El 11 de febrero, The Wall Street Journal publicó un muy comentado análisis sobre el gobierno argentino. La autora, Mary Anastasia O'Grady, advierte que el sindicalismo argentino y el kirchnerismo unen fuerzas para forzar el retiro anticipado del presidente Mauricio Macri.

La analista considera que es muy probable que "el peronismo", como los unifica, tenga éxito. A continuación, desarrolla un minucioso y demoledor análisis sobre los doce años de gestión kirchnerista, y sostiene que "dejaron el país en bancarrota".

Frente a eso, considera que Macri subestimó esa herencia y que la inflación y la recesión pueden obstruir la construcción de "un país normal" como el que ha elegido "la ciudadanía en la elección de octubre".

Mary Anastasia O'Grady parece expresar el pensamiento de Wall Street cuando identifica al sindicalismo argentino (en ningún momento menciona a Moyano) como una estructura anacrónica y destaca que el kirchnerismo le dio la espalda al mundo y prefirió asociarse con "el totalitarismo cubano, el autoritarismo venezolano y la teocracia iraní".

La descripción llega desde el poder financiero. Cada cuál hará de ella la lectura que le parezca adecuada. La realidad es que muestra fragilidades profundas del país y del gobierno.

Un país que sigue viviendo la sensación de estar en una tormenta.

Dólar desbocado

La cotización del dólar ya pasó la barrera de los $20. Las explicaciones que podemos escuchar son varias y las consecuencias para nuestra economía, también; pero comencemos analizando el porqué de este gran aumento en la cotización.

Los operadores coinciden en afirmar que la suba responde a una dolarización (compra de dólares) de inversiones a nivel internacional que también como consecuencia se refleja en una caída en la cotización de las acciones en las bolsas internacionales, es decir muchas inversiones especialmente financieras (títulos, acciones, etc.) son vendidas para refugiarse en el dólar.

Sabemos que la Reserva Federal de los EEUU (equivalente a nuestro Banco Central) anunció que piensa aumentar las tasas de interés, ya que su economía está creciendo y tienen muy poca desocupación; además los bonos del tesoro emitidos por este país pagan hoy una tasa del 2,85% con posibilidades de vender más (sell off); estas son razones más que válidas para predecir lo que en lenguaje de los inversores se conoce como "vuelo a la calidad". Baja en la cotización de acciones, aumento en la cotización del dólar que produce una mayor devaluación de nuestra moneda; estas son luces amarillas de la economía, ya que en la gran batalla contra la inflación lo que se tendría que evitar cuando sube la cotización del dólar que no aumenten los precios, solo la incidencia de los productos importados.

Recordemos que al 10 de diciembre de 2015 el dólar en el mercado oficial con cepo cotizaba a $9,75 y actualmente está en $20, representa una devaluación del 105% muy por encima de la inflación de este período. Nos preguntamos si saldrá el Banco Central a frenar esta estampida del dólar, sabiendo que cuando toma envión es muy difícil pararlo. La última vez que pasó algo parecido este organismo lo calificó como "movimientos disruptivos"; también sabemos que Federico Sturzenneger tiene controlado y hace gala con los US$ 62.600 millones de reservas. Podríamos pensar que la cotización de esta divisa encuadrada en lo que llamamos "flotación sucia" permite que estos valores sigan creciendo precisamente para que de alguna manera siga su valor junto con la inflación y lograr así darle competitividad a nuestra producción

Reacomodamientos

Al evaluar que la economía se había enfriado y que la política monetaria restrictiva a través del aumento de la tasa de interés no alcanzó para reactivarla; y asimismo, que esto no alcanzó para controlar la inflación, el Gobierno decidió a fines del año pasado iniciar una disminución de la tasa de interés para tratar de reactivar la economía, ya que con el reacomodamiento de las tarifas iba a provocar mayor inflación y descrecimiento. Con la política fiscal aplicada para ir disminuyendo el déficit en forma gradual, Argentina necesita de préstamos para financiar estos enormes gastos y pagar la gran cantidad de intereses, estimando que durante este año se necesitarán más de US$ 30.000 millones y una suba de intereses perjudicaría significativamente el monto a pagar de nuestra deuda.

Todo esto demuestra que nuestro pa ís es vulnerable a las condiciones internacionales, razón más que válida para entender las palabras del presidente Mauricio Macri cuando dijo que debemos aprender a “Vivir con  lo nuestro”.
 La estrategia del ministro de Finanzas Luis Caputo de adelantarse a buscar dinero en los mercados internacionales -a principios de año- captando dinero con tasas de interés en dólares más bajas de las que podríamos tener ahora y, recientemente, buscar financiamiento en pesos argentinos ofreciendo $70.000 millones a inversores que no pueden comprar Lebac, ratifica lo que anunció el Presi    dente.
Ante esta realidad internacional de la suba de la tasa de interés, el Banco Central, para combatir la inflación, tendrá que modificar la estrategia de seguir bajando la tasa de interés en Argentina, por lo menos, en estos meses después de los anuncios de aumentos en servicios y combustibles que incidirán en la inflación de enero y febrero para poder llegar a fin de año con el     15% estimado.
Otro dato interesante para tener en cuenta es que la cotización de la divisa norteamericana en el mercado informal es menor a la oficial y esto se debe a que se blanqueó la venta de esta moneda y a que este segmento se achicó mucho no existiendo operacio    nes significativas.
Tasas y commodities 
Durante estos últimos años la tasa de interés global ha llegado a influir significativamente en la determinación de los precios de las commodities. Los precios generalmente suben cuando la tasa de interés es baja y, al contrario, bajan cuando es alta. Un caso muy significativo para tener en cuenta es la variación del precio de la soja, sabiendo que China compra dos de cada tres granos que producimos y ante la emergencia hídrica sufrida dejaremos de producir tres millones de toneladas, significaría que el precio tendría que subir y no fue así. Esta dinámica que se instaló en la última década se la conoce como financiarización de commodities, ya que las diversas innovaciones financieras han permitido que varios commodities, tanto agrícolas como energéticos, pasaron a formar parte de portafolios de inversión junto a otros activos financieros ya conocidos y tradicionales como las acciones, títulos o bonos. Tendríamos que rastrear cómo evoluciona esta tendencia.
Movimientos internacionales como los analizados nos perjudican significativamente, y esto demuestra la fragilidad de este modelo.

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