Una familia perdió todo por  un incendio y necesita ayuda

A pesar de que las llamas consumieron por completo la vivienda que compartía con su esposa e hijo, José Luis Martínez, de 27 años, se mantiene fuerte. No baja los brazos, como nunca lo hizo, pero ahora pide ayuda para reconstruir su vida.

El fuego lo sorprendió en la noche del viernes pasado cuando regresó a su hogar de villa Los Sauces, en el oeste de la ciudad. Volvía de acompañar en una ambulancia a su madre al hospital San Bernardo, a quien se le había roto la prótesis de la cadera.

Al llegar al barrio se dio con bomberos y policías en su propiedad, quienes poco pudieron hacer en contra del incendio que devoró la casa de machimbre de dos habitaciones junto a todos los electrodomésticos que tenía, la ropa y hasta los documentos de su familia. Ni siquiera los cuadernos y útiles del colegio de su hijo de 7 años se salvaron.

Según le explicaron los peritos de Bomberos, el siniestro se inició por un cortocircuito provocado por un viejo televisor. Ese aparato se lo había entregado su madre luego de que hace dos meses unos delincuentes les desvalijara su vivienda, que es colindante al río Arias.

"Vengo de una serie de hechos lamentables, pero vamos a salir adelante", sostuvo el joven José aEl Tribuno.

Dijo que tras el incendio acudió al Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) para ver en qué estado está su expediente iniciado con su pareja hace ocho años. No tuvo suerte, no le dieron soluciones, según contó.

Asistencia

Desde la Cooperadora Asistencial informaron que "se hizo entrega a los damnificados de prestaciones de primera necesidad (camas, cuchetas, colchones, zapatillas, bolsones alimentarios y kits de limpieza). Posteriormente, se realizará la entrega de materiales de construcción".

José trabaja doble turno como electricista en una firma de proyectos de Ingeniería Eléctrica, ubicada en la avenida Artigas.

Los martes, miércoles y jueves, luego de salir de la empresa, a las 19, y atravesar con su moto la ciudad llega justo, a las 20, para asistir a clases en la escuela Juan Carlos Dávalos, donde realiza la tecnicatura de Electricista Industrial.

Con su esposa, de 25 años, quien es maestra jardinera, lograron adquirir, con gran esfuerzo, una casa prefabricada, que es la que se quemó. La habían emplazado en lo que sería el patio de la casa, también precaria, donde vive la tía del jo ven.

Ahora, José duerme en la vivienda de su madre, quien sigue internada, y su pareja está en la casa de sus padres junto a su hijo.

 

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