“Vivimos en un mundo de millonarios y mil millones de personas viven con US$ 2 por día”

La demografía es una disciplina científica, que estudia la población del mundo.
El economista salteño Jorge Paz acaba de publicar el libro ; “7500 millones de personas! Qué es y para qué sirve la demografía”, editado por siglo XXI, que sumerge al lector en una realidad asombrosa: muestra cómo lo cotidiano se proyecta en el planeta, la conducta de las sociedades y la historia.
Nacer, morir, tener hijos, casarse, enfermarse, trabajar, buscar trabajo, sufrir el desempleo, evitar la pobreza son cosas absolutamente familiares y cotidianas, pero que multiplicadas por todos los habitantes del mundo determinan el futuro. Y ese futuro que preocupa a los científicos, está fuera de las inquietudes de los políticos. 
Un futuro en el que el mayor problema que se vislumbra es la pobreza, y en que harán falta manos maestras para lograr que no haya excluidos y que la capacidad de consumo no desborde las posibilidades económicas de la humanidad ni las materiales, del planeta.

¿Por qué el título de “7.500 millones de personas?
 Es la población que vivía en el planeta en 2015. Tres años después, el número ha cambiado, pero como dato es ilustrativo.

Usted señala que desde su nacimiento, la población del mundo se duplicó... Desde el mío, se triplicó...

Exactamente. Usted nació en pleno “baby boom”, que estalló tras la segunda guerra. Fue una explosión demográfica que preocupó primero, y luego se aplacó. Hubo miedo a la superpoblación. Hoy hay un fenómeno inverso: el planeta se está despoblando en algunas regiones y aumentando en otras.

¿Eso es bueno o malo?
El decrecimiento o el crecimiento son malos, si causan desequilibrios. Y vale preguntarnos para quien es bueno o malo...

Depende de quién se quede fuera del reparto...
 El tema son los recursos. Nuestro planeta es como una nave espacial, con recursos limitados. Esa es la pregunta: ¿alcanzará para todos?

Thomas Malthus (1766-1834) tuvo y tiene mucha influencia, pero ¿le faltó base científica?
Hizo lo que pudo. Fue un religioso anglicano que analizaba la evolución de la población contando bautismos y entierros; la demografía contabiliza nacimientos y defunciones. Malthus comenzó a poner en agenda el aumento de la población y a señalar que esta crece en proyección geométrica, y los alimentos, en proyección aritmética. Es decir, menos. Fue quien planteó el binomio “recursos - población”. 

Pero resultó algo alarmista...
 Malthus tenía miedo a enormes hambrunas. Señaló que la superpoblación genera frenos naturales, como pestes y catástrofes. El propuso una política demográfica, consistente en postergar la edad de los matrimonios para reducir el número de nacimientos. 
La demografía como ciencia, ¿para qué sirve?
Conocer la evolución de la población nos permite adelantarnos a lo que ocurrirá en el futuro. La demografía es una ciencia permite prever cuántas personas mayores y cuántos niños vamos a tener en el futuro, y como vamos a poder mejorar su calidad de vida; cuántos adultos van a tener acceso a la actividad productiva, que se va a necesitar y cuantos puestos de trabajo harán falta. 

Sería bueno que la política tuviera esta mirada de futuro...
Yo les regalaría el libro... pero no se si lo leerían. El dato científico nos permite eludir la fantasía y mirar la realidad... Y eso le hace falta a quienes tienen a su cargo tomar decisiones políticas

 El texto hace referencia a los cambios vertiginosos de la realidad y de la humanidad..
La demografía posibilita decisiones de largo plazo, que superan ampliamente los límites de los mandatos políticos. Un gran logro sería que, lo antes posible, la mirada de los gobernantes fuera capaz de ir más allá de las fechas electorales. Pero la realidad es que tienen pocos incentivos para hacerlo y viven angustiados por el plazo corto. Los problemas de la humanidad y de cada pueblo requieren largo aliento. ¿Cómo se va a garantizar la seguridad social en 2050? ¿Qué empleos nos demandará esa época? ¿Como deberán estar formados los niños que nazcan en los próximos diez años?. No lo sabemos, pero no podemos pensar esos interrogantes si vivimos pendientes de la fluctuación del dólar.

¿Y qué podemos hacer?
 Tratar de cambiar el chip de la política... Rediseñar el sistema de objetivos políticos para que las decisiones se adelanten a los problemas.

 Parece difícil: desde hace cuarenta años, nuestro problema más grave es la pobreza...
Es el problema numero uno. Erradicar la pobreza extrema y el hambre es el objetivo de la Declaración del Milenio, que comparto punto por punto.Y es lo que piensa el 57 por ciento de nuestros contemporáneos.

¿Y como se haría? ¿Repartiendo subsidios o generando empleo?
Se puede y debe menguar la pobreza con protección estatal ante situaciones de carencia. Eso es una emergencia. Pero la realidad del 30 por ciento de la población que quedó fuera del mercado laboral exige levantar la mirada y proyectar un futuro más equilibrado.. Es un problema estructural. Uno de cada tres adultos argentinos no logra insertarse en el trabajo formal, y ese es la gran encrucijada. Gran parte son mujeres que ni trabajan ni buscan trabajo...
Por falta de motivación y posibilidades. No hay un sistema productivo desarrollado. El mercado de trabajo está pensado para el personal calificado y la política debería pensar, seria y concienzudamente, cómo va a dar una respuesta a los que quedaron afuera.

 ¿Cree que la enseñanza media debería poner el eje en la formación laboral?
Creo que la ingeniería social debería encontrar la adecuación entre la demanda de trabajo y la oferta de técnicos y especialistas, y en función de las necesidades del futuro. 

El cambio tecnológico es vertiginoso...
Tenemos que formar futuros trabajadores con capacidad para adaptarse a ese vértigo.

 Los chicos necesitan tener confianza en que se puede...

 Todos tenemos que lograr esas certeza. La pobreza cero es factible. No es una utopía, porque hay países que no tienen pobreza, al menos, medida con nuestra vara. En los países desarrollados los sistemas educativos y los económicos funcionan bien. Y se complementan.

Corea del Sur, en medio siglo, salió de la pobreza y el analfabetismo...
 Solucionar la pobreza requiere pensar el crecimiento económico. Si. Pero cuidado: si nos desarrollamos tanto y toda la humanidad alcanza el consumo medio de Francia, en 2.100, con 11 mil millones de personas, necesitaríamos cuatro planetas tierra para sostener ese consumo.

Suena complicado

Si hoy dividimos el producto bruto mundial por 7.500 millones nos da 30 dólares por persona por día, según el Banco Mundial 

Un mundo de millonarios....... con mil millones de personas que sobreviven con menos de dos dólares por días. 

¿La política puede sostenerse apagando incendios? ¿Puede sostenerse con la idea que cualquier objeto de consumo es un derecho?

 La política debe definir qué es pobreza, ¿no tener un plasma? ¿no tener comida? ¿no tener una ducha? No tenemos un parámetro de lo que es pobreza. La pobreza alimentaria afecta a un cinco por ciento de los argentinos, pero hay un 30 o 35 % que sin posibilidad de acceso a bienes esenciales. Y si no definimos el concepto de pobreza, no sabemos cual es el tamaño del monstruo que tenemos que enfrentar.

El libro sale en medio del gran debate sobre el aborto. ¿Qué relación hay con la demografía?
Directa. Uno de los temas centrales, y el argumento a favor de la legalización, es la mortalidad materna. Es un tema central y las principales causas son los abortos clandestinos. Y las víctimas son mujeres sin acceso a los recursos. Los abortos se hacen y es necesario que sean seguros. Me parece que es una cuestión crucial en Salta, porque la mortalidad es alta, hay muchos abortos mal hechos y afecta a los sectores más vulnerables. 
 

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