Rosario de Lerma
Madre de 11 hijos: "Estoy agradecida con tanta gente buena que acercó su ayuda"
La historia de esta madre viuda con 11 chicos tuvo repercusión nacional. Gracias a las donaciones volvió a vender bollos.

Celeste y sus hijos recibieron ayuda de muchos corazones solidarios salteños. Llegó la mano abnegada del prójimo con juguetes, calzados y ropita para los niños de la mujer que está a cargo de la crianza de 11 niños y adolescentes luego de enviudar el año pasado tras el fallecimiento de su marido, un panadero cuyos hijos mayores quedaron ahora a cargo de Celeste Guerra.

El semblante de la madre es distinto, su congoja es llevadera por estos días, merced a la ayuda desinteresada de numerosas personas que se acercaron al alquiler de la calle Aniceto Latorre N§ 101, a cuadras de la zona céntrica de esta ciudad.

Pañales para los pequeños, zapatillas, abrigo, libros para los adolescentes y la materia prima infaltable para poner a elaborar el pan de todos los días. "Estoy muy contenta por tanta solidaridad y amor de la gente. No puedo decir otra cosa que gracias infinitas, en mucho nos están ayudando", sonriente relata Celeste esta parte de su vida. Llegaron de Salta capital y de otros puntos del Valle de Lerma.

Fue noticia días atrás cuando El Tribuno publicó su penosa desandar por hacerse de algún trabajo, que logre palear su difícil momento económico y familiar. "Quedé viuda y ahora estoy a cargo de los hijos de mi marido y los nuestros", resalta la mujer.

Algún malintencionado salió por el éter rosarino a difamar en estos días, vaya a saber con qué encomiable designio, a decir que la pobre mujer no tenía tal cantidad de hijos propios. "Sí, es verdad, son siete de la pareja y tres de mi marido, y una nena mayor que es mi sobrina. Todos están a mi cargo, son mi responsabilidad, son todos mis hijos, así lo siento y así lo sostengo".

Celeste sonríe, llora y también tiene temple para defender a los suyos: "Nunca pedí nada a nadie. Gracias a la repercusión de la entrevista en El Tribuno me vinieron a ayudar. Siempre voy a estar agradecida de tanta gente buena que llegó a nuestro hogar".

Los primeros kilos de harina donados sirvieron para los bollos caseros y las tortillas de rescoldo que prepara en la vereda. La madre sonríe nuevamente, le cuesta un poco, porque este lenguaje gesticular no lo viene practicando en estos meses, "apenas llegaron unos kilos de harina a mi casa, con los chicos sacamos el asador a la vereda y pusimos manos a la obra".

Fue la semana pasada, entre las 4 y 6 de la tarde. En ese horario llegaron varios corazones solidarios al hogar de Celeste. "Fue una emoción muy grande, pensaba que venían a comprar bollitos y resulta que bajaban con ropa y mercadería para nosotros. Gracias de corazón, no saben cuánto se los agradezco".

Desde la Municipalidad llegó la otra mano. Ayudaran a Celeste al pago del alquiler de la vivienda hasta que la mujer estabilice su situación económica. También le ayudaron con otros elementos que eran de su necesidad. La dueña del inquilinato tendrá paciencia con el pago del alquiler; "la señora es muy buena, ya venía dándonos otra oportunidad".

Los 11 chicos entre 2 a 17 años están con su madre. Entre todos se ayudan. La mamá sigue buscando un trabajo; entre tanto, seguirá vendiendo sus bollos y tortillas, hará manualidades y otros productos para la venta: con la asignación universal de cinco de sus hijos, que alcanza un total de alrededor de $ 5 mil, sumará para los gastos. Solo eso.

Volvió a sonreír la mamá y sus hijos. Será por un tiempo, pero no pierde el sueño de mejorar su vida si consigue un empleo.