Caso Gallardo: el enfermero  vio a un hombre muerto

En la jornada de ayer en la fiscalía penal que lleva adelante las investigaciones sobre la muerte de Cristian Ezequiel Gallardo se tomó una ampliación de una testimonial al enfermero Víctor Hugo Pavón, quien en la mañana del 27 de agosto asistió a una comisaría del este de la capital para atender una emergencia respiratoria.

El enfermero profesional dejó en claro que todo lo ya expuesto en su momento lo ratificaba y que su presencia en la audiencia era para aclarar los puntos que fueran necesarios, sobre todo en lo que a su intervención profesional se refiere.

En ese sentido, el profesional de la salud dijo que cuando llegó a la dependencia vio que el cuerpo de Cristian Ezequiel Gallardo presentaba cianosis grave (aspecto o coloración azulada de la piel por falta de oxigeno en sangre) y livideces propias de las personas fallecidos.

En ese punto hubo disidencia entre el querellante Rodrigo Escovar y el abogado de los cuatro policías imputados por homicidio culposo y otros cargos. El enfermero fue claro y conciso al advertir que entre tres estados de cianosis lo que vio en el cuerpo de Gallardo era lo más graves de los estados, es decir la hipóxia era verdaderamente visible.

A pregunta del fiscal, le aclaró que vio la gravedad de este estado y las livideces porque desvistió en parte al fallecido ya para practicarle masajes de reanimación.

Una controversia que no pasó desapercibida fue cuando el abogado de la defensa Nicolás Vedia le preguntó al enfermero si las drogas o sustancias prohibidas podrían determinar un estado así (azulado) en el cuerpo del paciente yaciente. a lo cual el enfermero negó con determinación. La pregunta no pasó desapercibida y la querella reaccionó sosteniendo que se quiso direccionar el testimonio profesional hacia un supuesto consumo de sustancia y de allí culpar a las mismas como causal de muerte, sustituyendo a las verdaderas razones del deceso.

Pero lo más importante es que a una pregunta del fiscal Torres Rubels el enfermero le contestó que no vio en ese lugar ninguna persona de civil y ese dato choca diametralmente con el testimonio de un testigo de parte, que dijo haber visto a Gallardo cuando bajó del furgón, aún con vida.

El horario entre una y otra visión es ahora clave, ya que el enfermero confirmó en parte que el cuerpo presentaba livideces propias de los cadáveres y dio a entender que de alguna manera se lo convocó a ese lugar a sabiendas de que Gallardo ya había dejado de existir un tiempo razonable anterior.

En síntesis, el enfermero confirmó lo que ya había expuesto, pero clavó en el expediente una verdad indudable: no fue convocado para asistir a un paciente, porque el deceso de Gallardo era conocido por todos los presentes antes de la llegada del enfermero, porque los datos científicos del cuerpo así lo confirmaban.

Los acusados por la muerte del joven son lo policías Ricardo José Antonio Llaves, Ricardo Ezequiel López, Lucas Maximiliano Ozuna y Jorge Antonio Olea, todos imputados por homicidio culposo.

 

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