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Con la declaración de seis testigos se reanudó ayer la audiencia de debate seguida contra un hombre de 34 años imputado por los delitos de abuso sexual con acceso carnal y privación ilegítima de la libertad, en concurso real. El acusado era guardia de seguridad en un boliche bailable de la calle Balcarce y fue denunciado por una joven que concurrió al local en septiembre de 2024. El juicio unipersonal es presidido por el juez Martín Pérez. En representación del Ministerio Público interviene el fiscal penal de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual, Esteban Martearena. La defensa del acusado está en manos de Verónica Rallé. Como querellantes, en representación de la damnificada, intervienen Belén Alzogaray y Analía Ramos.
Entre otros, comparecieron dos peritos del CIF y cuatro conocidos de la víctima y del imputado. Declaró en primer término la profesional que tuvo a su cargo la pericia psicológica de la damnificada. El informe fue realizado conjuntamente con un perito de parte. La testigo confirmó la existencia de evidencias concluyentes de afectación por agresión sexual. También declaró una bioquímica del CIF que presentó dos informes en el marco de la causa. Como resultado se obtuvo un perfil genético femenino puro correspondiente a la denunciante y un haplotipo masculino perteneciente a la patrilínea del imputado.
Según consta en la causa, la víctima denunció haber sido agredida sexualmente en septiembre de 2024, en un boliche de la calle Balcarce, en Salta. Refirió que concurrió al local bailable junto a unas amigas y que en un momento se dirigió sola al baño. Allí, uno de los guardias de seguridad la interceptó, la encerró y la accedió carnalmente.