El francés Nacer Bouhanni se impuso ayer al esprín en la cuarta etapa del Giro, que se celebró bajo la lluvia entre Giovinazzo y Bari, con 112 kilómetros de recorrido, en una jornada en la que el australiano Michael Matthews (Orica) conservó el maillot de líder.

Bouhanni aprovechó la ausencia del alemán Marcel Kittel (Giant), vencedor en las dos primeras llegadas masivas, y que se retiró de la carrera antes de la salida en Giovinazzo.

Según su equipo, el velocista tenía fiebre. “Estoy muy decepcionado por abandonar el Giro tras un comienzo tan bueno, pero no estoy en condiciones de continuar la carrera en este estado. Mi carrera fue corta pero intensa”, declaró el ciclista, ganador en Belfast y Dublín, en el comunicado difundido por su formación.

En un final marcado por la lluvia, que provocó que el suelo estuviera muy resbaladizo y que se produjeran varias caídas, Bouhanni pudo con el italiano Giagomo Nizzolo y con el holandés Tom Veelers, que había lanzado el esprín desde lejos, justo después de la última curva.

“Estoy muy contento, había tenido un pinchazo en la penúltima vuelta”, declaró el vencedor de la etapa, uno de los jóvenes talentos del pelotón.

A pesar de su escasa experiencia tuvo la sangre fría para, después de pinchar, alcanzar al gran grupo a falta de 9 kilómetros y aparecer en las primeras posiciones en los últimos compases para remontar a Veelers.

 

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