Automaquillaje
Automaquillaje, ojos perfectos
El objetivo es destacar los rasgos del rostro. “Uno decide a qué parte dar más presencia con el maquillaje. Se amoldan los ojos al ideal, que es el almendrado, y el rostro al ideal, que es el ovalado”, dijo Claudia Galindo

Los cursos de automaquillaje son inversiones sin caducidad porque se aprenden - de acuerdo con las habilidades prácticas de cada persona- técnicas para corregir y modificar el rostro, de tal manera que luzca en su versión más estilizada. Se puede afinar, enderezar, agrandar los rasgos con juegos de luces y sombras que incluso crean profundidad. Las posibilidades son diversas y responden simplemente a los deseos y características de cada mujer. La maquilladora profesional Claudia Galindo, en una sesión especial para El Tribuno, explicó paso por paso como trabajar una de las áreas más complejas del rostro y la más importante: los ojos. Destacó que antes de iniciar el maquillaje primero se debe obtener un diagnóstico de qué tipo de piel se tiene para utilizar productos adecuados a ella. También hay que atender la morfología de los ojos, así sale a superficie la conveniencia de iluminarlos u oscurecerlos.

“La base es fundamental para que la piel se vea natural y radiante, que no se note muy matizada y cargada con los productos. Por ello hay que conocer las texturas de las bases”, señaló.

Agregó que en un buen marco de ojos son determinantes las cejas y las pestañas. Claudia dijo que la modelo Yanina Cáceres (25) presentaba una alteración de color en los párpados inferiores (ojeras) y superiores, por lo que tuvo que iluminar la zona. También debió rellenar las cejas con sombras -porque no estaban perfiladas correctamente- para lograr la armonía conforme su tipo de ojos.

“La base es fundamental porque va a emparejar y cubrir el corrector que utilizamos, que es un naranja, para neutralizar la alteración oscura”, destacó. Luego, el primer paso fue remover con una leche de limpieza las impurezas del rostro o los restos de maquillaje. En esta oportunidad empleó una loción tónica e hidratante a la vez. Estos productos con doble función son “ideales para las mujeres a las que no les gusta estar tan cargadas de crema”, definió Claudia. Las técnicas de aplicación empleadas son de tecleo y forma de lluvia. Esta se coloca desde arriba del rostro para que brumice el área y sea posible detectar qué tipo de piel tiene la persona, si está deshidratada o no, mientras que hacerlo en forma de tecleo implicar aplicar la loción en la mano y esparcir haciendo movimientos por el rostro con la yema de los dedos, en forma ascendente para hidratar y estimular el rostro.

En segundo lugar se ubica el tonalizador correctivo. “Se analiza la piel, si tiene alteración de color o si es perfecta se va directamente a la base”, afirmó Claudia. Las diferencias más comunes se hallan en las ojeras y el bozo, consecuencia de los sistemas de depilación en crema y cera. Además, puede haber manchas como secuelas de un embarazo (melasma).

El tercer paso consiste en aplicar la base cubritiva para tapar el corrector de ojeras naranja, en este caso una base que tiene un acabado en polvo, para lograr una tonalidad mate.

Después de la base se comienza con los ojos. Para Yanina una sombra clara sobre los párpados en color vainilla, colocada en toda la cuenca con técnica de sellado. Luego un tono tierra, dulce de leche, en la profundidad de los ojos y sobre el hueso. “A la sombra oscura la llevé hacia la ceja en un efecto ahumado que va desvaneciendo la tonalidad. Después hice un delineado muy fino con un gel a prueba de agua y como tiene los ojos caídos los resalté también y puse énfasis en el ángulo externo para realzar la mirada con las medidas ideales aleta de nariz-ángulo externo de ojo-donde finaliza la ceja”, detalló Claudia. Por último aplicó una máscara de pestañas en forma de zig zag, resaltó el largo y remarcó las cejas. Y ¡voilà! Mirada radiante.