Delia, la voz que nació en una prueba masiva y que emociona en la radio

Delia Aguilar trabaja en un estudio de radio que es como la cabina de una nave espacial. Ella es locutora y durante toda la semana transcurrida estuvo de festejos, cenas y brindis, en una celebración extendida.

Aunque se enojen algunos, hay que decirlo sin miedo, ella es la voz de Salta. A pesar de eso es una persona muy simple, camina tranquila, saluda a todos al ingresar a ese estudio con el que sueñan todos los locutores; es humilde hasta con su postura corporal ante el micrófono. Y en un momento recibe la mirada cómplice del conductor del programa. Entonces la voz explota como un geiser potente e inunda toda la provincia con informaciones y buena onda. No hay con qué competirle.

“En un estudio de radio uno se siente útil. Esto a mí me permite ser. Yo digo lo que siento y como lo siento. Me permite ser una persona completa”, define.

Sin embargo, es una de esas mujeres que se ponen incómodas cuando aparece el fotógrafo. “Este es el peor día de mi vida”, le dice al fotógrafo Javier Corbalán. Ella es una persona extremadamente humilde y buena compañera. Quizás haya que buscar en su niñez.

“Yo me crié en la Zavala, entre Florida e Ituzaingó. Mi papá se llamaba Jaime y trabajaba de obrero en una hormigonera. Mi mamá Amelia se quedaba en casa haciendo todo el trabajo doméstico. Yo soy la mayor de tres hermanas, Lucy y Daniela, y se puede decir que fue una infancia típica de barrio, humilde, de familia tradicional en donde los padres luchan toda su existencia para que sus hijos accedan a un mayor nivel académico y, en consecuencia, de vida”, contó Delia en confianza. Esa voz comenzó a mantener un tono más bajo, rozando quizás la complicidad.

Contó que estudió en la Escuela de Comercio Dr. Victorino de la Plaza N° 5.083, más conocido como “el Comercial II” y que nunca fue la protagonista de los actos escolares ni de los acontecimientos institucionales. Es más, cuando terminó la secundaria ingresó a la carrera de contaduría de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNSa. No había nada en el horizonte de Delia que induzca a pensar en su carrera como una locutora consagrada.

Sin embargo, todos sabían que tenía una voz impactante; sólo era cuestión de tiempo.

En 1996 hubo una convocatoria que desataría una revolución radial. FM Génesis publicó un aviso en el diario El Tribuno en el que convocaba a una prueba de voces. Primero dudó un poco, luego se animó y finalmente llegó para ver qué pasaba.

“Había tanta gente que la prueba duró una semana. Separaron por orden alfabético y nos dividieron en los cinco días hábiles de esa semana. A mí me tocó el lunes (ríe) y de entre al menos mil personas quedamos 15 preseleccionados”, recordó.

“Yo quedé seleccionada finalmente. Primero seguía en paralelo con los estudios de la carrera de la UNSa. Me acuerdo que lo tenía de profesor a Víctor Claros. Me gustaba mucho estudiar, pero al final abandoné para dedicarme totalmente a la locución. Allí fui preparada por Magda (Siroli de Wayar) y Julia Montanari, entre tantas otras. Trabajé en los primeros tiempos con Juanita González, Sergio Sumbay, Javier Lamas, Daniel Blasco que ya eran glorias de la locución y de los cuales aprendí muchísimo. Obtuve mi carné local, luego el provincial y finalmente me dieron el nacional”, dijo feliz.

Lo que no cuenta es que en la UNSa conoció a un compañerito de estudio que se llama Pedro. Individuo con quien finalmente se casó; quizás por eso le costaba tanto dejar la carrera. Parece que además Claros no la aprobó, nadie lo podrá saber.

Pedro bancó siempre la situación de formar una pareja con una persona que trabaja en los medios.

“No hay horarios”, dijo.

En Génesis FM comenzó a trabajar a tiempo completo, primero a la noche, luego se fue ampliando el horario. Llegaron los festivales, las conducciones de eventos, los informativos, las publicidades y todo eso ocupó su tiempo.

Porque si bien sus comienzos en la radio estuvieron vinculados al inicio de las FM en Salta, con FM Génesis, donde fue locutora de turno, conductora y productora, al día de hoy su carrera está ligada a AM 840 Radio Salta como locutora y conductora en los horarios centrales. Además, dice su CV que fue la voz en off suplente de Canal 11 de Salta. También trabajó para FM La Nueva Radio, FM 20 de Febrero, FM Santa Teresita. Ha realizado transmisiones de festivales, eventos y coberturas especiales. Además fue maestra de ceremonia para instituciones y empresas. 

Sin embargo, ella se acuerda con amor de la pequeña cabina donde hacía de “locutora suplente” los fines de semana en Canal 11. Allí fue donde Pedro también había conseguido entrar a trabajar como un oficinista en la administración de canal. 

No hicieron otra cosa que dejar que el camino guíe sus pasos y se juntaron. Hoy tienen a Nahuel, que es ya un preadolescente y con infinidad de historias sobre cómo lo criaron. 

El primer año, cuando era bebé, soportó toda la transmisión de una Serenta a Cafayate a upa. 

En un Festi Orán, Pedro tuvo la valentía de quedarse con el niño y aprender con un tutorial telefónico la forma de preparar una mamadera.

Nahuel, Pedro y Delia son inseparables desde hace 12 años y esa voz dulce, que invade los espacios por donde habita, se le corta cuando habla de esa tríada humana.

La voz cuando vino el papa Juan Pablo II

Hoy Delia se desempeña como ayudante docente adscripta, por concurso, de Práctica Integral de Radio III, de la Carrera de Locutor Nacional, de la Universidad Católica de Salta. Es locutora nacional, carné Nº 6.078 y miembro de la Sociedad Argentina de Locutores. “Yo ahora estoy probando las mieles de la docencia. Para mí es todo un desafío nuevo porque estamos formando el semillero. Yo ya hice un camino y ahora estoy dedicada a fomentar que las generaciones nuevas abran otros espacios. La enseñanza principal está dada, de mi parte, en mantener siempre el respeto hacia la otra parte, hacia el que nos escucha en cualquier lado. Porque nunca se sabe hasta dónde va a llegar nuestro mensajes. En estos tiempos en donde todo está permitido, en donde cualquiera dice cualquier cosa, los locutores debemos respetar a nuestra gente y pensar en aquel que escucha en la ciudad o en los cerros como la persona más preciada”, dijo Delia.

Dice que lo más importante que se puede leer en su CV es que fue varias veces la voz del Milagro. “Yo me lleno de emociones cuando vienen los peregrinos, con toda su fe a cuestas, y eso no se puede ocultar”, dijo. 

Pero lo que se destaca fue cuando vino Juan Pablo II y ella transmitió todas las instancias de su visita. Ahí es cuando calla un instante, recuerda y llora. Vuelve a su infancia, a jugar en las veredas y ver a sus padres trabajando duro. 

“Mi mamá murió cuando yo terminaba la secundaria y mi papá, cuando recién comencé a trabajar. Para él era un orgullo inmenso decir que su hija era la voz de la radio. Pero me hubiese gustado que ellos me hubieran podido escuchar más, con el Papa, con el Milagro, con todos los logros. Sin embargo, yo sé que ellos están conmigo y todo lo que soy se los debo a ellos”, concluyó.

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