Griselda Nolasco: “Como canillita, pude criar a mis hijos”

Muy temprano y antes de que el cielo aclare y la mayoría de la gente despierte, ella inicia su jornada de trabajo.

Su nombre es Griselda Nolasco. Tiene 48 años, vive en la zona sur y allí también trabaja como canillita. 

Diariamente “Gris”, como la llaman con afecto los vecinos de los barrios Intersindical y El Tribuno va hacia un puesto que está en el barrio Aráoz y retira los ejemplares. Luego inicia un recorrido en bicicleta por la casa de unos 30 vecinos de los mencionados barrios, también Los Ceibos y zonas aledañas.

Tras un par de horas y con los diarios ya entregados, Griselda se queda sobre la avenida Ex Combatientes de Malvinas, frente a la iglesia del barrio Bancario, en la zona de los semáforos. 

Allí otras dos familias tienen sus puestos en los que venden diarios y también revistas. Todos son amigos y trabajan armoniosamente. En la platabanda se apuestan con los diarios bajo el brazo y ofrecen ¡Diario El Tribuno, diario! mientras contemplan muy atentos a los automovilistas, esperando a que alguno les silbe o haga señas pidiendo un ejemplar. Si eso ocurre, corren velozmente hasta el vehículo para concretar la venta. 

Ayer por la mañana, en vísperas del Día del Canillita, Gris habló con El Tribuno sobre su trabajo. 

“Yo nací y me crié en la localidad de Cachi. Cuando era joven trabajaba como empleada doméstica. Después me quedé sin trabajo, no conseguía un empleo así que me vine a Salta capital para buscar. Una vez que me instalé en la ciudad comencé a trabajar con los diarios. En ese entonces tenía 18 años”, relató Griselda. 

“Al principio yo sacaba los diarios de la casa de doña ‘Kili‘, una señora amiga. Le hacía las distribuciones de los ejemplares casa por casa y así comencé”, añadió. 

Con su trabajo de canillita la mujer siempre fue el pilar de su hogar y le dio sustento a su familia. 

“Tuve dos hijos, que ahora tienen 25 y 28 años. Yo los crié sola, vendiendo diarios”, dijo con lágrimas de emoción, acompañada por uno de sus hijos. 

“Ellos también trabajaban con los diarios. Por suerte, mi hijo que tiene 28 años entró a trabajar a una repuestera y el otro, de 25, sigue trabajando conmigo en los repartos, pero solo dos horas, de 5 a 7 y después entra a una remisera”, dijo con alegría, al tiempo que sumó entre risas: “Todavía no tengo nietos”. 

Rutina

Desde las 11 y hasta las 15 Griselda vende sus diarios en la avenida. Después “me voy a casa a almorzar y descansar”, contó bajo un cielo algo nublado. 

“Este trabajo es sacrificado, por el clima. Bajo la lluvia, el frío o calor hay que vender los diarios. Ya estoy acostumbrada”, sostuvo. 

Griselda contó que los fines de semana las ventas se incrementan. 

“Tengo más de 100 clientes de los repartos casa por casa, más los de la avenida. Como la gente se relaja, descansa o sale a pasear, compra más, lee, disfruta el diario”, expresó. 

“A mí me gusta ser canillita. Mis hijos ya están grandes y tienen sus trabajos. Si bien muchas veces pensé en dejar los diarios, después desistí, no pude. Ahora planeo seguir”, sostuvo. 

“Lo más lindo de este trabajo es compartir con mis compañeros charlas, risas, conocer gente. Hice muchos amigos y todos los días se conoce gente nueva”, manifestó. 

La trabajadora aseguró que “si bien muchos jóvenes leen el diario en Internet, mediante el celular o la computadora, los adultos mayores siguen comprando el diario de papel. Mis clientes tienen entre 50 y 60 años y ellos disfrutan leer las noticias del diario, ver las fo tos”. 

Hoy es el Día del Canillita y se conmemora la muerte de Florencio Sánchez, un dramaturgo uruguayo, autor de la obra “Canillita”, que recrea la situación de un joven que trabaja vendiendo periódicos en la calle y que tiene unos pantalones que le han quedado cortos mostrando así las “canillas”.

“Este día quiero saludar a todos mis compañeros trabajadores”, finalizó Griselda. 

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