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La fe también se pedalea. Desde Tucumán, un grupo de 14 peregrinos emprendió una de las travesías más exigentes rumbo a Salta para renovar su encuentro con el Señor y la Virgen del Milagro.
Bajo el nombre “El Cruce del Milagro”, los ciclistas partieron el martes desde Tucumán y atravesaron caminos de montaña, paisajes imponentes y largas jornadas de esfuerzo hasta llegar a territorio salteño.
El grupo está integrado por 8 bici peregrinos, una camioneta de apoyo y dos vehículos más que transportan donaciones destinadas a escuelas y familias que viven en zonas de alta montaña.
Luego de varios días de pedaleo, actualmente se encuentran en San Antonio de los Cobres y tienen previsto arribar este domingo por la tarde a la Catedral Basílica de Salta, donde cumplirán el objetivo que los movilizó desde el inicio del viaje: estar a los pies del Señor y la Virgen del Milagro.
Una ruta de fe que atravesó los Valles y el Abra del Acay
El recorrido comenzó en Tucumán y continuó por algunos de los paisajes más emblemáticos del noroeste argentino.
Durante la travesía pasaron por Amaicha del Valle, Angastaco, Payogasta, La Poma y San Antonio de los Cobres, atravesando cerca de 700 kilómetros hasta llegar a Salta.
Uno de los grandes desafíos del camino fue el cruce del Abra del Acay, uno de los pasos de montaña más altos de la región, donde las condiciones climáticas, la altura y el esfuerzo físico ponen a prueba la resistencia de los peregrinos.
“Son muchos kilómetros, esfuerzo, cansancio y momentos difíciles, pero también es un camino lleno de fe, compañerismo y esperanza”, expresaron los integrantes del grupo.
Más que una peregrinación: un camino de solidaridad
Este año, los bici peregrinos decidieron darle un sentido especial a la travesía y sumaron una misión solidaria.
Además de llegar a la Catedral de Salta, llevan donaciones destinadas a dos escuelas y dos familias de alta montaña, con el objetivo de compartir parte de lo recibido y acompañar a quienes viven en lugares alejados.
La solidaridad se convirtió así en una parte fundamental del recorrido, junto con la fe y la devoción que los impulsa a avanzar cada día.
“Queríamos que nuestro peregrinar tuviera un sentido aún más especial: llevar donaciones y dejar una pequeña huella de solidaridad en nuestro paso”, contaron.
El último tramo hacia el encuentro con el Milagro
Después de días de viaje, kilómetros recorridos y momentos de cansancio, el grupo ya transita las últimas horas antes del encuentro esperado.
Desde San Antonio de los Cobres, los peregrinos se preparan para completar el último tramo hasta la ciudad de Salta.
La llegada a la Catedral será el cierre de una experiencia que, para ellos, va mucho más allá de una travesía deportiva.
“El Cruce del Milagro no es solamente un viaje en bicicleta: es un camino de fe, solidaridad y amor”, resumieron.
Como miles de peregrinos que cada año llegan desde distintos puntos del país, estos tucumanos también buscan cumplir una promesa, agradecer y ponerse nuevamente bajo la protección del Señor y la Virgen del Milagro.