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Dos ganadores... dos mil derrotados

Lunes, 20 de noviembre de 2023 00:59

El 19 de Noviembre de 2023 se recordará como "El día de los dos ganadores y los dos mil derrotados". Los primeros fueron Javier Milei y Victoria Villarruel, flamantes Presidente y Vicepresidenta de la República Argentina, ungidos en las máximas magistraturas por decisión inapelable de los argentinos. Los otros, desde ya, no fueron ni Sergio Massa y su compañero Agustín Rossi, ni los millones de argentinos que los votaron persuadidos de que podían ser lo mejor para el país. Salieron segundos, pero de ninguna manera se los puede catalogar de derrotados. Siguen en carrera, y tienen el formidable peso que les da el volumen de votos que honradamente reunieron, convencidos o empujados por diferentes motivos. Hoy, entre unos y otros, comienzan a escribir un capítulo totalmente nuevo diferente de la vida nacional.

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El 19 de Noviembre de 2023 se recordará como "El día de los dos ganadores y los dos mil derrotados". Los primeros fueron Javier Milei y Victoria Villarruel, flamantes Presidente y Vicepresidenta de la República Argentina, ungidos en las máximas magistraturas por decisión inapelable de los argentinos. Los otros, desde ya, no fueron ni Sergio Massa y su compañero Agustín Rossi, ni los millones de argentinos que los votaron persuadidos de que podían ser lo mejor para el país. Salieron segundos, pero de ninguna manera se los puede catalogar de derrotados. Siguen en carrera, y tienen el formidable peso que les da el volumen de votos que honradamente reunieron, convencidos o empujados por diferentes motivos. Hoy, entre unos y otros, comienzan a escribir un capítulo totalmente nuevo diferente de la vida nacional.

En la larga lista de "Los dos mil", aparecen en los primeros lugares el pull de medios de comunicación y muchos de sus notables operadores, tan paraoficialistas, que de manera grotesca se militaron sin códigos y sin profesionalismo en la penosa tarea de difundir verdades tergiversadas, medias verdades, verdades disfrazadas, o simplemente mentiras, sobre los supuestos pecados, debilidades o inconductas de los candidatos opositores. Lo hicieron con tal ahínco que olvidaron, o simplemente despreciaron, exaltar las virtudes de sus candidatos favoritos.

También aparecen en la lista de "Los dos mil" algunos empresarios de esos medios, devenidos en comunicadores, que desde una soberbia irracional pontificaban con la altanería de los capataces de estancia, afirmando que podían fabricar candidatos ganadores usando al periodismo como varita mágica, o destruir aspirantes indeseados, usando las cámaras y los micrófonos como si fuesen una Kalashnikov.

Entre "Los dos mil", también quedaron anotados los "manejadores" de campaña, los coachs del apocalipsis, los community managers aficionados, los psicólogos de focus grupos, que confundieron su importante rol de intérpretes de las expectativas de la gente para orientar un proceso electoral, con el falso encandilamiento de los gurús infalibles y propietarios de resortes capaces de torcer la opinión pública, solamente con sus tortuosas interpretaciones de la realidad. Aquí, el párrafo especial corresponde al grupo de publicistas del terror, agentes del miedo que insistieron en la vieja y perimida fórmula de inocular pánico en las venas de la sociedad, sin darse cuenta de que la gente ya estaba harta de vivir en el miedo y a la que era muy difícil asustar mostrándole la cara de Frankenstein, cuando hace años venía naturalizando su convivencia con Drácula, para usar la figura introducida en la política por el senador Luis Juez, el ocurrente dirigente cordobés (ítenía que ser cordobés!).

No pueden faltar en la lista los dirigentes de todo tipo, desde la CGT, las organizaciones sociales, los efectores culturales, algunos artistas, y hasta directivos del deporte. Todos cobijados bajo el paraguas de sus conveniencias sectoriales o personales, que buscando erigirse en conductores de sectores revistieron sus definiciones y "sugerencias" con características de orden cerrado para quienes supuestamente estaban "bajo su mando o en su área de influencia".

Entre "Los dos mil" hay muchos conversos de la primera hora, los que se creyeron visionarios adelantados por un oráculo particular que tempranamente les indicaba dónde debían poner sus fichas para asegurarse el futuro. Y los otros, los conversos de última hora, a los que el aviso urgente del reacomodamiento los obligó a saltar el cerco a último momento, y con tal desprolijidad, que en la transfugueada, dejaron jirones de sus principios enganchados en el alambre de púas que marcaba los límites.

Entre "Los dos mil" (hay muchos más), se debe citar a los abanderados: El Presidente de la Nación, Alberto Fernández, quien siempre insistió en autopercibirse un elegido, puesto en ese sitio para rescatar al país de los horrores del pasado inmediato, y que igual que al malogrado faraón egipcio Ramsés II, le enviaron las diez plagas universales para que las combata y salga airoso de las batallas. Y por supuesto, a Cristina Elisabet Fernández de Kirchner, verdadera conductora del espacio oficialista y vicepresidenta de la Nación, cuya estrategia de arquitecta egipcia (íextraña coincidencia!) incluyó en el 2019 colocar un presidente, Alberto Ángel Fernández, y ya en el 2023 corrió de la escena a Wado de Pedro, a Daniel Scioli, a Juan Manzur y a Axel Kicillof, entre otros, para instalar al nuevo candidato, Sergio Tomás Massa. Y después lo empoderó, le puso el Estado a su disposición, lo dejó hacer a su voluntad y correr a su suerte: hoy la derrota es toda de él, como la victoria hubiese sido toda de ella, como antes.

Todos, "Los dos mil" y más, ¿aceptarán la derrota con hidalguía, revisarán su representatividad, y la inocuidad de sus directivas, sugerencias o insinuaciones?, ¿Reconocerán que a pesar de las innumerables señales de advertencia e indicios suficientes, fallaron en algo fundamental: no advirtieron, no entendieron o subestimaron la voluntad popular. ¿Aceptarán el rol que la democracia les reservó, o se reacomodarán una vez más en la trinchera de los conspiradores?

El párrafo final y es obviamente una mirada sobre "Los dos mil" de Jujuy, donde Milei obtuvo casi el 60% de los votos para transformar en radiante la alegría de los senadores Ezequiel Atauche, Vilma Bedia y los diputados Manuel Quintar (nacional) y Mario Nallar (Parlasur). La mayoría de los votos jujeños dio la espalda a dos directivas precisas: 1- Desconocieron la campaña de la intervención del PJ que encarnan Aníbal Fernández y Gustavo Menéndez, y los legisladores electos Carolina Moisés y Guillermo Snopek, autopercibidos referentes exclusivos de UxP. 2- En el oficialismo local la mayoría no acató ni la "neutralidad" de la UCR, ni el pedido más duro y personal de Gerardo Morales: "Evitar que gane Milei". Los votos válidos emitidos muestran claramente que la gente se apoderó de las decisiones y jugó mayoritariamente hacia Javier Milei. Esto obligará a replanteos, conversaciones, discusiones y determinaciones que igual que en el país, podrían poner en Jujuy la bisagra que los jujeños esperan para comenzar a construir una provincia moderna. En muchos sentidos, se cerró una etapa. Ojalá se abran nuevos caminos y otras oportunidades.