“Después de nueve años y con dos fallos favorables, la corporación médica una vez más se sale con la suya. Esta vez declarando la insconstitucionalidad de dos fallos precedentes, obtenida en la Corte de Justicia, que dispuso directamente la absolución de los hasta hace poco condenados.

De esta manera me recordaron el 9 de mayo de 2010, cuando perdí a mi hija en manos de los médicos que la atendieron de una grave enfermedad neurológica, que diagnosticaron estrés, y me aconsejaron -entonces- de esta manera: “oscurecé la casa y mandala a dormir”.

María Silvia, a los 20 años y a punto de recibirse de abogada, murió por mala praxis.

Los jueces en abril de 2016 hallaron culpables a dos de los médicos denunciados en su momento. Meses después el Tribunal de Impugnación falló de la misma manera, y en el noveno aniversario de la muerte de mi hija María Silvia Nazar la Corte de Justicia de Salta me recordó que contra la corporación médica no se puede.

Hoy me veo vencido por la corporación médica y por la Justicia de Salta.

Sin contar las costas y los honorarios, que ya están generando embargos millonarios en mi contra. Eso será para que no queden dudas que se puede intentar obtener justicia y que la misma te puede dar razón por unos días o meses, pero al final el hilo se corta por lo más delgado.

Para mi abogado y para otros tantos que consulté el fallo de inconstitucionalidad de las sentencias precedentes no es justicia, aunque lo ajusten a derecho, no se parece en nada al concepto de Justicia.

La sentencia previa

En abril de 2016 la Sala V del Tribunal de Juicio decidió condenar e inhabilitar a dos de los cinco médicos acusados de homicidio culposo.

En esta oportunidad, la Justicia salteña y en particular el juez Marcelo Rubio, vocal de la Sala V del Tribunal de Juicio, en un proceso unipersonal, entendió que Pantaleón Saladino y Luis Folco tuvieron incidencia en la muerte de María Silvia Nazar, de 20 años, ocurrida en 2010.

El exjefe del Servicio de Neurocirugía del hospital San Bernardo, Pantaleón Saladino, fue condenado a dos años de prisión condicional y cinco años de inhabilitación especial para el ejercicio de la medicina. 

Según el juez, resultó autor material y responsable del delito de homicidio culposo en perjuicio de la joven Nazar, quien en 2010 cursaba el último año de abogacía en la Universidad Católica de esta ciudad. El deceso de la joven se produjo por un herpes simple en el cerebro que no fue detectado en tiempo y forma.

Días previos al inicio del juicio, el padre de la víctima, Jorge Antonio Nazar, había declarado que la muerte de su hija se “podría haber evitado si hubiera sido diagnosticada a tiempo, con todos los estudios de rigor que la gravedad de su estado requería y era tratada dentro de las primeras 48 horas con un medicamento específico conocido como Acyclovir”.

Poco después el Tribunal de Impugnación volvió a dar razón a la demanda.

Pero hace unos días la Corte de Justicia local, con la excusación de los jueces Abel Cornejo y Sandra Bonari, hizo lugar a los recuersos de inconstitucionalidad y revocó la sentencia dictada en su momento por la sala II del Tribunal de Impugnación.

Por ese acto se dispuso la absolución de Pantaleón Saladino y Luis Alberto Folco del delito de homicidio culposo.

Además, la Corte dispuso rechazar la acción civil interpuesta. El contador Nazar dijo casi descompuesto de impotencia sobre lo que les queda.

“Sé que podemos apelar a la Corte de Justicia de la Nación, e incluso plantear el prevaricato, pero me siento vencido”. 

Psicología como argumento

Para el contador Nazar algunas cosas le llaman la atención, como por ejemplo el punto 14 del fallo de la Corte, donde dice más o menos que los aportes de la psicología (entre otras ciencias) demostraron que los seres humanos suelen acudir a procedimientos mentales de simplificación e incorpora allí la figura del sesgo retrospectivo. “Es decir una vez que tomamos conocimiento del resultado (en este caso muerte), cambiamos la perspectiva proyectando ese dato hacia el pasado y sobrevaloramos su previsibilidad al momento en que la acción es llevada a cabo”, (Antonio Muñoz Aranguren).

Con ese argumento la Corte muestra que los jueces que condenaron la supuesta mala praxis de alguna manera estuvieron influenciados por este procedimiento y valoraron aquellas pruebas que mostraban todo lo que pudo hacerse para evitar el resultado fatal y no se hizo. En ese punto se basó la condena en primera instancia y luego ratificada en el Tribunal de Impugnación. Para la Corte, se dejó de lado lo que verdaderamente y clínicamente conocían los acusados en los momentos previos a que se desencadenase la parte más grave de la dolencia. Es decir en el primer fallo se sobrevaloró la previsibilidad. Interesante es saber que cuando analizaron lo actuado también la Corte conocía el resultado (sentencia)”.

Hace dos años creyó en la justicia

En solo dos años pasó de obtener justicia a estar embargado.

Tras la condena en primera instancia, en abril de 2016 el papá dijo lo siguiente: 

“Esto es un desahogo para mí. Que se haya hecho justicia, que se sepa que yo no estaba loco, que no era que yo hacía el juicio porque estaba dolido. Lo hice por ver tanta soberbia por parte de uno de los médicos. Eso produce tanta impotencia. Cuando él la vio por segunda vez y yo le conté: ‘Doctor, está mal’, agarró un libro y se puso a escribir incoherencias, entonces él me dijo: ‘¿Y qué querés que tu hija estudie para astronauta?... ya te he dicho que no tiene nada’; yo estaba desesperado. Aquí los tres médicos que la vieron hablaban de estrés psicótico, nadie hizo siquiera una punción.

¿Qué reacción tuvieron los médicos tras la sentencia?

Algunos de mis familiares escucharon que otros médicos le decían: ‘Esto no va a quedar así’. Los tres médicos tuvieron la opción de internarla y no lo hicieron. Uno de ellos, que fue absuelto, para nosotros es responsable porque sin verla la mandó al psiquiatra, otro le dio pastillas que le empeoraron el estado. Además, en el juicio tuvimos que soportar dichos agraviantes por parte de los defensores. Si hubieran dicho: ‘Nazar, hemos cometido un error’, yo no hubiera iniciado acciones legales porque a mí esto no me devuelve a mi hija, yo sé que me metía en un berenjenal y tuve razón”.

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