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“Tosantos” ofrenda y convite para las almas

Las almas tienen permiso para bajar a la tierra a visitar a su familia y se alimentan con el aroma de las comidas que preparan para esperarlas.   
Miércoles, 01 de noviembre de 2023 19:16

Para muchas familias de norte argentino y de otros puntos de América, este día se inicia con solemnidad y respeto en recordación de las almas de los difuntos, santos, angelitos y almas grandes, y se complementa con un antiquísimo rito denominado “Tosantos” convite para las almas de las personas queridas que ya no están. Según el relato de los ancestros, cada 2 de noviembre las almas tienen permiso para bajar a la tierra a visitar a sus familias con la confianza de que serán esperadas con gran cariño. Al llegar a la tierra recorren cada lugar por donde anduvieron cuando permanecían en la tierra, también en sus hogares, se alimentan del aroma de las comidas y bebidas que fueron preparadas con gran dedicación por sus seres queridos. También cuentan que es inmensa la tristeza que experimenta el alma que no es esperada y recordada.

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Para muchas familias de norte argentino y de otros puntos de América, este día se inicia con solemnidad y respeto en recordación de las almas de los difuntos, santos, angelitos y almas grandes, y se complementa con un antiquísimo rito denominado “Tosantos” convite para las almas de las personas queridas que ya no están. Según el relato de los ancestros, cada 2 de noviembre las almas tienen permiso para bajar a la tierra a visitar a sus familias con la confianza de que serán esperadas con gran cariño. Al llegar a la tierra recorren cada lugar por donde anduvieron cuando permanecían en la tierra, también en sus hogares, se alimentan del aroma de las comidas y bebidas que fueron preparadas con gran dedicación por sus seres queridos. También cuentan que es inmensa la tristeza que experimenta el alma que no es esperada y recordada.

Y a través del tiempo, este ritual permanece en la memoria de las nuevas generaciones y se materializa con las ofrendas que ya desde el último día de octubre comienzan a preparar.

En una entrevista con El Tribuno de Jujuy, la docente Eva Rojas, indicó que junto a sus familiares Justina Navarro, Irma Alicia Vásquez y a una amiga Adriana Talavera, unieron manos y voluntades para la preparación de las ofrendas. “Debido a la difícil situación económica, fue necesario la cooperación y el trabajo el equipo, fue más accesible para comprar a precio mayorista y poder adquirir los insumos por cantidad, por ejemplo, para cuatro familias.  Heredé esta costumbre de mi madre, quien a su vez la heredé de su abuela. Comencé a realizarla personalmente en 1986 con una mesa pequeña y con el paso de los años, ante el fallecimiento de familiares y amigos, se fue incrementando”, comentó.   

Las ofrendas

Entre el 30 y el 31 de octubre, toda la familia se aboca a la preparación de las ofrendas de pan, panes dulces y salados que tienen características especiales para la ocasión, por su forma, adorno o tamaño. Los niños, guiados por las mujeres, realizan el amasado y la formación de las figuras que se convertirán en las ofrendas. Para ellos se convierte en un acontecimiento especial y dan rienda suelta a su imaginación recreando una gran variedad de animales, objetos, plantas y personajes vivenciados. Utilizan tijeras y peines además de utensilios de uso común. Manos laboriosas van recreando toda una magia de figuras que serán un ameno decorativo de este ritual. La masa “negra” para hacer los ojos, boca, cabello y letras, la obtienen pasando varias veces la masa por tizne, hollín de ollas y sartenes, aunque también emplean algunos colorantes vegetales. Una vez preparado todo, comienzan a  hornear y  el  aire se puebla de atrayente aroma, preludio de los preparativos dispuestos para recibir a las almas que regresarán a la tierra para visitar a sus seres queridos. De este modo esos niños, en un futuro cercano, continuarán con el tradicional “Tosantos” agregándoles otras particularidades propias de su generación sin desechar, por ello, lo aprendido de sus ascendientes.

Los adultos, participan en la preparación de la chicha también comidas y bebidas típicas o no, según las preferencias de los “invitados”. Disponen todo, cigarrillos, coca, velas, golosinas, flores, coronas, además de otros detalles individuales aportados por cada familia según sea “alma nueva” o no. La flor de cebolla porque lleva agua al espíritu, la quínoa que simboliza el dinero, cruz de masa blanca con el nombre del finado en letras negras, coronas de pan, agua de airampo para salpicarla con una flor, escaleras para que las almas suban al cielo, agua bendita, entre otros.

La mesa

Para algunas familias es importante tener la mesa preparada antes del mediodía del 31 para los santos y angelitos y antes del mediodía del 1 para las almas grandes. Tienen un especial respeto sobre todo por el segundo día, debido a que el alma de un adulto, recorre todos los lugares que visitó durante su vida, no así con el día anterior pues los angelitos hicieron trayectos cortos. Otra creencia es que las almas se alimentan del aroma de las comidas y bebidas preparadas.

Alma nueva

 Cuando se trata de un ser querido fallecido dentro del último año, es decir, un alma nueva, el detalle sobresaliente es la colocación de una tela negra a modo de cortina y mantel. Sobre la misma se ubican prolijamente, la cruz con el nombre del alma nueva, los panes y otras ofrendas que le gustaban a quien se le tributa el homenaje. Tampoco faltan las cadenas, el agua bendita y las flores y al día siguiente, a la mesa, se le agrega las comidas preparadas.

Esta ceremonia culmina el día 2, cuando concurren al cementerio llevando las coronas, bebidas, cigarrillos, coca, velas y flores que estaban en la mesa. Acompañan a su ser querido y sienten tan íntimamente su presencia, que tal sensación los lleva a compartir todo lo que fue ofrendado.

Al regresar, reza y levantan el resto de las ofrendas el pan y los dulces se reparten entre familiares y amigos que acompañaron el ritual. Las comidas que se han preparado, no se las reparte, se las quema o entierran.

Así transcurre este día donde pobladores jujeños, reeditan cada año este rito ancestral, que aún permanece vigente, es el rito de las almas que esperan las recuerden.

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