“Una sopita de pollo y a la cama” dicen nuestras abuelas cuando estamos resfriados a punto de pescarnos una terrible gripe, y a renglón seguido nos preparan un rico caldo de pollo y nos acuestan bien arropados con la colcha que nos tapa la naríz... y seguro que al otro día amanecemos mucho mejor.

¿Tiene esto algún sentido o es solo un mito?

Valeria Edelsztein, doctora en Química de la Universidad de Buenos Aires (UBA) explica de manera muy entretenida y con rigor científico en su libro “Los Remedios de la abuela, mitos y verdades de la medicina casera” qué es lo que hay de cierto en todo esto. Pero, además, analiza con precisión viejas triquiñuelas caseras para curar la culebrilla; el empacho con la tradicional "tirada de cuerito', la historia de los orzuelos y los anillos de oro; el efecto balsámico de la miel y el uso de las compotas, entre tantas cosas.

El cliclo Salta la Ciencia

Valeria estuvo hace poco en esta provincia, presentando “Los Remedios de la abuela...”, dentro del ciclo Salta la Ciencia, un espacio destinado a charlas de divulgación científica organizado por el departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Salta (UNSa), el grupo de las Olimpíadas de Física de la UNSa y la escuela Técnica Alberto Einstein, con el apoyo de la senadora nacional Sonia Escudero y la empresa Edesa.

El coordinador y organizador del emprendimiento es el profesor Daniel Córdoba, conductor del Taller “La Física al alcance de Todos”, cuyos alumnos han logrado premios nacionales e internacionales en certámenes específicos.

Las charlas, inauguradas con la presentación de la obra de Edelsztein, forman parte de un ciclo que se desarrolla en el salón Auditorium de la ENET 2, Alberto Einstein, ubicada en la intersección de las calles Tucumán y Buenos Aires. “Justamente las sacamos del ámbito de la universidad porque queremos que vaya la mayor cantidad de gente posible; es para todas las edades y la entrada es libre y gratuita”, dijo Córdoba. El ciclo tiene ya una serie de invitados hasta final de año.

Química y contadora de historias

La disertación de Valeria fue todo un éxito. Dueña de una personalidad carismática y encantadora, su comunicación con el público fue fluida y permitió que se evacuaran todas las dudas en medio de un clima distendido y de buen humor.

Valeria, sos doctora en Química e investigadora en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Conicet), contános por qué comenzaste a escribir sobre ciencia.

En algún momento durante el doctorado noté que había algo que no terminaba de satisfacerme. No sabía exactamente qué era. Hasta que después de mucho darle vueltas al asunto me di cuenta que tenía ganas de contar ciencia, de entusiasmar como me había entusiasmado mi profesora de química en el secundario. Lo primero que pensé fue estudiar periodismo para poder dedicarme a la rama científica de la cuestión. De hecho fui como tres meses a TEA. Pero no era lo que quería. Así que empecé a buscar por otros lados. Le escribí a Diego Golombek que es una de las personas más generosas que he conocido y comenzó este camino que me llevó a donde estoy hoy, con más ganas de seguir contando ciencia.

¿Cómo surgió la idea de los Remedios de la Abuela?

La idea original del libro “Los remedios de la Abuela. Mitos y verdades de la medicina casera”, publicado en 2011 en la Colección de divulgación científica “Ciencia Que Ladra...” (Editorial Siglo XXI) era contar cómo llegan los remedios desde la naturaleza, ya sea desde una planta o un bicho marino, hasta el botiquín de nuestra casa. Qué cambios ocurren en el camino, cómo se "construyen' estos fármacos, en dónde se prueban, cuánto tiempo se necesita, cómo sabe el remedio que a mí me duele la cabeza, etc. Todo esto con el objetivo de explicar lo interesante que es este proceso y también de poder crear cierta conciencia acerca del uso racional de los medicamentos y también fomentar la mirada crítica: por más que una noticia asegure el descubrimiento de la cura de alguna enfermedad, es importante entender en qué parte del proceso estamos. ¿Se probó en ratones? ¿O en animales más grandes? ¿O en humanos? ¿O sólo son ensayos preliminares? La idea es que todos podamos aprender un poco más pero sin crear falsas expectativas. Recorriendo este camino, fue que empezaron a surgir los famosos remedios de la abuela. Y fue inevitable preguntarse cuánto de mito y cuánto de realidad había en estos consejos.

¿Por qué la gente lo tendría que leer?

Para que la gente pueda entender realmente qué ocurre cuando consumimos un remedio, por qué los antibióticos no sirven para los virus, cómo sabe el remedio que me duele la cabeza, cómo es el largo proceso de obtención de un fármaco. La ciencia es parte de nuestra cultura, nos atraviesa todos los días y es importante que contemos con la información necesaria para tomar decisiones que afectan nuestra calidad de vida, para no seguir arrastrando y perpetuando falsas creencias y para fomentar la mirada y el pensamiento crítico. Eso nos vuelve mejores ciudadanos y también mejores personas. El que no sabe, no puede elegir.

¿Cuál es tu tarea principal? la investigación, la literatura ...?

Mis tareas principales son la investigación en química orgánica y la comunicación y divulgación de la ciencia, que me apasiona... Pero me gustaría aclarar algo para los lectores del libro y para los que escuchan sobre los remedios caseros: en ningún caso es aconsejable utilizar un remedio casero porque es una forma de automedicación. Que sea una hierba, no quiere decir que no nos pueda causar daño. Por eso, lo principal es no dilatar la consulta e ir al médico que será quien nos diagnostique.

De reptiles, arañas y corteza de sauce

ASPIRINAS | EL ANALGÉSICO MÁS CONSUMIDO EN EL MUNDO. VALERIA EDELSZTEIN.

Valeria cuenta que si uno mira hacia atrás, incluso remontándose a miles de años antes de Cristo, encontrará que en algún lugar de la historia la mayor parte de los remedios tienen un pasado compartido.

Por ejemplo en la antigedad, se utilizaba el excremento de cocodrilo para evitar las infecciones, pero también como anticonceptivo; la aspirina que fue declarada patrimonio de la humanidad en 1921, surgió como la mayoría de los remedios por una casualidad. Su origen se puede rastrear al 3000 antes de Cristo cuando los chinos, egipcios y romanos usaban la corteza del sauce para calmar los dolores de cabeza. Luego se dejó de usar y en el siglo XVIII se comenzó a investigar y a desarrollar este analgésico, que es el más consumido en el mundo y el primero en llegar a la Luna abordo del Apolo XI.

¿Y la tarantela?...en la Edad Media y contemporáneamente a la Peste Negra apareció otra denominada Plaga de la Danza o tarantulismo. El nombre se lo debe a una ciudad del sur de Italia llamada Tarento, zona en la que habitaban unas arañas que llamaron tarántulas. Según el saber popular, en determinadas épocas del año, salían de sus escondites y las personas que eran mordidas sufrían tanto dolor que entraban en una especie de estado de locura, en la que lloraban, gritaban, saltaban y se sacudían. Increíblemente, el antídoto más popular contra este mal, era la llamada “Danza de la tarántula”: se tocaba música y el paciente comenzaba a bailar hasta que con la transpiración el veneno era expulsado de su cuerpo... claro está que muchos morían en medio de la danza.

Las mujeres y la ciencia

DOCTORA EN QUIMICA. VALERIA EDELSZTEIN ESTUVO EN SALTA HACE POCOS DÍAS.

Valeria también escribió el libro “Científicas: cocinan, limpian y ganan el premio Nobel (y nadie se entera)”, que también pertenece a la Colección Ciencia que Ladra y fue ganador del Primer Concurso Internacional de Divulgación Científica de La Nación.

La autora cuenta la historia de las mujeres en la ciencia, de las olvidadas, las dejadas de lado, las que con su lucha lograron ganarse un lugar, pero nadie recuerda sus nombres. Es la otra mitad de la historia y vale la pena conocerla.

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