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"El informe de la minoría"

Miércoles, 04 de febrero de 2026 01:34
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En 1956, Philip K. Dick escribió el relato "El informe de la minoría". En esta pesadilla de Dick, en el futuro, tres mutantes premonitores son capaces de anticipar los delitos antes de que estos ocurran. Los tres "idiotas premonitores" -como los denomina Dick en su relato- están conectados a una gran máquina que lidera una división de la policía denominada "PreCrimen", unidad que arresta a los ciudadanos antes de que estos puedan cometer el crimen del cual se los pre-acusa. La historia refleja muchos de los miedos y ansiedades personales de Dick, en particular su inquietud ante los autoritarismos y -como muchas historias que se centran en la posibilidad de conocer el futuro-, también sobre el libre albedrío. "Con la ayuda de sus mutantes premonitores", dice uno de los personajes, "usted ha abolido con éxito el Sistema Punitivo Post-criminal de Cárceles y multas. Y, como todos sabemos, el castigo nunca fue disuasorio, ni pudo proporcionar mucho consuelo a cualquier víctima ya muerta".

La doctrina del garantismo y de la inimputabilidad de los menores era una aberración tan grande como afirmar que la tierra es cuadrada pero, dicho esto, me pregunto si la solución al problema del uso de menores en delitos de gravedad es bajar la edad de imputabilidad. Me pregunto si la medida -llevada al extremo por la afiebrada imaginación de Dick-, no nos conduce en una dirección similar a la que él imaginó. "Delito de adulto; pena de adulto" afirman desde el gobierno. Sin embargo, me parece que no siempre cometer un delito de adulto convierte a un niño de catorce años en adulto. Tampoco a uno de trece o doce.

Me pregunto qué iremos a lograr bajando la edad de imputabilidad. ¿Será efectiva la medida? ¿Bajará la tasa de delitos? Aquellos que no valoran en nada su propia vida, no pueden valorar la ajena. Y, a aquellos que no esperan nada del sistema, que creen que son "descartables", "fisurados", -"basuras" como se usa cada vez más en algunos medios de comunicación- y que de veras creen que "sólo van a vivir unos pocos años más"; no creo que la idea de pasar ese tiempo en la cárcel los vaya a amedrentar. 

Por otro lado, ¿existe la suficiente capacidad carcelaria para menores? Si no es así, una vez presos, ¿van a ser mezclados con la población carcelaria adulta? Ponerlos a todos juntos con la "población carcelaria normal"; no los expondría a formas de violencia social y sexual inadmisibles? ¿El Estado fomentará estas conductas sólo por ceder a una idea ante la cual la demagogia y el populismo de derecha se enamora con tanta facilidad? Si convivieran todos juntos, y se dieran todas estas situaciones de violencia a menores que son fáciles de imaginar y de prever, ¿el Estado no estaría favoreciendo formas perversas de violencia así como formas de abuso y, eventualmente, ¿de pedofilia?

Al final del camino, ¿no se estaría logrando el efecto inverso y que, al terminar la sentencia, salgan cuadros criminales mucho más "profesionalizados" en el crimen; más resentidos y mucho más violentos? No lo sé. No están los detalles de la norma, pero se me ocurre que antes de bajar la edad de imputabilidad habría que insistir con la inclusión. "Es la inclusión, estúpido" es la única respuesta posible que se me ocurre gritar ante esta idea que me parece demasiado ramplona. Educación, contención y reinserción social de los menores, inclusión. Todas palabras que brillan por su ausencia en los debates, los que también brillan por la mediocridad de pensamiento y argumentos.

Además, si bajamos la edad de imputabilidad y el delito no baja ¿llevamos esta edad a trece años? ¿A once, a diez, a ocho? ¿Cuál es el límite y cómo trazarlo?

También podemos explorar el camino trazado por Nayib Bukele en El Salvador, quien asumió que todo joven de cierta franja etaria y de ciertas características era un criminal, ergo, los encarceló a todos. Comprendo -no justifico- que, ante una tasa de 103 asesinatos por cada 100.000 habitantes en 2015, la medida sea recibida con alivio por la sociedad salvadoreña y, quizás por eso, que les resulte "aceptable" saber que no menos de un 10% de esa población es inocente. Pero si el crimen volviera a resurgir, incluso más violento que antes, ¿aceptarían llevar ese porcentaje al 12%, al 15%, al 20%? ¿Al 50%, al 80%? ¿Cuál es el "margen de error tolerable"? ¿Lo sabrá Bukele? ¿Lo sabrá la sociedad salvadoreña?

Por último, si se bajara la edad de imputabilidad ¿no debería bajarse también la edad para votar? Si un chico a los 14 años es imputable como adulto de cometer un crimen -para ser consistentes- ¿no deberíamos dejarles votar? ¿Conducir? ¿Tomar alcohol? ¿Tener pareja e hijos? ¿No habría que bajar la edad a la cual se los considera "adultos"? ¿O pueden ser juzgados como adultos para unas cosas, pero seguirían siendo menores para otras? No sé por qué, pero siento que hay arbitrariedad y discrecionalidad en el criterio.

No sé. Me pregunto qué seguirá. Confieso que no quiero parecer un "idiota premonitor" de los de Dick ni de ninguna otra clase, pero sí sé que bajar la edad de imputabilidad no es una solución.

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