La historia de gigantes que nadan contra la corriente

Gabriel tiene 15 años y desde los 4 hace natación. Sufre una multidiscapacidad: visual, auditiva y un retraso madurativo. Empezó a nadar como parte de la terapia de psicomotricidad y ahora participa en competencias adaptadas que se hacen en Salta, y en otras provincias como La Rioja, donde viajó hace unos meses. Ya ganó sus primeras medallas y va por muchas más. "Nadar es lo que le gusta y además le hace bien, que es lo más importante", destacó Patricia Chagra Dip, mientras su hijo se preparaba para entrar a la pileta.

Cuando Gabriel tenía 4 años, los pronósticos eran muy desalentadores. Le decían a Patricia que el nene no iba a poder caminar bien; lo cierto es que hoy camina perfecto y es todo un deportista. La natación tiene mucho que ver con eso.

A pesar del frío, Gabriel, Ángel, Melina y Emilse, entre otros chicos, retomaron la pileta la semana pasada. Esta vez, en la Sociedad Española de Socorros Mutuos. Gabriel, contó su mamá, tenía muchas ganas de volver y reencontrarse con sus amigos y, por lo pronto, el desafío será prepararse para el torneo nacional de natación adaptada que se hará en julio, en Salta. Pero no todos los chicos compiten, hay quienes realizan pileta por recreación. De ambas formas, es la terapia con la que profesionales de una empresa de medicina multinacional lograron avances importantes en la salud de jóvenes y niños con discapacidades. La experiencia se encara de forma gratuita por tercer año.

Claudia Alcoba, profesora de Educación Física, indicó: "Es un desafío que los chicos reconozcan su esquema corporal y que sientan que en el agua pueden movilizarse más libremente, a diferencia de la natación para las personas convencionales, la metodología no difiere". La docente destacó que en el caso de los chicos con parálisis cerebral, la amplitud de los movimientos es aún mayor. Pero no sólo gracias al trabajo de ella sino de todo un equipo interdisciplinario médico. Por ejemplo, el kinesiólogo y fisioterapeuta tratan la relajación y tonicidad de los músculos, la movilidad de las articulaciones, reeducan la postura de los chicos, entre otras cosas.

Alcoba precisó que recientemente se retomó la terapia acuática con un grupo de seis chicos que están en diferentes categorías, algunos haciendo recreación y otros, en un nivel competitivo. Para estos últimos, las clases son por lo menos tres veces a la semana.

Ángel Aramayo, el psicomotricista, hizo un balance del proyecto: "La primera etapa fue muy positiva lo que nos incentivó para seguir adelante".

El profesional añadió que además de lo deportivo se enfocarán un poco más en la rehabilitación y la inserción de los chicos en el ámbito social, con nuevos proyectos. Se analiza trabajar más la fuerza muscular, posiblemente en algún gimnasio; ampliar la parte terapéutica más horas para trabajar otras fases precisas, aparte de la pileta. Aramayo precisó que de acuerdo al estado médico de los chicos se elige en qué torneos participar.

En este sentido, Claudia Alcoba señaló que además de planificar sus objetivos deportivos también están los objetivos médicos, que hacen a la autonomía del nadador.

"Por ejemplo, a Ángel lo entrenamos dos meses para que vaya a un torneo en La Rioja exclusivamente a subirse a un taburete (cajón de salto). Ahí dejamos de lado la competencia en sí", contó.

En tanto, Carlos Laime García, vicepresidente de la Sociedad Española, dijo: "Es una grata incorporación para nosotros. Somos una nueva gestión y ni bien nos contaron el proyecto nos pareció excelente".

 

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