Juventud Antoniana
Las buenas y malas de Juventud en su debut
El primer partido del equipo santo en el Federal A fue positivo por el triunfo frente a Zapla por 1 a 0, pero deberá pulir defectos en el juego colectivo e individual

Que el equipo se acomode con el correr de la fechas es el mayor anhelo de los hinchas de fútbol. Y en este caso vale traer a colación para analizar los pros y los contras que dejó la victoria de Juventud Antoniana frente a Altos Hornos Zapla, por 1 a 0, en la fecha inicial del Federal A. Es que el equipo santo, a pesar del agónico triunfo que consiguió en el estadio Padre Martearena, para el deleite de su gente, dejó la sensación de que carece de generación de juego.
Fueron noventa y siete minutos (2 minutos en el primer tiempo y otros 5 minutos en el segundo que adicionó el árbitro Nelson Sosa) de un partido ardorosamente disputado con el representativo jujeño y en el cual Juventud solo contó con la efectividad de Cristian García para marcar la diferencia, en un jugada que el delantero aprovechó ante el descuido de los defensores contrarios.
Cabe resaltar como un argumento válido que es más fácil corregir errores cuando se gana. En cierta forma, la autocrítica con tres puntos bajo el brazo es simplemente un punto de referencia, porque nadie tiene la bola de cristal para saber si el próximo partido tendrá el mismo desarrollo del que se jugó anteriormente.
El convencimiento entre los propios jugadores e integrantes del cuerpo técnico cumple un rol primordial para mantener la autoestima en lo más alto, de eso que no queden dudas, pero para fortalecer una racha positiva es necesario empezar a mostrar un determinado patrón de juego; precisión en los pases; qué los relevos no encuentren el esquema defensivo mal parado y aceitar cada línea para que los circuitos de juego funcionen de manera correcta.
El trabajo colectivo e individual se basa en la convicción para mostrar un sistema de juego con argumentos sólidos.
Es verdad que por ahí el debut es muy traicionero para cualquiera y lleva a no medir las emociones que se trasmiten desde el campo de juego y que terminan desarticulando una determinada propuesta que se quiere plasmar en la cancha.
Todo lo que viene para el grupo antoniano se debará encarar como el mayor desafío para poder superar las dificultades y lograr protagonismo.