La hidratación junto a la alimentación saludable, actividad física y el descanso adecuado son pilares fundamentales para gozar de una buena salud.

El agua es un nutriente crucial para nuestra vida, y su baja ingesta y/o reemplazo por otras bebidas se relaciona no sólo con la deshidratación, sino también con numerosas enfermedades crónicas.

Cuando existe un balance negativo en cuanto a la hidratación, es decir se consume menor cantidad de agua de la que se está perdiendo, el organismo emite señales de alarma a las que se debe prestar atención. Los síntomas de deshidratación son los siguientes: boca seca, sensación de sed, calambres musculares, sensación de hambre, dolor de estómago, dolores de cabeza, estreñimiento, orina oscura, fatiga, falta de concentración, mareos, hasta pérdida del conocimiento.

Es fundamental mantener el consumo de agua en todas las edades, pero sobre todo en lactantes, niños, embarazadas y adultos mayores ya que son los grupos más sensibles a la pérdida de agua.

Al hablar de hidratación es necesario hacer hincapié en 2 aspectos: cantidad y calidad.

La cantidad recomendada por las Guías Alimentarias para la Población Argentina (Gapa) es de 8 vasos diarios de agua segura (2 litros de líquido). Estos requerimientos pueden aumentar con las temperaturas altas y la actividad física. En este punto resulta imprescindible derribar el mito de realizar "actividad física muy abrigados o envueltos en materiales plásticos para perder grasa" en este caso lo que sólo se consigue es perder líquidos con graves riesgos para la salud incluyendo la muerte.

El consumo de agua debe ser frecuente desde el inicio del día hasta la hora de dormir. No se debe esperar a tener sed para beber agua, ya que cuando ésta aparece el cuerpo se encuentra deshidratado con alteraciones en su funcionamiento. Es por ello que se debe crear el hábito del consumo de agua durante todo el día, a la hora de salir fuera de la casa siempre llevar una botella personal de agua fresca, como así también ofrecerles a los niños y adultos mayores constantemente un vaso con agua.

En cuanto a la calidad, la bebida de preferencia es siempre el agua, siendo la más saludable para hidratarse en toda época del año. Actualmente el 50 % de los argentinos no llega a los 2 litros diarios y el 37 % de la población consume bebidas artificiales con azúcar al menos una vez al día, aumentando estos valores en la edad adulta.

Desde la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas se establecen las siguientes recomendaciones para beber más agua:

incluir el agua desde niños en la familia, escuela y en distintos festejos; facilitar la adopción de una rutina de ingesta de líquido, del mismo modo que se debe realizar con la comida.

Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, tomar un vaso de agua cada dos horas, para garantizar cumplir con la recomendación diaria; no esperar a tener sed para hidratarse.

Servir agua para acompañar todas las comidas.

Ofrecer a los chicos agua en lugar de bebidas azucaradas (ellos las piden porque los adultos las ofrecen).

Tomar agua antes, durante y después de la actividad física

Si a pesar de todo esto te cuesta el consumo de agua, podés reforzarlo a través de frutas y verduras crudas, alimentos con alto contenido en agua como leche y yogur bajos en grasa, infusiones frías, y una muy buena opción son las aguas saborizadas naturales.

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