El camino de las "mulas" que transportan droga

La ruta de la droga comienza en la ciudad fronteriza, punto de partida de hombres y mujeres conocidos como “mulas”, que transportan el estupefaciente dentro del estómago o adosado al cuerpo.

Las detenciones son cada vez más frecuentes, siempre del lado argentino, al otro lado de la frontera nadie se preocupa por poner un freno a la situación.

Aumentan los casos de personas de nacionalidad boliviana, que por diversas situaciones ingresan a nuestro país, para transportar droga en cualquier modalidad, conocidos comúnmente como “perejiles”.

Por una suma ínfima en dólares arriesgan su vida y libertad, desde la Fuerza Especial Contra el Narcotráfico (Felcn) con asiento en el Estado Plurinacional de Bolivia, informaron que en los últimos meses utilizan personas de escasos recursos económicos, reclutadas en la ciudades de Potosí, Tarija y Santa Cruz.

“Que llevan la droga en distintas modalidades; ingeridas, "tragones", encubiertas en alguna parte del cuerpo, "momia", o en los equipajes". 

El lugar por donde ingresan estas personas es el paso internacional "Horacio Guzmán" que divide las ciudades de La Quiaca y Villazón (Bolivia), en su mayoría como turistas por 90 días.

La única ruta de comunicación hacia otras urbes es vía terrestre, al ciudadano de Bolivia que ingresó hacia Argentina y debe comprar un boleto, en las boleterías de la terminal quiaqueña les exigen los documentos que avalen su ingreso.

Incluso para evitar valijas o bultos "fantasmas", algunas empresas de transporte implementaron controles más rigurosos.

Los pasos inhabilitados también son muy utilizados para el paso de sustancias ilícitas, en un frontera seca con cientos de kilómetros donde casi es imposible cubrir cada metro cuadrado. 

Igualmente la "mula" logra partir desde La Quiaca hacia un destino ya fijado por sus empleadores, en capsulas o adosados al cuerpo, se trata de gente de bajísimos recursos, en definitiva marginales que deciden buscar un futuro mejor por el camino equivocado.

Cada vez los obligan a tragar capsulas de mayor tamaño para poder enviar mayor cantidad de droga, a veces encontramos paquetitos de 100 gramos cada uno”, señala a El Tribuno de Jujuy una fuente de Gendarmería Nacional.
 

“El negocio de las "mulas’ es como una pyme” 


PROCEDIMIENTO/ SE HIZO HABITUAL QUE EN LOS CONTROLES DE RUTINA SE DETENGA A PERSONAS QUE TRANSPORTAN DROGA. 

Para los investigadores, es sabido que las grandes organizaciones narcos tienen contactos en las ciudades de frontera, tal es el caso de Villazón (Bolivia) y La Quiaca en nuestro país. “Contactan a quien quiera pasar la droga hacia nuestro país y también transportarla, el "contacto’ se las tiene que ingeniar para contratar "mulas’ y nuevas formas de hacer llegar la droga a destino y termina formando su propia "célula narco’, no arriesga y gerencia su propio negocio”, señala la fuente que dialogó en exclusiva con nuestro medio. 

Bajo absoluta reserva informaron que las rutas de la droga en la región, el negocio sigue creciendo a pasos agigantados y genera remesas tan atractivas como riesgosas para las personas que se dedican a esta actividad.

Los principales envíos de estupefacientes, en su mayoría cocaína, son remitidos desde la frontera norte por las rutas nacionales 9 y 40, principalmente. 

Según la fuente consultada, la droga llega proveniente de Bolivia, tras ser introducida a nuestro país por pasos fronterizos no habilitados y para los narcos hay tres datos vitales: el tipo de droga, la cantidad y el destino, con esa información en mano definen la modalidad de envío y las rutas a utilizar.

De esta premisa surge el interrogante ¿por qué la droga tiene que atravesar tantos kilómetros desde su país de origen, para ser introducida en Argentina?, sencillamente porque Jujuy cuenta con varios pasos fronterizos, los cuales se pueden hacer hasta a pie y están abiertos durante todo el año. Pero además hay pasos fronterizos no habilitados, que pese a lo sinuoso y desgastante que resultan los caminos alternativos, son utilizados por los trafincantes de drogas “de a pie”.

Una vez que las “mulas” sortean los controles y entregan la droga, la sustancia se introduce en barrios conflictivos donde la policía ve reducido su accionar.

Los investigadores señalan que “la droga es un negocio tan grande que si bien se pueden desarticular algunos eslabones de la cadena de comercialización, resulta prácticamente imposible ponerle fin”.

Es que “el tráfico de drogas es tan rentable que se regenera muy rápidamente y a cada instante, por lo que es un trabajo permanente y muy desgastante”, indicó la fuente consultada.
 

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