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12 de Abril,  Salta, Centro, Argentina
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El éxito de una empresa del Estado concebida con visión de futuro

Se inauguró por iniciativa de Roberto Romero y el apoyo empresario. Fue reconocida como Marca Argentina. Al mes transporta 45 mil pasajeros. 
Lunes, 12 de diciembre de 2022 02:24

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El Teleférico San Bernardo es una obra icónica del turismo salteño, concebido por un gobierno que tuvo como objetivo convertir a Salta en un centro receptivo de viajeros de todo el mundo. Con ese propósito, desde 1983, el gobernador Roberto Romero se propuso modernizar los servicios y capitalizar el enorme atractivo de "el paisaje, el clima, la cultura, la historia y, sobre todo, la calidad humana de los salteños". Al explicarlo a un grupo de periodistas de El Tribuno, Romero destacó que "en todo el país, y también en el exterior, la gente me habla así de Salta".

El sistema fue inaugurado oficialmente el 12 de diciembre de 1987, con la presencia de los dos gobernadores, Roberto Romero, que había desarrollado la obra, y su sucesor, Hernán Cornejo. Un mes después fue abierto al público.

Este año fue reconocido con la Marca País Argentina, una política nacional de Estado, destinada a posicionar a nuestro país en el contexto internacional a través de sus factores diferenciales y una herramienta pensada "para la construcción de nuestra identidad".

El proyecto turístico

La idea se enmarcaba en un proyecto turístico para instalar a Salta con un nombre propio en el escenario del turismo mundial y que incluía capacitación profesional, hotelería, oferta culinaria, apoyo al desarrollo de las localidades del interior provincial y construcción de accesos.

   Roberto Romero con el entonces titular del teleférico, Rodolfo Aniceto Fernández.

Aquel había sido también el objetivo de la construcción del Delmi, cuya inauguración, en junio de 1986, tuvo como protagonista al entonces muy famoso grupo Pimpinela y un combate de boxeo por la corona de la CMB en la categoría supermosca, entre el campeón mundial, el mexicano Gilberto Román y el salteño Rubén Condorí.

Romero contó que su idea de construir un transporte por cable, un cable carril, un funicular o un teleférico la había concebido al notar el atractivo de esos sistemas en ciudades turísticas de distintos países. En ese diálogo, el gobernador adelantó que tenía previsto enviar a un grupo de expertos a la Feria de Vancouver donde se exponían todos los modelos de ese sistema de transporte para evaluar cuál se ajustaba mejor a las posibilidades de Salta.

Salta desde la cumbre

Por lo pronto, el proyecto consistía en llegar desde el parque San Martín hasta la cumbre del cerro San Bernardo, y construir allí un parque con ciudad infantil y una reserva de fauna y flora autóctonas, un restaurante, un salón de fiestas y una cascada artificial. "Pero la Cruz del cerro no se moverá del lugar que ocupa", nos adelantó.

En junio de 1986 también quedó constituida la Sociedad del Estado Complejo Teleférico Salta, integrada por ocho directores y presidida por el empresario Rodolfo Aniceto Fernández. El presidente de la Comisión Técnica era Juan Antonio Rey y el director de la obra, el ingeniero Ricardo Vieyra.

Desde el comienzo de su gestión Romero había contado con la colaboración de su secretario de Turismo, Jorge Vidal Casas, quien analizaba la actividad desde la perspectiva del empresario y, simultáneamente, del interés del Estado por promoverla.

   El 12 de diciembre de 1987 se realizó la inauguración del teleférico.

Además, sumó el apoyo del Concejo Deliberante, presidido por el arquitecto radical Alfredo Horacio Wermuth y con César Álvarez al frente del bloque justicialista. También se sumó quien sería el primer intendente de Salta elegido por la ciudadanía, Alberto Javier Alderete.

A la iniciativa se sumaron los empresarios Andrés Mozotta, Raúl Racioppi y el grueso de la Cámara de Turismo.

Además, el ministro de Economía de la Nación de entonces, Juan Vital Sourrouille, y el secretario Mario Broderson expresaron un entusiasta apoyo al gobierno.

Esos no eran tiempos de grietas, sino de democracia plural y con visión de futuro. El Norte Grande avanzaba para constituirse en región, con el acuerdo de los gobernadores radicales y peronistas.

Un día más de pernocte

"Nosotros recibimos 350.000 turistas por año. Cada uno permanece, promedio, tres días en la provincia. El teleférico es una oferta que puede extender la estadía en un día, lo que significa también un incremento en la actividad económica. Es, sin duda, una inversión que se autofinanciará", explicó tiempo después Vidal Casas, quien poco después sería el presidente de la sociedad del Estado Emsatur.

El tiempo le daría la razón

En mayo de 1987, Rodolfo Fernández anunció la inauguración de la escalera instalada en el centenario Vía Crucis, con 1020 escalones. Era el primer paso.

El teleférico costó US$ 4.471.000, financiado a siete años con dos de gracia por el Banco Sumitomo, una sucursal del Banco de Tokio, con la garantía del Swisse Bank Corporation, de Zurich. El Banco Provincial financió el 70% del valor FOB.

  Los trabajos avanzaron rápido en 1987 en la estación central del teleférico, en el parque San Martín. El proyecto teleférico costó US$ 4.471.000, financiado a siete años con dos de gracia por el Banco Sumitomo, una sucursal del Banco de Tokio, con la garantía del Swisse Bank Corporation, de Zurich. El Banco Provincial financió el 70% del valor FOB.

La firma Garaventa ganó la licitación internacional y, en mayo comenzaron a llegar desde Vancouver las góndolas, los cables y el resto del equipo. La instalación estuvo a cargo de ingenieros canadienses.

Los cables cubren un recorrido de 1036 metros, con un desnivel desde el parque hasta la cumbre de 288 metros, sostenidos por nueve torres tubulares con una altura máxima de 32,60 m y mínima de 4,60 m.

Tiene capacidad de transporte para 300 personas por hora, con 25 góndolas para seis usuarios cada una.La obra civil incluyó, además del restaurante y el espacio comercial, una cascada con sistemas de reciclado del líquido.

   La Fuerza Aérea Argentina, con el helicóptero Chinook operó en las laderas del cerro San Bernardo para el traslado de las pesadas columnas del teleférico. En agosto de 1987 se vivió una experiencia inédita en la provincia. Fueron días de trabajo intenso.

Por eso se instaló en la cumbre un centro de bombeo, con capacidad de 250 mil litros por hora, que abastece a la cascada y a los barrios aledaños al cerro. La instalación y las obras civiles se desarrollaron en el segundo semestre de 1987. Estas últimas estuvieron a cargo de la empresa salteña Fazio y de otra, porteña, Proyectar.

  En un suplemento especial publicado el 13 de diciembre de 1987, el exgoberandor Roberto Romero publicó una columna en la que destacó el hito turístico que significó el teleférico en Salta. "Esta realidad significa nada más y nada menos que la resultante de un esfuerzo común en el que las empresas y los obreros conjugaron un solo verbo. En apenas meses de trabajo el teleférico es un hecho consumado", escribió.

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