Crece la preocupación entre  los vecinos de Yariguarenda

No será sencillo que una roca -parte de un cerro en realidad- que tiene unos 15 metros de altura -algo así como un edificio de 4 pisos- y más de 10 de ancho pueda ser removida de arriba del lecho de arroyo Yariguarenda.

Se trata del curso de agua que baja desde las cumbres de San Antonio y que desde hace días está provocando una gran preocupación en ese paraje donde residen unas 50 familias y donde se encuentra el santuario Virgen de la Peña, 13 kilómetros al norte de Tartagal.

Ayer, encabezada por el intendente interino Eduardo Leavy, con la participación de personal de Defensa Civil del municipio, del Regimiento de Infantería de Monte 28 con asiento en Tartagal y especialistas de algunas empresas petroleras que trabajan en la zona, se analizaba la situación que se vive en ese paraje, bordeado en toda su extensión por el arroyo homónimo que desde hace dos semanas presenta un endicamiento natural, que formó una gran laguna, producto de las fuertes lluvias que se registraron en la zona.

Temen lluvias intensas

El temor es que más lluvias de verano sigan aumentando el caudal de esa laguna -el clima se presenta muy inestable en el norte- y que ésta en algún momento busque desagotar toda esa gran cantidad de agua almacenada que bajará por el arroyo que serpentea a pocos metros del propio santuario -no más de cuatro metros de la Iglesia- y de las viviendas donde residen criollos y guaraníes. Sumado al caudal de agua acumulada, los lugareños indicaron que la diferencia de altura haría que la gravedad potencie la fuerza de la correntada por lo que la situación, si bien no es de alarma inminente, no deja de preocupar.

Rolando Álvarez, director de Defensa Civil municipal, precisó que "la mayoría de los especialistas que hemos consultado se inclinan por la utilización de explosivos para poder sacar esa piedra".

"Afortunadamente tenemos gente del Regimiento 28 que conoce el manejo de explosivos para hacer detonaciones controladas y también contamos con las petroleras que tienen personal especializado. No queremos alarmar a la gente del paraje, pero sí darles la seguridad de que estamos trabajando y que no vamos a minimizar el problema", manifestó Álvarez.

Alonso: "Hay que hacer voladura controlada"

Ante la inquietud generada en parte de los habitantes de Tartagal por lo que podría ocurrir a futuro con el endicamiento natural del arroyo Yariguarenda, aguas arriba del Santuario Virgen de la Peña, El Tribuno consultó con el doctor en Geología Ricardo Alonso, científico salteño ampliamente reconocido en el país y el mundo.

Alonso recomendó realizar una explosión controlada para liberar de a poco el agua acumulada, para que siga su curso normal por el cauce natural.

"Hay que hacerlo bien, pero hay que hacerlo", definió con claridad el geólogo.

Luego consideró que "hay que tener en cuenta que se trata de formaciones geólogicas débiles las que se desmoronaron y puede haber más de estos movimiento a futuro".

"Por eso, usando explosivos especiales, hay que desintegrar de a poco las grandes rocas acumuladas y liberar el caudal de agua", aclaró.

También reconoció Alonso que "todas las zonas montañosas son inestables. Es muy común que se formen este tipo de diques. Pero son fenómenos aleatorios. Si el agua acumulada se libera de a poco, fantástico. Si se libera de golpe será un problema", concluyó.

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