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Gerente de la unidad de negocios NOA de Contreras, Lucrecia Santos construyó su carrera en una industria históricamente masculinizada como la construcción y la minería. Con más de 17 años en el sector y casi 14 dentro de la empresa, hoy lidera proyectos en el norte argentino y promueve una mayor participación femenina en el rubro.
Santos llegó al sector casi por casualidad. Es licenciada en Comercio Internacional y comenzó su carrera en la empresa como analista. Con el paso de los años fue asumiendo roles de mayor responsabilidad hasta convertirse, hace dos años, en la responsable de la unidad de negocios del NOA.
“Fue un camino de mucho esfuerzo y compromiso. Fui tomando distintas posiciones de liderazgo hasta llegar a este rol”, resume.
En su trayectoria reconoce que ser mujer en un ámbito dominado históricamente por hombres implicó desafíos adicionales. Recuerda, por ejemplo, que en sus primeros años muchas veces era la única mujer en las reuniones de trabajo.
“Recuerdo reuniones donde se discutía si el doble baño para mujeres en obra era un costo extra o no. En ese contexto, tener una opinión era difícil”, relata.
También le tocó vivir situaciones que hoy identifica como parte de esa cultura. En una de sus primeras reuniones importantes, siendo aún analista, debió escuchar durante varios minutos un discurso sobre por qué las mujeres no debían trabajar en obra.
“En ese momento no lo tomé personal y seguí adelante con la presentación de la estrategia. Con los años entendí que había sido una aberración, pero decidí no centrarme en el obstáculo sino en encontrar soluciones”, cuenta.
Según explica, una de las principales diferencias que enfrentan las mujeres en entornos laborales muy masculinizados es el margen de error.
“A la mujer se le permite menos equivocarse. Si una mujer se equivoca, se la invalida mucho más rápido. Ese es uno de los desafíos más fuertes”, señala.
Una industria que empieza a cambiar
En los últimos años, asegura, la industria comenzó a transformarse. Hoy observa cada vez más mujeres ocupando roles técnicos, de gestión y liderazgo.
“Veo la situación más neutralizada que antes. Hay cada vez más mujeres haciendo carrera en las empresas”, afirma.
Una experiencia reciente dentro de su propia unidad de negocios la llevó a reflexionar sobre ese proceso. Al renovar las fotografías institucionales del equipo advirtió que era la única mujer entre los responsables de área.
“Cuando lo vi me pregunté qué estaba pasando. Después entendí que esos líderes son hombres que tuvieron la oportunidad de crecer hace diez años. Pero hoy, debajo de cada uno de ellos, hay mujeres haciendo carrera”, explica.
Ese cambio, sostiene, es una señal de que el proceso ya está en marcha.
“Lo importante es abrir espacios para que las mujeres que quieran desarrollarse puedan hacerlo”.
Liderar con empatía
Para Santos, las mujeres aportan habilidades cada vez más valoradas en el mundo del trabajo. Menciona especialmente las llamadas “habilidades blandas”, como la empatía, la flexibilidad o la capacidad de escucha.
“Las mujeres aportamos de manera natural habilidades como la empatía, la paciencia y la capacidad de revisar decisiones. Esa mirada ayuda a hacer los equipos más eficientes”, sostiene.
En el caso de la minería, agrega, estas capacidades adquieren un valor particular por las condiciones en las que se desarrolla la actividad, muchas veces en entornos aislados y exigentes como la puna. “La minería se desarrolla en ambientes muy hostiles. En ese contexto, la empatía y el cuidado del trabajador son claves para mejorar los equipos de trabajo”, explica.
Oportunidades para las nuevas generaciones
En la unidad de negocios que dirige trabajan actualmente unas 30 mujeres y, según detalla, el porcentaje femenino dentro de la empresa ronda el 40%.
Sin embargo, reconoce que todavía hay mucho camino por recorrer. Ella misma es la primera mujer en integrar el board de gerentes de la compañía, fundada hace más de 70 años.
“Después de seis décadas la empresa tuvo una mujer en la gerencia. Eso muestra que el proceso está en marcha, pero que todavía hay mucho por hacer”, señala.
Por eso, uno de sus principales mensajes está dirigido a las jóvenes que hoy están eligiendo su futuro profesional. “Que se animen. Que no se queden con la idea de que hay industrias que no son para ellas. Si sienten vocación por la ingeniería, la construcción o la minería, hoy hay oportunidades reales para desarrollarse”, afirma.
También recomienda construir redes de apoyo y buscar referentes. “No se hace sola una carrera. Hay que buscar mentores, construir redes y mirar ejemplos de mujeres que sí pudieron”.
Salteña por elección
Aunque nació en Buenos Aires, Santos vive en Salta desde hace 17 años. Llegó antes del actual auge de la minería y decidió quedarse para formar su familia. “Elegí Salta para vivir y para criar a mis dos hijas. Sigo eligiendo Salta”, dice.
De cara al futuro, cree que la fortaleza de las mujeres salteñas será clave para afrontar los desafíos que vienen. “Las mujeres de esta provincia tienen una resiliencia y un coraje muy grandes. Ese coraje es el que tenemos que seguir poniendo para hacernos escuchar y ocupar los espacios de decisión”, concluye.