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Cómo preparar una salida de cicloturismo por las sierras

Miércoles, 09 de septiembre de 2026 12:26

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Todavía no aclaró del todo y el aire de la Villa de Merlo tiene ese frío seco que después se olvida. Un grupo carga las bicis al costado del camino, revisa presiones, se acomoda las camperas. En un rato el sol va a pegar fuerte y varios se van a arrepentir de haber salido tan abrigados, o de no haberlo hecho. La escena se repite casi todos los fines de semana en las sierras de San Luis, y casi siempre separa a quien preparó la salida de quien salió a ver qué pasaba.

Esta guía es para el segundo grupo, y también para el turista que llega con ganas de pedalear pero sin saber por dónde empezar. La idea es armar una salida de un día sin improvisar: cinco pasos ordenados, los errores que más se repiten y una recomendación para cuando quieras subir la vara.

Antes de arrancar: qué vas a lograr y qué hace falta

Una primera salida por la zona no exige estar entrenado como maratonista ni tener equipo de competición. Sí pide cabeza fría para elegir bien el recorrido, una bici en condiciones y una mochila armada con criterio. Con eso alcanza para disfrutar un día entero entre valles, caminos rurales y algún tramo de ripio. Lo que sigue es el orden en el que conviene resolver cada cosa.

Paso 1: elegí el recorrido por el desnivel, no solo por la distancia

Acá se equivoca casi todo el mundo. Veinticinco kilómetros suenan cortos hasta que la mitad son de subida. Las Sierras Pampeanas tienen ese detalle: el perfil de desnivel manda mucho más que los kilómetros en el mapa. Un recorrido como el de La Cumbrecita, por ejemplo, no pasa de los 25 km y aun así se considera de dificultad media-alta por lo empinado de los ascensos.

Antes de decidir, mirá el perfil de altimetría, no solo el largo. Si recién arrancás, buscá trazados con subidas graduales y evitá los tramos donde la pendiente se dispara. Las sierras de San Luis tienen opciones de nivel principiante a intermedio, con clima templado y lluvias más frecuentes en verano; por eso enero y febrero, con ese calor, no son los mejores meses. Primavera y otoño dejan condiciones mucho más cómodas.

Paso 2: revisá la bici antes de salir

La montaña no perdona una transmisión sucia ni una cubierta floja. Hacé el chequeo la noche anterior, con luz y sin apuro: frenos que respondan parejo, presión de las cubiertas según el terreno, cadena limpia y lubricada, cambios que pasen sin saltar. Ajustá lo que esté flojo y probá que todo funcione antes de cargar la bici al auto o de salir desde tu alojamiento.

No hace falta una máquina de alta gama para encarar terreno serrano. Muchos ciclistas de la zona resuelven sus primeras salidas con equipos de entrada o intermedios, como las bicicletas SLP, que rinden bien siempre que frenos, cambios y cubiertas estén a punto antes de encarar la subida. Lo que define una buena salida no es el precio de la bici, sino que llegue en condiciones al camino.

Paso 3: armá la mochila con lo indispensable

Poco peso, todo útil. La lista base para un día es corta pero no se negocia:

  • Agua de sobra: en subida y con sol se toma más de lo que uno calcula.

  • Herramientas mínimas: multiherramienta, infladora o bomba, parches.

  • Una cámara de repuesto, aunque tengas cubiertas nuevas.

  • Algo de comida rápida: frutos secos, una barra, algo con sal.

  • Abrigo liviano, por la amplitud térmica.

Ese último punto pesa en clima seco de sierra. Salís con frío a la mañana y al mediodía estás transpirando. La solución es vestirse en capas: una base que transpire, una intermedia y un rompeviento que puedas guardar apenas empieza a pegar el sol. Sacarse una capa es fácil; conseguir abrigo en pleno camino, no.

Paso 4: dosificá el esfuerzo en las subidas

El error clásico es salir a fondo y fundirse antes de la mitad. En terreno empinado conviene lo contrario: cambio liviano, cadencia constante, respiración pareja. No busques velocidad, buscá ritmo. Si sentís que no podés sostener ni una conversación entrecortada, estás yendo demasiado rápido. En las subidas largas, mejor bajar un cambio de más que quedarte sin piernas arriba. Y si hace falta parar, se para: no hay premio por llegar reventado.

Paso 5: seguridad en rutas y caminos serranos

Los caminos de ripio piden una atención distinta a la del asfalto: menos frenada brusca, más lectura del terreno, cuidado con la grava suelta en las curvas. En rutas con tránsito, circulá lo más a la derecha posible, hacete ver con ropa clara o luces y no confíes en que todos los autos te esperan. Antes de salir, cargá el recorrido en el GPS, el reloj o el celular con archivos GPX o KML: en zonas sin señal, tener el trazado descargado evita perderse y ayuda a calcular cuánto falta.

Errores a evitar en el camino

Los tropiezos más comunes se repiten siempre. Subestimar el desnivel y quedar clavado en una subida. Salir sin cámara de repuesto y terminar caminando. Ir con poca agua. No llevar abrigo y pasar frío en el descenso. Ninguno es grave si lo previniste; todos arruinan el día si no.

Resultado final y siguiente nivel

Para una primera experiencia, elegí un recorrido corto y de subidas suaves dentro de las sierras de San Luis, salí temprano y volvé antes del calor del mediodía. Si te enganchás, el paso siguiente es sumar distancia y encarar travesías de varios días: ahí entra el bikepacking, con alforjas y planificación de etapas. Pero eso viene después. Primero, una salida bien preparada de un día por las sierras de Merlo. El resto se aprende pedaleando.

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