Recompensarán al país que reciba a refugiados

La Comisión Europea (CE) propuso ayer un nuevo programa para frenar el flujo ilegal de migrantes, que facilitará en los próximos dos años la llegada a la Unión Europea (UE) de al menos 50.000 refugiados e incluye una recompensa a cada país de 10.000 euros por persona acogida.

La CE quiere garantizar que los controles en las fronteras internas sigan siendo una “excepción” y una “medida de último recurso”.

La iniciativa, lanzada un día después del vencimiento del plan de reparto de refugiados de la UE que sólo logró reubicar a una de cada cinco personas en los últimos dos años, fue acompañada por una modificación del Código de Fronteras, que extendería hasta un máximo de tres años los controles temporales internos.

El nuevo plan, anunciado ayer por el comisario europeo de Migración e Interior, Dimitris Avramopoulos, tiene dos diferencias básicas con el implementado hace dos años: los países que acepten recibir refugiados lo harán de manera voluntaria y quienes hayan puesto un pie en Europa de manera irregular no serán admitidos.

Con este plan, para el cual la CE empleará 500 millones de euros, Bruselas planea acoger a unos 50.000 refugiados provenientes de Libia, Egipto, Níger, Sudán, Chad, Etiopía y Turquía.

El plan de reparto por cuotas, lanzado en 2015 en pleno colapso de la crisis de refugiados, fracasó estrepitosamente cuando muchos de los países miembros del espacio de libre circulación Schengen rechazaron aceptar la cuota que se les impuso e incluso, algunos como Hungría, levantaron vallas para impedir el paso de los migrantes por su territorio.

La mayoría de los solicitantes de asilo que arribaron a Europa luego de una larga y peligrosa travesía buscaban llegar a Alemania o los países nórdicos, donde la mano de obra calificada y barata era requerida.

Pero cuando Alemania cerró sus puertas, otros como Austria, Hungría y los países balcánicos, imitaron el ejemplo ante el temor de que decenas de miles de personas quedaran atrapadas en su territorio.

El cuello de botella dejó a Grecia y a Italia, los primeros países europeos que pisan los refugiados, al borde del colapso y el planeado reparto por cuotas solo reubicó a una de cada cinco personas: de los 160.000 que inicialmente se comprometieron a reubicar, solo 27.695 lo fueron.

Avramopoulos recordó ayer lo "peligrosos" que son los "viajes irregulares", donde los solicitantes de asilo se ven sometidos a las mafias de tráfico de personas, y abogó por crear "más posibilidades de ingreso legal para proteger a las personas y para fines de estudio o trabajo".

La otra pata del nuevo programa es el control de las fronteras internas de la UE, que había sido suprimido en virtud del Acuerdo de Schengen, en 1985.

"Se trata de reintroducir controles fronterizos temporales para hacer frente a las amenazas", indicó Avramopoulos, en referencia a las migraciones o al extemismo.

Los cambios propuestos buscan garantizar la seguridad "mientras se mantienen y profundizan los principios fundamentales de Schengen".

 

Lanzan campaña para la integración

Según Cáritas el 43% de los 244 millones de migrantes registrados en 2015 provienen de Asia.

La organización Cáritas Internationalis aseguró ayer que Turquía, Pakistán y Líbano son los tres países del mundo que acogen más refugiados, en un contexto en el que en 2015 se registraron 244 millones desplazados a nivel global.

“La migración debe ser una elección libre y no una necesidad. Los migrantes deben tener acceso a canales seguros y legales”, aseguró ayer el cardenal filipino Luis Tagle, presidente de Cáritas Internationalis, al presentar en el Vaticano la campaña “Compartiendo el viaje” para visibilizar la cuestión migratoria.

Durante la presentación en la sala de conferencias de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Tagle explicó que de acuerdo a las cifras de la organización católica Turquía con 1,6 millones; Pakistán con 1,5 millones y Líbano con 1,2 millones de refugiados son los países que hospedan más personas en esas condición.

“En Turquía, la mayoría es de origen sirio”, detalló el cardenal.

“Es una campaña dirigida no sólo a los líderes, pero queremos invitarlos a oler a un migrante, a conocer a un migrante, y verán que son como nosotros. Los migrantes que están rechazando pueden contribuir a sus comunidades”, planteó Tagle al argumentar sobre la iniciativa que el propio papa Francisco lanzó durante la audiencia general de ayer. “Si a un político le interesa su país, le decimos: no cierren las puertas”, agregó el purpurado, acompañado por las estadísticas que indican que actualmente Siria, con 3,9 millones, es el país con más refugiados fuera de sus límites; seguida por Afganistán con 2,6 millones y Somalía con 1,1 millón.

“Esta campaña está dirigida a todos. Que los obispos le digan a toda la comunidad cristiana que hay que acoger. Tenemos que ser creativos para responder a la llamada de cómo compartimos el viaje de los migrantes, porque cuando un migrante llega a un país es sólo el comienzo”, agregó.

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