Argentina llegó a Uruguay tras un pequeño retraso en su vuelo

El seleccionado argentino arribó hoy minutos antes de las 15 a Montevideo tras un pequeño retraso en su vuelo y se trasladó inmediatamente al hotel para concentrar de cara al partido frente al representativo local, por la 15ta. fecha de la Eliminatoria Sudamericana hacia el Mundial Rusia 2018.
El conjunto conducido por Jorge Sampaoli salió a las 13 desde el predio de Ezeiza hacia el aeropuerto internacional de la misma ciudad, pero el avión sufrió algunas complicaciones técnicas y salió 45 minutos después de lo previsto hacia la capital uruguaya. 
A pesar del inconveniente, los futbolistas, con Lionel Messi a la cabeza, bajaron del charter de Austral con un marcado buen humor, haciendo bromas entre ellos, y con el clásico termo y mate en manos del delantero de Boca Juniors Darío Benedetto, quien estuvo a cargo de ello durante el vuelo. 

Una vez allí, la delegación se dirigió directamente al micro, que recorrió las calles del coqueto barrio de Carrasco y se trasladó luego por la avenida Rambla República del Perú, sobre la costanera del Río de La Plata, acompañado de dos patrulleros y cuatro motos de la policía local hasta el Hotel Sheraton, ubicado en Puntas Carreras. 
Posteriormente, como consecuencia del retraso, el plantel pospuso su almuerzo (estaba organizado para las 14) y se dedicará a la observación de videos luego de la siesta. 
Además, los jugadores no reconocerán el terreno de juego del estadio Centenario, donde jugarán mañana desde las 20, aunque según averiguó Télam, el mismo está en óptimas condiciones, sin pozos, ni un poco más largo su césped por encima de lo habitual, ya que el seleccionador uruguayo, Oscar Tabárez, solicitó que no esté a más de 28 milímetros de altura. 
Por su parte Messi frenó para sacarse una foto y firmarle una camiseta a un nene que sorteó el vallado de seguridad y al que los guardias quisieron sacar rápidamente. Sin embargo, en el momento que lo retiraron, el astro lo mandó a llamar y posaron juntos en una imagen que quedará para siempre en la memoria del niño que estaba envuelto en llanto. 
El gesto del rosarino reflejó el buen clima que se vive en este nuevo ciclo, el tercero de la Eliminatoria, mientras que Sampaoli bajó con la mirada fija en el piso y sin hablar, junto con su asistente Sebastián Beccacece. 
 

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