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Una joven que denunció en Salta a Generación Zoe, la empresa que se dedicaba a las estafas piramidales, aseguró que ella y otros damnificados recibieron amenazas de responsables de la organización a nivel local para que no hablaran. También manifestó que Ricardo Vilardel, que hoy salió a decir que solo era un empleado de la firma, cumplía el rol de captar a inversores y firmaba los contratos en carácter de director.
"Puse dinero en noviembre. A la plata me la recibió Vilardel, que hoy salió a decir que es un damnificado más, cuando él se presentaba como el responsable. Él es el que más ganó con todo esto. Ellos cerraron todas las oficinas en Salta y nadie nos dio más respuestas" relató Emilia, una joven que pidió no difundir su apellido por temor.
La joven aseguró que está en contacto con un grupo de unas 150 personas que fueron víctimas de Generación Zoe en Salta. Dijo que, desde febrero, cuando salió a la luz que la organización se dedicaba a las estafas piramidales, recibieron amenazas para que no hablaran.
Ricardo Vilardel ofreció hoy una conferencia de prensa en la que se desligó de la responsabilidad y dijo que su tarea se limitaba a la de cumplir órdenes de Leonardo Cositorto, el líder de la entidad a nivel nacional que ahora está detenido por estafas y asociación ilícita.
Emilia también contó cómo funcionaba el engañoso sistema de Generación Zoe. “Era un fideicomiso. Yo entré poniendo mil dólares y me iban a devolver 100 dólares por mes en el plazo de tres años. La promesa era que iba a triplicar las ganancias. En paralelo, te ofrecían hacer cursos. Vilardel hacía reuniones para convencer a la gente de que entrara. Decía que él ya había ganado 10 mil dólares, mostraba en las redes sociales las camionetas que se compraba, nos aseguraba que no había ningún riesgo, que tenían avales... Nos causa indignación que ahora diga que es una víctima, cuando claramente era parte de la trama”, señaló.
La joven aseguró que llegaron a devolverle 300 dólares y que fue de las que menos perdieron, pero que hay personas que vendieron sus cosas y que no saben cómo podrán recuperarse. "Nos estamos organizando para ver cómo actuar. Yo hice la denuncia hace unas dos semanas, pero otros todavía no se animaron", señaló.
Emilia contó que, cuando se empezó a conocer cómo operaba Generación Zoe y se supo que Cositorto estaba prófugo, los responsables en Salta les decían que era “todo un error” y que después, de un día para el otro, dejaron de responderles los llamados y mensajes.