Y pasó la tormenta y todo fue alegría. El Pujllay ya anda suelto por el Valle de Lerma y ahora espera la llegada impostergable del carnaval. Con la ceremonia oficial del “desentierro” cumplida ayer en Rosario de Lerma, se lanzó la temporada carnestolenda con sus clásicas carpas y desfiles, que se repetirán con agua, harina y albahaca cada fin de semana en distintas ciudades y poblados de esta provincia.

La ceremonia se había postergado una semana a raíz de la fuerte tormenta que azotó esa parte del Valle, pero se cumplió ayer desde el medio día en el predio del Buen Retiro, con la presencia de comparsas, murgas, conjuntos folclóricos y mucho baile, que se extendió hasta el anochecer.
El ritual principal comenzó al mediodía con el tradicional convido a la Pachamana. En ese momento copleros y bagualeros de toda la provincia se dieron cita para abrir el mojón y honrar a la Madre Tierra.


Hasta allí fue el respeto ancestral y el agradecimiento por el tiempo de la buena cosecha. Luego el Pujllay fue liberado para desatar la alegría de la gente, que de a poco fue ocupando la totalidad del predio. “Hace 28 años estamos con este ritual, que con el tiempo se ha convertido en una ceremonia popular y muy concurrida‘, detalló Mirco Hoyos, de la comisión organizadora del evento. El Desentierro Provincial del Carnaval figura como parte del calendario turístico de Salta y se lleva a cabo desde hace casi 20 años en la ciudad de Rosario de Lerma, que se preparó para recibir a miles de personas que disfrutaron de una jornada intensa y colorida. 


Se estima que fueron unas 15 mil personas las que llegaron al predio durante la jornada.

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