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Las advertencias que desde hace meses vienen realizando referentes del comercio y la industria en Salta sobre la caída de la actividad y el deterioro del mercado laboral encuentran un correlato en los datos oficiales. El último informe de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación confirma que la provincia perdió alrededor de 6.000 puestos de trabajo privados durante 2025, en un escenario marcado por la retracción del consumo y el freno de la actividad en distintos sectores de la economía.
De acuerdo con el reporte basado en los registros del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), Salta cerró diciembre de 2025 con 122.400 trabajadores registrados en el sector privado, lo que representa una caída interanual del 4,7% respecto del mismo mes de 2024. La contracción ubica a la provincia entre las jurisdicciones con mayor deterioro del empleo formal del país.
En el ranking nacional de caída del empleo privado formal, Santa Cruz encabezó la lista con un retroceso del 10,5%, seguida por Chubut (-6,4%) y Tierra del Fuego (-5,7%). Salta aparece inmediatamente después.
Cierres
En uno de los sectores que más empleo genera en la provincia, el comercio, la preocupación es creciente. El presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Salta, Gustavo Herrera, describió, días atrás a El Tribuno, un escenario marcado por ventas debilitadas, costos elevados y cambios en el comportamiento de los consumidores. "El cierre de los comercios pasa por múltiples factores, pero principalmente porque no hay ventas. Se ha modificado la forma de comprar. Hoy la gente camina, busca precio, compara y ya no se estoquea como antes. La realidad es que no hay plata en la calle", señaló.
El dirigente explicó que el comercio formal enfrenta además una fuerte presión impositiva que limita la posibilidad de competir en precios. "El comercio formal tiene un impedimento para bajar precios que son los impuestos nacionales, provinciales y municipales. Eso hace que el producto que sacás a la calle se encarezca aproximadamente un 50%", afirmó. A esos costos se suman tributos como Ingresos Brutos y distintas tasas municipales. "Todo eso impacta directamente en el precio final", agregó.
Herrera también advirtió sobre el peso de la informalidad en la competencia comercial. "El comercio formal paga impuestos, alquiler, servicios y tiene empleados registrados. En cambio, un negocio informal no tiene esos costos y puede vender un 20% más barato. Entonces la competencia es totalmente desleal", sostuvo.
Frente a este escenario, muchos comerciantes intentan sostener la actividad reduciendo gastos, trasladándose a zonas con alquileres más bajos o mudándose a barrios cercanos a la capital. Otros, directamente, optan por cerrar sus locales.
Desde el sector industrial advierten que el deterioro de la actividad también comienza a reflejarse en el empleo. El vicepresidente de la Unión Industrial de Salta, Julio Fazio, sostuvo en Radio Salta que varias empresas ya debieron ajustar sus estructuras frente a la caída de la demanda.
"Hoy todavía no hemos visto cierre de industrias, pero sí hemos visto achicamiento de estructuras y pérdida de trabajo industrial en Salta", afirmó.
El dirigente explicó que el enfriamiento del consumo interno afecta a las empresas vinculadas al mercado doméstico. "Quienes vivimos del consumo interno estamos en un momento muy complejo, la demanda está muy baja", señaló.
Fazio agregó que, si bien algunos indicadores macroeconómicos muestran cierta estabilidad, esa situación todavía no se traduce en una mejora de la actividad productiva. "La economía real está estancada", aseguró.
Entre los factores que condicionan la inversión industrial mencionó el costo del financiamiento. "Hoy las tasas más bajas para renovar una máquina están alrededor del 40% y con plazos de 36 meses", explicó, y comparó esa situación con otros países de la región. "En Brasil hay financiamiento para maquinaria a 30 años", señaló.
El dirigente también sostuvo que parte de los problemas de competitividad de la industria argentina se explican por factores externos a las plantas productivas. "Las plantas argentinas muchas veces son muy productivas, pero pierden competitividad fuera de las fábricas", indicó, en referencia a los costos logísticos, la infraestructura y el acceso al crédito.
Escenario nacional
El informe de la Secretaría de Trabajo muestra que el deterioro del empleo privado no es un fenómeno aislado de Salta. A nivel nacional, el empleo asalariado registrado en el sector privado pasó de 6,28 millones de trabajadores en diciembre de 2024 a 6,19 millones en diciembre de 2025, lo que representa una caída interanual del 1,4%, equivalente a unos 88.800 puestos menos.
Si se considera el conjunto del trabajo registrado -que incluye empleo público, casas particulares e independientes- la Argentina cerró diciembre de 2025 con cerca de 12,9 millones de trabajadores formales, un nivel prácticamente similar al del año anterior.
El análisis territorial del informe muestra un mapa laboral mayoritariamente contractivo. Solo cuatro provincias registraron crecimiento del empleo privado formal en la comparación interanual: Neuquén, San Juan, Santiago del Estero y Río Negro, mientras que veinte jurisdicciones mostraron caídas, con retrocesos particularmente marcados en las provincias patagónicas y en algunos distritos del norte del país.