Una exmonja dijo que  Agustín Rosa le "apoyaba su miembro"

La monja que se animó a denunciar los abusos del sacerdote Agustín Rosa Torino, del Instituto Discípulos de Jesús de San Juan Bautista de Salta, fue Valeria Zarsa. No sólo pasó un "infierno" en su larga estadía en la congregación, sino también cuando decidió hacer público todo lo que vivió, que derivó en su exilio de la provincia por miedo a represalias.

"Apenas llegué (1997) Rosa me puso cerca de su círculo privado. Teníamos una relación de padre hija. Era la única que me animaba a entrar a su casa", inició su relato en diálogo con Perfil la monja predilecta del sacerdote.

De a poco comenzó a notar "actitudes raras": "Me rozaba o me apoyaba su miembro, y me hacía interpretarlas como que eran pensamientos raros míos". Con el correr del tiempo, empezó a recriminarle esos abusos. "Él siempre tenía una excusa y me echaba la culpa a mí. Teníamos un lavado de cabeza muy grande", contó Zarsa. "Con la excusa de probar cómo quedarían los cinturones en las monjas. Me dijo quedate quieta, pasó su cinturón detrás de mí, me jaló y puso su cabeza sobre mis pechos. Lo empujé. No recuerdo las palabras que le dije, pero sentí una sensación de querer escaparme. Después de eso me daba miedo y asco", contó la exmonja. "Fueron 20 años de mi vida, todo lo que me enseñaban eran mentiras. Hay días que me levanto y me cuesta", dijo. "Hoy Agustín Rosa debería dejar de llamarse padre pero lo sigue siendo. No lo echan de la Iglesia", agregó.

 

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Debe iniciar sesión para comentar

Importante ahora

cargando...