El Trío Jazz-mine es elevador y  fomenta el trabajo en equipo

El Trío Jazzmine vuelve para deleitar con su música. Marcelo Gutiérrez, en saxo alto y clarinete; Nicolás Vaca, en guitarra; y Sebastián Rodríguez, en percusión, integran este conjunto, cuyo nombre alude a la belleza de una flor, al sentir de una música melancólica y liberadora y a una experiencia única para los sentidos. Actuarán el miércoles próximo, desde las 21, en el Centro Cultural América, Mitre 23.
“El repertorio contará con temas de los grandes clásicos del jazz, como Glenn Miller, Duke Ellington y Benny Goodman, entre otros. Los boleros y los ritmos latinos, de la mano de autores brasileños y centroamericanos, también estarán presentes. Con este trío intentamos rescatar y difundir la belleza del jazz en la provincia y la región”, sostuvo Gutiérrez.
El mencionado integró durante quince años la Orquesta Sinfónica de Salta, desde su creación en 2001, hasta el 2016, cuando se jubiló. Pero lejos de abandonar la música, Marcelo retornó a su primer amor: el jazz, con el que tomó contacto por primera vez cuando tenía quince años en su Santa Fe natal. Es así que este saxofonista y clarinetista decidió conformar el trío para darle rienda suelta a la creatividad y a la libertad en la interpretación.
“El jazz es un género que proviene de una raza esclava como la negra y, paradójicamente, ofrece una gran libertad de creación, ya que está basado en la improvisación. El jazz es liberador. No solo mejora las interpretaciones y la creatividad del artista, sino que también eleva la autoestima y fomenta el trabajo en equipo, ya que cada uno debe aprender a dar y ocupar su lugar cuando la necesidad sonora impera. Siempre sostengo que las grandes melodías son eternas y los grandes compositores no caducan”, agregó el músico.
“Estamos trabajando en un programa privado llamado ‘La música va la escuela’, que estará destinado para los niveles primarios y secundarios. Formaremos dos grupos, uno interpretará música clásica, y el restante tocará música popular. Participarán profesores de música con amplios conocimientos. Los interesados pueden comunicarse al: 155258867”, acotó el artista.
Marcelo debió abandonar nuestro país durante la dictadura militar. En 1979 fue invitado a tocar en la Orquesta Sinfónica de San Pablo, Brasil, donde fue acogido con los brazos abiertos. 
Allí estuvo cinco años hasta que decidió irse a vivir a Estados Unidos. Se radicó en la ciudad de Nueva York, donde vivió los próximos 20 años. En esos años desarrolló otra faceta artística y se dedicó a la orfebrería. 
“Vivir de la música es muy complicado. En Estados Unidos trabajé para la cadena Hilton, donde tenía un salario, pero eso no ocurre hoy. Además, las personas ambicionan el éxito y, personalmente creo que el éxito aparece solo. No debe ser un objetivo, sino un resultado. Hay que trabajar a diario, perfeccionarse, investigar”, dijo.
Marcelo Gutiérrez nació en Santa Fe. Se recibió de profesor de clarinete en la Universidad Nacional del Litoral. Hijo de un clarinetista y saxofonista, Marcelo eligió la madera desde sus inicios en la música: “El clarinete le pone a la orquesta un brillo especial y una dulzura casi eterna. Puede expresar sentimientos de nostalgia, jocosidad o sensualidad”, sostuvo.
Gutiérrez siempre sostiene que en la “Orquesta Sinfónica de Salta me completé como persona”. Además de integrar las filas de la orquesta salteña, el clarinetista también fue uno de los creadores de la Fundación Musicarte.
 

 

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