Atraparon al mantero que atentó contra un inspector

Luego de diversas diligencias personal de la Policía de la provincia logró apresar al mantero que atentó contra un inspector de control de la Municipalidad el 1 del corriente en el microcentro de la ciudad. El sospechoso estaba en una pensión cuando los investigadores descubrieron su escondite.

Manuel Alejandro Brizuela fue detenido en el momento justo, cuando se aprestaba a evadir la acción de la Justicia, informaron fuentes policiales. El acusado protagonizó un violento episodio aquel día, a las 19.30, en la intersección de la calle Urquiza y peatonal Florida, cuando armado con una botella de vidrio golpeó en el rostro al inspector Miguel Angel Benites, de 54 años, quien se encontraba cumpliendo su labor junto a su par Débora Morel. Brizuela atacó al empleado municipal en represalia porque momentos antes los agentes le habían secuestrado mercadería a su madre por estar ofreciendo productos en la zona céntrica fuera del horario establecido por la Municipalidad para los manteros y vendedores ambulantes.

Benites se encontraba parado en la esquina de las citadas arterias cuando se acercó Brizuela y en tono amenazante le dijo: "Vos le quitaste la mercadería a mi mamá". Acto seguido atacó al inspector con una botella de vidrio, provocándole graves lesiones y fracturas en el rostro y se dio a la fuga.

La víctima cayó inconsciente en la vereda de un negocio, fue auxiliado por ocasionales transeúntes y minutos después fue trasladado a una clínica privada, donde quedó internado. Minutos después Benites fue visitado por el intendente Gustavo Sáenz, quien tras repudiar la agresión expresó: "Vamos a ir hasta las últimas consecuencias en contra de estos mafiosos y delincuentes que desfiguraron el rostro a un empleado mientras cumplía con su trabajo".

La búsqueda

Horas después de la feroz agresión, la Policía detuvo a un sospechoso, pero luego se estableció que no era la persona que había atentado contra el inspector Benites. Con los datos aportados por testigos, días después los investigadores del Sector 2 lograron establecer la identidad del violento.

Al enterarse que lo estaban buscando, Brizuela empezó a evadir la acción de la Justicia. Lo primero que hizo fue abandonar el lugar donde alquilaba y se ocultó en distintos domicilios de amigos, conocidos y parientes. Por ese motivo la policía realizó varios allanamientos. "Era evidente que su entorno lo estaba protegiendo y por eso costó encontrarlo", comentó un informante.

Así fue como luego de varios días de seguimiento y vigilancia a familiares y amigos los pesquisas pudieron ubicar a Brizuela en un inquilinato en la esquina de las calles Córdoba y San Juan. Según la policía, cuando el sujeto se vio acorralado preparó los bolsos para huir de la ciudad, incluso ya había comprado los pasajes en la terminal de ómnibus. En esos preparativos estaba cuando cayó en las redes que le tendieron. Al ser interceptado por los efectivos en la puerta del citado domicilio Brizuela trató de zafar identificándose con otro nombre, pero finalmente terminó confesando que era la persona que buscaban por el ataque al inspector.

El joven quedó alojado en la Alcaidía de Tribunales a disposición del fiscal en turno, quien le imputó los delitos de lesiones graves y de atentado contra la autoridad.

 

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Sección Editorial

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