“Muchos no tienen educación superior por culpa de la educación presencial y de las	 políticas públicas”

Con una amplia agenda, arrancó ayer el Congreso de Educación a Distancia en el Centro de Convenciones de Limache. Con este evento la Universidad Católica de Salta (Ucasal) conmemora 30 años de trabajo con este sistema.
Claudio Rama fue uno de los expositores del congreso, que se extiende hasta hoy. El economista, especializado en educación a distancia y en marketing, con una maestría y un doctorado en educación, otro en derecho y cuatro posdoctorados, habló con El Tribuno. 

La educación presencial hoy está en el centro del debate...
Está en un espacio de lucha de poderes, paradigmas y concepciones. Todo cambio tienen sus impulsores y sus resistencias. Por otro lado, la educación a distancia ahora representa un esquema de poder distinto para acceder a la educación en las regiones. Hoy la educación está centralizada por el modelo presencial y es también una forma de organización del poder al interior de las universidades. La educación a distancia es un poder diferenciado de los estudiantes, los docentes y los equipos técnicos. La problemática y la diferencia es que es una cuestión de poder y eso, de alguna forma, genera las tensiones, conflictos y resistencias. En 1770 comenzó la educación por correspondencia en Estados Unidos. En América Latina tenemos ahora porcentajes de cobertura muy bajos. Tenemos legislaciones restrictivas, sistemas en general organizados para una lógica no basada en el aprendizaje sino en que la enseñanza sea presencial. Y eso no es correcto porque estamos en una transición. Está claro que la educación presencial hoy está en ruido en términos de costos, de calidad, de funcionamiento, de eficiencia, de capacidad de renovar sus programas, de cubrir demandas sociales y, al mismo tiempo, está en una transición por sus recursos, por nuevas plataformas e incluso por tener una parte mínima de la educación a distancia. Esta última es mucho más que un power point, una lámina o material de simulación. Es mucho más complejo que poner un satélite en órbita, sobre todo en técnica y en gestión. Y sin duda que hay una transición en que los modelos presenciales están sufriendo los embates. En nuestros países es muy difícil saber, porque no hay un examen comparativo para personas que salen de un presencial o de una a distancia. Todo eso me dice que hay una estructura no cristalina, no te tenemos un “glásnost” universitario que hable de transparencia, que funcione con información clara, sino que está abierta a la sociedad (que la financia), que es la que debe incorporar las pertinencias de estos casos. Ante la ausencia de información entramos en el ojímetro, pero cuando no hay estructura que permiten datos, estos demuestran que los aprendizajes, en los modelos a distancia, de los estudiantes son cada vez mejores.

¿La vida misma será la encargada de los cambios?
El problema es la velocidad del cambio. Los manuales indican que las sociedades actúan por ciclos económicos y son ciclos de entre 40 y 60 años. El fordista ya pasó y desde los 70 estamos en un ciclo digital. No se inicia con Bill Gates o Jobs, con sus máquinas, sino cuando se generaliza su uso. Hoy el 70 por ciento de las familias tiene celular con sus conexiones nacionales e internacionales. Industrias enteras de la fotografía, la televisión y la radio y muchas otras son totalmente digitales. Nosotros ya pasamos 45 años de este inicio tecnológico y políticamente el mundo muestra estos cambios, como por ejemplo el conflicto entre EEUU y China. No podemos caminar a la velocidad que caminábamos en el pasado. Si medimos entre el fuego y la rueda son quizás 2.500 años, pero desde la radio y la televisión hasta la digitalización el proceso es mucho más rápido. La causa de que miles y miles no tengan educación superior y por lo tanto están condenados a procesos de miseria es culpa de la educación presencial y de las políticas públicas.

¿Y cómo es la transición en Argentina?
La transición es un escenario de cambio global en los escenarios de cambios de posición. México creó cerca de 300 universidades e institutos politécnicos en los últimos 20 años. Crearon una formación tecnológica monstruosa y eso es la base que hoy protesta (Donald) Trump. No es que las empresas se fueron de Detroit por ser cara. Se fueron porque el tratado de libre comercio redujo los aranceles y porque México realizó una política de atracción con equipos técnicos. Allí hay institutos tecnológicos bilingües, una formación que permitió hoy que México sea el cuarto productor mundial de autos. Eso tiene que ver con la velocidad de las reformas universitarias. En 1995 en Argentina colocaron la Coneau, que es parte de un criterio de aseguramiento de la calidad. Uruguay, en 2019 no tiene ni Coneau. Cada sociedad estableció sus sistemas. En 2006 Argentina fijó una legislación muy restrictiva para educación a distancia y recién la cambiaron el año pasado. Perdieron 15 años por carencias de especialistas o por estructuras de poder que no querían cambios. Las estructuras sindicales, las corporativas, la distribución del presupuesto. El tema no es la velocidad a la que uno va, sino la velocidad de los otros y la de los cambios tecnológicos. Se puede prohibir internet, se pueden prohibir derechos, muchos países lo hacen, pero son oportunidades que se pierden y no se recuperan. América Latina se perdió el acceso al mundo digital, somos marginales, quedamos fuera. El problema ya está en la capacidad de insertarnos en el próximo ciclo. Y todo indica que la biotecnología y la nanotecnología son los caminos del futuro.
Mientras tu pienses que la producción de vacas será el camino y ya hay empresas que fabrican vacas con biotecnología en laboratorios, mientras tu pienses que la leche es la de vaca y el 20 por ciento de la leche es de soja, no estás entendiendo los cambios. Ya hay nanotecnología en la industria de la madera que va a dar cambios diferenciados. Y eso lo entienden los jóvenes, pero los sistemas educativos son de una lentitud que tiene que ver con la forma de la economía y de la política; es un tema de poder y política. Los sistemas universitarios son sistemas de poder de la lucha política de partidos. El caso argentino es un caso que muestra que el CIN (Consejo Interuniversitario Nacional) se reparte entre peronistas y no peronistas, sobre cómo las estructuras reparten cartas de apoyo a Pedro o a Juan, y eso de alguna forma es un limitante al desarrollo del conocimiento. Hace poco salió un artículo que dice que China está ganando porque tienen un sistema más ordenado y no están todos peleados. Pero si vemos Europa, EEUU y América Latina están todos peleados. Las campañas electorales son guerras civiles.

Tampoco hubo propuestas en las plataformas electorales nacionales ni provinciales...
En las propuestas electorales no hay un horizonte y el debate ideológico de la sociedad hoy está en la educación. Yo creo además que se puede tener educación virtual, militar, tecnológica, multicultural, de la diversidad. Hoy estamos ante reformas muy grandes. Hoy todos pensamos distinto y nos lleva a pensar... desde cuándo desde Buenos Aires pueden hacer un programa para Salta, con otra realidad... Las sociedades perdieron la batalla del federalismo, y eso es un error. Las realidad son del particularismo, el subjetivismo, la singularidad y eso requiere sistemas no estandarizados.
 
 

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