PUBLICIDAD

¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

Su sesión ha expirado

Iniciar sesión
19°
23 de Enero,  Salta, Centro, Argentina
PUBLICIDAD

Luciano Benavides, a solas con El Tribuno: antes de la gloria del Dakar, sus altibajos y lesiones

La segunda parte de una entrevista extensa con el flamante ganador del Rally Dakar. Antes de los flashes y trofeos, estuvieron los miedos y las lesiones.
Viernes, 23 de enero de 2026 00:17
Luciano Benavides mira la tapa del día más importante de su vida. Javier Rueda
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
inicia sesión o regístrate.
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
Nota exclusiva debe suscribirse para poder verla

Luciano Benavides acaricia el cielo. Ya lo tocó cuando fue campeón del Mundial de Rally Raid en octubre de 2023 en Marruecos y 27 meses más tarde, se dio el logro que más soñó desde que firmó su contrato con KTM en 2017. Sin embargo, Antes de los flashes y trofeos, estuvieron los miedos y las lesiones. En una entrevista exclusiva con El Tribuno habló de su extensa carrera deportiva, logros, lesiones, sus proyectos personales, las comparaciones que tuvo que soportar por ser hermano de... Y también de un tema tabú: el riesgo de muerte.

Esta es la segunda parte de la nota.

En 2017, cuando comenzabas a dudar de nuevo sobre tus condiciones, llegó el momento de desembarcar en el rally, pero no fue fácil...

Sí, tal cual, creo que fue increíble como se ven las cosas, ahora que me lo decís, empiezo a pensar cómo fue. Después de haber ganado el campeonato de enduro en 2016, yo quería algo nuevo, una motivación nueva como piloto y surgió lo de probar a hacer rally. Kevin venía a hacer un gran debut y obviamente entrar en un equipo oficial no es fácil, casi imposible siendo argentino. Es muy difícil que te busquen, te llamen, etc. Kevin tuvo esa gran entrada en el equipo de Honda y KTM lo buscaba, ya era tarde porque él no podía firmar porque tenía un contrato vigente y él le respondió un e-mail a KTM que yo quería pasar a rally y que estaba libre. Yo lo vi como algo imposible, pensé que la fábrica no me iba a contratar por ser hermano de Kevin y porque todavía no había demostrado nada en un rally. El enduro es diferente.

Después del Dakar 2017 fuimos a probar las motos con Kevin a Chile y nos llegó un correo. Me dijeron que me querían contratar para ser piloto junior oficial de KTM, un contrato profesional directamente, aprovechando nuevamente que en ese momento el Dakar estaba en Argentina, que yo podía entrenar acá en el desierto, que lo tenía Kevin como una gran ayuda para aprender, entonces creo que analizaron toda esa parte y me contrataron. Hicieron realidad ese primer sueño de llegar a ser piloto factory, pero así como me llegó "fácil", eso fue después una parte muy difícil que tuve que pasar, porque de ahí comencé con la presión de que tenía que demostrar que yo también era bueno, y ahí empecé con caídas, me quebré la clavícula en la primera carrera.

 

¿Y en el Dakar 2018, en tu debut, tuviste una de las peores lesiones de tu vida?

Me la acuerdo porque me sacaron en Belén en helicóptero. Sin cobertura, me rompí la espalda y estuve muy cerca de quedar en silla de ruedas. Y encima de eso no me tenían ningún resultado, entonces tenía todo el tiempo ese pensamiento de decir: "Bueno, me contrataron, pero me van a echar, no le estoy devolviendo nada al equipo, no estoy en el nivel". No estaba ni cerca de estar en la punta o en la pelea, entonces ahí empecé a volver a dudar de mí, me cuesta eso.

Sin embargo, en Marruecos 2019, fui campeón mundial junior. Creo que después de las lesiones con Kevin volvemos más fuertes. De hecho este Dakar que terminé ganando gracias a la lesión. Y en 2019 pasó lo mismo, después de ese Dakar 2018, volví con muchas más ganas y 2019 tuve un gran año, logré el campeonato del mundo junior y de ahí fue todo un poco más en subida. Ya logré demostrar que también lo podía hacer, que tenía una buena calidad como piloto. Después tuve muchos altos y bajos en mi carrera, pero ese fue también un año que hice un gran cambio.

Las tapas y Luciano Benavides: la cobertura de El Tribuno. Javier Rueda

Entre los cambios, pasas de KTM a Husqvarna, la segunda marca y entiendo que un poco te golpea ,porque querías estar en el equipo principal, pero llega el título mundial y, de paso te pregunto: ¿Qué tiene de similar y qué tiene de diferente aquel logro de ser campeón del mundo a ganar el Dakar?

Tiene mucho de similar, pero creo que ese año yo llegué a ser campeón del mundo, al límite. Se me terminó dando, lo terminé definiendo el último día, muy parecido a lo que pasó en este Dakar también. Fue un gran año en el que ahí maduré muchísimo. También no estuvo Kevin porque estuvo lesionado y ese año estuve muy sólido arriba de la moto, con una muy buena sensación. Me demostré a mí mismo de que podía ganar y que podía ganar un Dakar, que era un sueño todavía más grande. 

¿Soñaste con Messi antes de ganar el Dakar?

Sí, soñé con Messi tres o cuatro días antes de que termine el Dakar, durante la etapa 9. Tuve un sueño muy claro de que Messi me daba el trofeo del Dakar, me saludaba, charlábamos y no sé qué más, pero me desperté con esa imagen tan clara que lo tomé como una señal y elegí creer que así iba a ser. Y bueno, terminó pasando que gané el trofeo.

Se habló mucho de la estrategia de Honda en la etapa 11, ¿te dolió lo que hicieron para quedarse con el Dakar?

Eso también fue una clave por la cual logré ganar el Dakar, porque estaba tan enfocado en hacer lo que yo tenía que hacer que no me interesaban los demás, en sus tiempos, ni en la estrategia del equipo. Inclusive cuando se estaba definiendo la carrera, los últimos días yo seguía en la mía. 

Yo sabía que los otros iban a hacer todo para que yo no gane, y de hecho lo intentaron hacer. Ricky (Brabec) se frenó y es entendible también. No me gustó que se haya escondido para que yo no lo vea y terminara atrás mío, pero bueno, fue cosa de ellos. 

Ocurrió algo similar en la etapa 12, que era la que definía la carrera prácticamente. Largaban dos pilotos de Honda abriendo pista (Skyler Howes y Adrien Van Beveren) y las huellas no estaban muy claras. Lo pasé a mi compañero de equipo (Edgar Canet) y una vez que abrí pista, lo hice en una etapa muy difícil. Y bueno, Ricky salía de atrás ese día y me recortó tiempo. Si hubiese sido el Luciano del año pasado o de los Dakar anteriores, me hubiese dado por vencido. O sea, hubiese empezado a sacar cuentas matemáticas, probabilidades de que no, ya está porque mañana larga delante mío y a 3 minutos 20 y no hay forma. Yo me hubiese negado y no lo hubiese ganado de ninguna manera. Creo que la mentalidad que tuve, la fe y la esperanza que tuve hasta el final es lo que me hizo ganar. Eso es lo que más rescato de este Dakar.

El ganador del Dakar habló de la gloria, pero también de los altibajos y lesiones.

En este Dakar no me pasó de "regalar" la primera semana, inclusive con la lesión de las rodillas, que debería haber comenzado mucho peor. Porque antes de largar el Dakar me caí haciendo unas fotos y no lo sabía nadie. Me sacaron cinco jeringas de sangre, tenía la rodilla hinchadísima. El equipo pensaba ni que podía llegar ni siquiera al día de descanso. Y terminé enfocándome tanto en hacer lo que mejor podía, que terminó siendo mi mejor semana, que iba tercero en el día de descanso. 

Y fue mejor también porque no miré tanto a los demás, no miré los tiempos. No me interesaba qué hacía el resto. Estaba muy ordenado con mis cosas, con lo que tenía que hacer. Y la segunda semana empecé ganando dos etapas seguidas, abriendo pistas las más largas. Durante toda la carrera hice un gran trabajo en esa parte mental.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD