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23 de Enero,  Salta, Centro, Argentina
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Luciano Benavides, a solas con El Tribuno: por qué se sacó la presión sin Kevin y las claves de ganar el Dakar

En una entrevista exclusiva habló de su extensa carrera deportiva, logros, lesiones, sus proyectos personales, las comparaciones que tuvo que soportar por ser hermano de... Y también de un tema tabú: el riesgo de muerte. Parte I.
Viernes, 23 de enero de 2026 00:17
Luciano Benavides con su título del Dakar en manos, recién llegado a Salta. Foto: Javier Rueda
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Diez años atrás, Luciano Benavides viajó al autódromo de Termas de Río Hondo para sacarse fotos con los protagonistas del Rally Dakar que admiraba. Se moría de ganas de estar en competencia, pero tenía 20 años y era piloto de enduro. Una década más tarde acaba de llegar a Salta con el Tuareg en sus manos y todavía no lo puede creer. Ganó el Dakar más apasionante de la historia (en la última etapa le recortó los más de tres minutos que le llevaba Ricky Brabec y ganó por dos segundos), pero el costo previo que tuvo que pagar fue muy alto: en su debut se fracturó cinco vértebras dorsales y estuvo muy cerca de quedar en silla de ruedas. 

Luciano sabe lo que es caer y levantarse: quiso dejar de correr cuando las cosas no salían, mientras su hermano Kevin ganaba los nacionales de enduro, pero redobló la apuesta y también fue campeón; cuando pasó de KTM a Husqvarna pensó que al finalizar su contrato iba a terminar su carrera, pero se quedó con el título del Mundial de Rally Raid y, ahora, con los ligamentos cruzados rotos ganó la carrera más extrema del mundo. En una entrevista exclusiva con El Tribuno habló de su extensa carrera deportiva, logros, lesiones, sus proyectos personales, las comparaciones que tuvo que soportar por ser hermano de... Y también de un tema tabú: el riesgo de muerte.

¿Cómo estás viviendo este momento después de todo lo que te pasó? Fue tan épico que hasta el recibimiento en Salta fue bajo una lluvia torrencial...

Sí, estoy muy muy feliz de este sueño hecho en realidad, de haber vuelto a Salta y de haber traído el título para casa. También de vivir todo lo que estoy viviendo, todo lo que me está tocando en este momento, que era mi sueño, el que lo busqué tanto, hace muchos años.Y que se dio así, con el final de película, no lo podría haber pedido de mejor manera, la verdad que no me lo hubiese imaginado nunca así. Y encima con la recibida también que me hicieron acá en Salta, con toda la gente que, a pesar de la lluvia, estuvo. Pensé que no iba a haber nadie y decía por dentro: "No creo que haya ninguno tan fanático como para esperarme ahí bajo la lluvia", y la verdad que me sorprendió la cantidad de gente que hubo y también la que fue al Delmi.

 

Hace 10 años Kevin debutaba en el Dakar y fuiste como espectador: de aquel Luciano fanático a hoy, parece que pasó un montón de tiempo y a la vez no, ¿qué sentís de todo lo que ocurrió?

La verdad que lo veía como una señal, porque antes de irme al Dakar también lo pensé: dije que si ganara esta edición sería justo a los 10 años de que Kevin empezaba en el mundo del rally y también 10 años que, por así decirlo, me retiré del enduro. En 2016 fue mi último año que hice el campeonato argentino, logré salir campeón y desde entonces ya empecé con todo el mundo del rally. Creo que mucho tiempo, pero me llena de orgullo ver cómo fui cambiando la mentalidad. De ese Luciano, a hoy, como se fue dando todo, es lo más lindo para mí.

Antes veías los logros de Kevin y pensabas que vos no podías hacerlo, pero hiciste un click entre 2011 y 2012, ¿en ese momento comenzaste a creer en vos?

Sí, ahí comenzaba a creer en mí, pero muy poquito todavía. La realidad es que empecé a crecer bastante en cuanto a la confianza arriba de la moto, en cuanto al manejo y las técnicas en sí y empecé a dar un salto de calidad de piloto, pero todavía creo que en la parte mental me faltaba muchísimo. Estaba en un nivel en el que siempre me estaba comparando o analizando mucho los resultados. En ese momento Kevin era el referente a nivel nacional y yo estaba simplemente más en la sombra. Cuando uno empieza a pensar cómo te mira el resto y empezás a tomar esa percepción que al final vos no lo podés controlar, tenés que estar bien con vos mismo y el resto no te tiene que importar.

Cuando yo era más chico me costaba, porque no es fácil haberlo tenido a Kevin al frente. Creo que es difícil haber salido de esa sombra. Aparte tiene 6 años y medio más que yo y él tuvo logros mucho más grandes. Yo siempre era el pichón que iba por detrás, pero fue cambiando.

El menor de los hermanos Benavides le dio una entrevista exclusiva a El Tribuno. Foto: Javier Rueda

¿Hoy pensás que eras la sombra de Kevin o que él era el espejo a seguir?

Hay algo que mi papá nos dice siempre y, tiene razón, es que yo en lugar de Kevin no hubiese llegado a ser campeón, pero si yo era el mayor, quizás Kevin no hubiese llegado, porque por su forma de ser no hubiera bancado ser el segundo.

Por como somos cada uno, estuvimos en el momento adecuado donde teníamos que estar. Él al ser el mayor y yo el menor. Creo que al final los dos nos complementamos y los dos crecemos mutuamente. Y yo con él tuve siempre el ejemplo a seguir en todo sentido: las cosas buenas para copiar y las cosas malas para no hacerlas. Y Kevin conmigo también, creo que ha aprendido cosas de mí y así sucesivamente y por algo creo que somos los únicos hermanos en haber logrado la carrera más difícil del mundo. Creo que no es casualidad y no es fácil. No es suerte, son un montón de cosas, un montón de años y está bueno.

Las tapas de Luciano Benavides con dos momentos históricos: la victoria en el Dakar y su llegada a Salta. Javier Rueda

Hace diez años, al igual que ahora, también se distanciaban: vos te quedabas en el enduro y él se iba al rally (este fue el primer Dakar sin ser rivales porque el mayor de los Benavides se fue a autos)...

Sí, aquella época fue algo parecido y la verdad que hay varias coincidencias. En 2016 me separaba también de Kevin en el enduro y él se pasaba al Dakar. Quedaba yo como el Benavides encargado de seguir corriendo en el enduro y logré ganar cuando Kevin se fue. Ahora pasó algo muy parecido: en el 2025 Kevin dejó de correr en motos y en 2026 logré mi primer Dakar, mi primer podio encima, así que creo que el retiro de Kevin a mí me ayudó. En enduro también fue un poco parecido el ejemplo, obviamente a menor escala o nivel, pero no tenía más la presión o esa mochila de donde estaba él.

En el rally, sobre todo, por el riesgo que implica tener un hermano en carrera y estar pendiente de eso y que no pase nada, ese miedo protector de hermano que lo tenía, creo que es muy bueno. Ahora que se retiró lo pude ganar y él también lo disfruta de su lado y los dos estamos muy felices.

Luciano y Kevin, juntos pero separados. Así viven la consagración del menor de los hermanos. Javier Rueda

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