Meghan Markle entró a la capilla Saint George del castillo de Windsor donde tuvo lugar la última y más emotiva etapa de su integración a la familia real británica, las trompetas de la nación tocaron los mismos acordes que acompañaron a sus novias durante generaciones. Pocos minutos después, aceptó por esposo al príncipe Harry, esa secular tradición se esfumó dejando paso a una fascinante modernidad: la de una monarquía varias veces centenaria capaz de transformarse al punto de acoger en su seno a una joven mujer, divorciada, estadounidense, actriz, feminista y mestiza.


Ese cambio radical estuvo acompañado en ese preciso momento por las voces inconfundibles de un coro de gospels, cantando música de Ben E. King y Etta James, y por el sonido de un himno a los derechos cívicos.

El alcance de la boda

Cada detalle de la ceremonia -a la que 1.400 millones de personas asisten a través de sus pantallas de televisión- fue planificado por la joven pareja bajo el signo de una inteligente mezcla de tradición británica y modernidad, a imagen y semejanza de Meghan y Harry. Desde la música de Sir Charles Hubert Parry y la lectura de la Biblia, hasta la procesión de los recién casados acompañada por This Little Light of Mine, sus decisiones reflejarán el corazón mismo de su relación: costumbres britpanica entrelazadas con influencia norteamericana.
El reverendo Michael Curry, obispo primado de la Iglesia Episcopal que viajó especialmente desde Chicago, pronunció un mensaje que reflejó su propia convicción y de la pareja sobre la igualdad de derechos, y destacó la importancia de este matrimonio en el que "mundos diferentes han sido capaces de unirse".
Esos mismos vientos de modernidad soplaron cuando Meghan Markle entraron en la capilla. En ausencia de su padre -impedido aparentemente por cuestiones de salud-, la joven novia entró sola, seguida por sus pajes, una encantadora corte de niños y niñas. Recién a medio camino del altar se reunió con su suegro, el príncipe Carlos de Gales , quien ayer aceptó "con placer" hacer el último tramo del recorrido a su lado. Símbolo fuerte y ruptura suplementaria de la tradición: por primera vez, una novia real fue así solo "acompañada" y no "entregada" al futuro esposo.

Los británicos están decididamente conquistados. Los titulares de la prensa monárquica son el mejor ejemplo: "Welcome to the Family" (Bienvenida a la Familia), anunció hoy The Times.

  • 6. Invitados. Empiezaron a llegar invitados, que se desplazan hasta la capilla St George por un camino bordeado por nutridos grupos de público, instalados en ese lugar de privilegio desde temprano.
  • 5.48. La decoración en la iglesia. La capilla de St. George's estuvo adornada especialmente para la ocasión: flores revisten algunas de sus paredes exteriores. Meghan y Harry se convirtieron hoy en la 16° pareja real en celebrar su matrimonio en el castillo de Windson desde 1863.
  • 5.30. Los títulos. La reina Isabel II le confirió hoy al príncipe Harry de Gales un ducado. Sus títulos son ya de duque de Sussex, conde de Dumbarton y barón de Kilkeel. Tras la celebración del matrimonio, Meghan Markle se convertió en la duquesa de Sussex.

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