Aborto: el debate como gobierno de la palabra

La razón de ser de un legislador/a en una sesión parlamentaria es tomar la palabra en el recinto. Escuchar, analizar y profundizar los discursos de un debate parlamentario permite conocer las ideas y argumentos que tiene cada legislador/a para apoyar o no el proyecto que se trata. Pero también implica, para la ciudadanía, conocer su accionar político, es decir, su praxis política.

Claramente este fue el caso de los legisladores nacionales por Salta que tomaron la palabra en el extenso debate del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo-IVE; quienes develaron con sus palabras sus prácticas políticas.

Prejuiciosos, falaces, desinformados, irresponsables y evasivos fueron los discursos de Alfredo Olmedo, Martín Grande, Andrés Zottos y Miguel Nanni, todos diputados nacionales por Salta.

Con una ciudadanía expectante no solamente en las calles sino también en medios de comunicación y, principalmente, en redes sociales, porque las 20 horas de debate se transmitieron en directo por Youtube. ­Cuánta audiencia tuvieron para abordar una problemática social tan compleja y que lleva tanto tiempo sin ser escuchada!

El diputado Olmedo se tomó la licencia de pedir "un cementerio para la víctima del aborto" o "cremar a los chicos para que no hagan negocios con los muertos".

El diputado Olmedo se tomó la licencia de pedir "un cementerio para la víctima del aborto" o "cremar a los chicos para que no hagan negocios con los muertos". Discurso efectista y por supuesto nada fáctico, para hacer referencia a la complejidad del tema que se está abordando. Demostró ignorancia y negación de una realidad expuesta en las audiencias realizadas en el Congreso sobre las miles de mujeres que mueren por la práctica del aborto clandestino, cuando sostuvo que "la gente humilde tiene valores y no aborta, no está en la clandestinidad, valora la vida de sus hijos". Y tergiversó la realidad cuando adujo "de qué respeto me hablan "Ni una menos' si ya están matando las propias mujeres". El prejuicio y la culpabilización de lo que ocurre a las mujeres, como el eje central de su discurso machista.

No se quedó atrás el diputado Grande, que se destaca por la tergiversación de la información

No se quedó atrás el diputado Grande, que se destaca por la tergiversación de la información. En este caso sobre la impracticabilidad de un aborto en el sistema de salud pública de Salta, desviando el eje de atención de la complejidad de la temática del aborto al aducir que: "Tenemos un sistema digital para poder pedir turno, pero por cualquier operación de rutina hay que esperar seis meses. No lo podemos hacer, simplemente, no hay forma de llevarlo adelante". La información sesgada, sin datos concretos, genera desinformación, que no es otra cosa que manipular a quien escucha.

Y hay que hacer un punto y aparte para referirnos a la comparación que realizó sobre la mujer y sus procesos reproductivos y sexuales con el de los "marsupiales". La comparación manifiesta toda la denostación machista que tiene sobre la dignidad, los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Violencia simbólica en estado puro. Además de toda la ignorancia respecto a las leyes vigentes de género y los derechos humanos.

Ahora, este es el pedido a quienes nos representan en el Senado nacional. Que se respete el principio de la representatividad.

Una oportunidad como pocas y nunca tan desperdiciada tuvieron para ejercer el "gobierno mediante la palabra", tal como denominan los especialistas en derecho parlamentario al debate y uso de la palabra en el recinto.

Finalmente, la vergenza parlamentaria mayor fue la votación negativa de los siete legisladores nacionales de Salta, todos hombres, a quienes tampoco les importó respetar el principio de la representatividad. Aún con un pedido público realizado por las organizaciones de mujeres del país y, también, por al menos 240 ciudadanos/as de Salta que en menos de 24 horas firmamos un pedido y se lo hicimos llegar por Twitter. Los diputados nacionales no dudaron nunca en demoler el principio de representatividad.

Ahora, este es el pedido a quienes nos representan en el Senado nacional. Que se respete el principio de la representatividad.

* Maru Rocha Alfaro es licenciada en comunicación social, feminista, miembro de Red PAR (Periodistas de Argentina en Red por una Comunicación No Sexista) y se desempeñó 12 años como responsable de prensa en la Cámara de Diputados de la Provincia.

Matías Hessling es licenciado en comunicación, periodista y fundador del Observatorio para la Promoción de Derechos de la Diversidad.

 

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