Con tres detenciones por falso testimonio, cobró fuerza la teoría del encubrimiento policial

La Sala IV del Tribunal de Juicio escuchó el jueves pasado a los últimos testigos en el proceso contra el expolicía Federico Condorí, imputado por el homicidio de Cintia Fernández, ocurrido a fines de abril de 2011. Lo que resta ahora son los alegatos del fiscal, de la querella, la defensa del acusado y el veredicto de los tres jueces del tribunal colegiado.

Como pocas veces ha sucedido en estos debates, el juicio concluirá, el 6 de junio, con tres testigos detenidos. Paradójicamente, dos de los acusados de "falso testimonio" son policías, excompañeros de trabajo de Condorí. El otro, es el hombre que se desempeñaba como responsable del consorcio del complejo habitacional de Parque La Vega al momento de la muerte de la joven Fernández. Los tres fueron testigos presentados por los abogados Daniel Luna y Hugo Eckhardt, defensores de Condorí, lo que a juicio de la madre de la víctima confirmaría que hubo una maniobra de algunos extractos de la Policía para desviar la investigación y proteger al imputado. Y a la luz del resultado del proceso este no es un dato menor.

Durante los ocho años de lucha por el esclarecimiento del homicidio de su hija, Ana Fernández advirtió que hubo "complicidad policial". Los controvertidos testimonios de la comisario Jimena Núñez y del suboficial Calixto Mamaní parecen confirmar las sospechas de la mujer. Según la madre de Cintia, la Policía quiso hacer aparecer como que la joven se suicidó, con el agravante de haber mancillado su nombre con la teoría de que se dedicaba a la prostitución. Sin embargo, la hipótesis del suicidio quedó descartada con el resultado de la autopsia que determinó que Cintia presentaba golpes en la cabeza y que murió asfixiada.

La médica forense que realizó esa pericia pudo corroborar que la víctima no ejerció ninguna maniobra para defenderse del ataque, como tampoco para intentar quitarse la bolsa que tenía puesta en la cabeza. En ese sentido, el médico de la Policía, José Albornoz, fue categórico en su testimonio al señalar que los análisis de laboratorio confirmaron la existencia de 2,10 gramos de alcohol en sangre en Fernández y aseguró que con ese nivel de embriaguez difícilmente haya podido colocarse una bolsa en la cabeza y anudarse el cuello con una cinta que estaba perfectamente ajustada. De igual manera, el profesional descartó de plano la hipótesis de la hipoxifilia, una práctica erótica asociada con la falta de oxígeno.

Tirando de esta cuerda, en la audiencia del miércoles último, una amiga de Cintia contó que cuando se enteró de su muerte intentó averiguar lo que había pasado a través de un oficial de la Brigada de Investigaciones con el que tenía contacto laboral. Dijo que el policía en cuestión le deslizó que la joven de 28 años podría haberse suicidado y que ventiló algunas cuestiones que le resultaron dolorosas y que por ello se quedó muy mal.

Contradicciones

Hasta la jornada del 15 de mayo, Condorí estaba tranquilo, luego de haber contado su verdad en el inicio del debate. El expolicía señaló que había mantenido una relación sentimental con Cintia, que esa relación había terminado el 11 de abril y que a partir de ese momento no la volvió a ver, por lo que negó en forma terminante haberla asesinado. Pero las cosas comenzaron a complicarse para él con el testimonio de la comisario Jimena Antonia Núñez, la oficial que había instruido el sumario. La policía contó que hasta 2010 Condorí había sido su subalterno en la Brigada de Investigaciones y que luego no tuvo más contacto con él porque lo trasladaron a la División Trata de Personas.

Núñez incurrió en evidentes contradicciones con respecto al tenor del sumario que confeccionó y a lo que había declarado en la instrucción. El fiscal Ramiro Ramos Ossorio y el querellante Pedro García Castiella interpretaron que con su actitud la comisario intentó proteger a Condorí y pidieron que sea detenida por "falso testimonio". Los jueces Norma Beatriz Vera, Roberto Faustino Lezcano y Paola Marocco hicieron lugar a este requerimiento y ordenaron la inmediata detención de la jefa policial.

En esa misma jornada la exquerellante María Eugenia Yaique complicó más aún la situación de la testigo. "El día del hecho fuimos con la madre de Cintia a la Brigada de Investigaciones, donde nos atendió la policía Núñez. Allí advertí un abierto direccionamiento de la causa y entonces con Ana (Fernández) decidimos hacer denuncia en sede judicial", precisó la abogada Yaique.

Luego una vecina de Cintia refutó las afirmaciones de Condorí al recordar que el 26 de abril lo vio llegar en su moto de alta cilindrada al departamento de la joven, en Parque La Vega. También sostuvo que entre el 28 y 29 de ese mes escuchó el ruido de la poderosa moto que conducía. "Estoy segura de que era él porque en la torre donde vivíamos la única moto de ese porte que llegaba era la de esta persona y porque mi hijo se asustaba cuando escuchaba el ruido del motor", subrayó la testigo. El cuerpo sin vida de Cintia fue encontrado por su madre el 3 de mayo, pero según la autopsia la mataron el 28 abril. Esto coincide con la declaración de la vecina, respecto a la presencia de Condorí en el teatro de los hechos en la fecha señalada.

Crimen pasional

Para el querellante García Gastiella, Condorí habría asesinado a Cintia por celos, luego de que la víctima decidió poner fin a la relación. El expolicía fue sometido a estudio por parte de una junta de psicólogosy psiquiatras, la que determinó que tenía rasgos de celópata, es decir de un persona enferma de celos.

Con la intención de desprender a su cliente, en la jornada del 23 de mayo, los defensores Eckhardt y Luna sacaron de la galera a dos testigos de identidad reservada, quienes manifestaron saber quién es el verdadero asesino de Cintia. Uno de ellos, expolicía, comentó que en 2013, cuando estaba en funciones, recibió un llamado de una mujer, a la que definió como "la informante", quien le habló de un hombre, adicto a las drogas que vivía en Parque La Vega y que podría estar relacionado con el homicidio de Cintia. Según el testigo, el sospechoso le dijo a la mujer: "Me mandé un moco con la chica del fondo". Los dichos del hombre fueron desacreditados por Ana Fernández, quien explicó que en una oportunidad se había conectado con esta persona y que no le dio importancia porque su versión carecía de veracidad.

Luego el tribunal escuchó a "la informante", quien ratificó en general la versión del expolicía. Si bien dio la identidad del sospechoso, entró en contradicciones respecto a las fechas y aspecto puntuales del hecho. "Lo que hizo la defensa con la presentación de estos testigos es poco serio", sentenció el querellante García Castiella. Y remarcó: "Como ven que Condorí está cada vez más comprometido están dando manotazos de ahogado". En tanto el fiscal Ramos Ossorio pidió al tribunal que se aperciba a uno de los defensores (Eckhardt) por "inconducta ética".

Los patrocinantes de Condorí volvieron a la carga con la presentación de otro testigo que también terminó cayendo en las redes del "falso testimonio". Se trató del policía retirado Calixto Mamaní, quien fue compañero de Condorí en la División Trata de Personas. Contó que por directivas de un oficial de esa unidad realizó tareas investigativas y periciales en el departamento de la víctima. El primer interrogante que se planteó en el recinto fue: ¿Qué hacía un agente de la División Trata de Personas investigando un homicidio? Ante el requerimiento del fiscal Ramos Ossorio, el tribunal verificó que no existía ninguna orden judicial que avalara su testimonio. Sin más trámite, los jueces dispusieron la detención de Mamaní.

El derrotero de la defensa terminó para peor ese día con el testimonio de José Antonio Ormeño, quien se desempeñaba como responsable del consorcio del complejo habitacional de Parque La Vega al momento de la muerte de Cintia Vanesa Fernández. El hombre cayó en marcadas contradicciones con respecto a lo que había declarado en la instrucción y al igual que Mamaní terminó alojado en la Alcaidía de Tribunales.

Con este panorama, todo indica que en los alegatos del 6 de junio el fiscal Ramos Ossorio solicitará una condena de prisión efectiva para Condorí. El expolicía llegó al juicio imputado por el delito de "homicidio simple" que prevé penas de 8 a 25 años de cárcel.

Presentaron fotos comprometedoras

La madre de la víctima hizo la presentación para refutar al acusado.

Una de las fotos donde Cintia Fernández está con Federico Condorí.

Para contrarrestar los dichos de Condorí respecto a su último contacto con Cintia, la madre de la joven presentó el jueves unas fotografías que ambos se tomaron durante un viaje a Salinas Grandes y Purmamarca, en Jujuy, durante Semana Santa en 2011. A pedido de la defensa del imputado los jueces no hicieron lugar a esta prueba por considerarla “extemporánea”.

“Estas fotos no fueron presentadas antes porque Ana (madre de Cintia) recién las encontró ahora”, explicó a El Tribuno el querellante Pedro García Castiella. El abogado lamentó la decisión del tribunal, porque a su juicio esto reforzaría con más fuerza la teoría de que Condorí fue el autor del homicidio.

“En 2011 la Semana Santa fue del 17 al 24 de abril, lo que confirma que Condorí mintió cuando declaró que su relación con Cintia terminó el 11 de ese mes”, apuntó. García Castiella refirió que este es otro elemento que demuestra que la versión del expolicía “hace agua por todos lados”, y remarcó que “los testimonios que hemos escuchado a lo largo del juicio son más que evidentes en ese sentido”.

El penalista subrayó que “no es casual que tres testigos hayan terminado detenidos por falso testimonio, y que dos de ellos sean policías”. Interpretó que detrás del asesinato de la joven “hubo todo un entramado orquestado desde las altas esferas de la Policía, y quizás más allá, para amparar, proteger y lograr la impunidad del asesino”.

Respecto a los móviles del crimen, García Castiella manifestó no tener duda de que Condorí mató a Cintia por celos. “No olvidemos que la junta de psicólogos y psiquiatras determinó que este hombre tiene el perfil de un celópata y una persona con esos rasgos es capaz de cualquier cosa”, apuntó.

También el letrado subrayó que desde las distintas esferas policiales se trató de desviar el curso de la investigación. “No es casual que ellos hayan instalado la teoría del suicidio”. En ese sentido se refirió a la sospechosa intervención de la División Trata de Personas, donde Condorí cumplía funciones. “¿Alguien de la Policía puede explicar qué hacia esta unidad investigando un homicidio, como lo manifestó el propio Calixto Mamaní?”, preguntó el abogado de la familia Fernández.

Otro dato que no deja de llamar la atención es el hecho de que Condorí no era un personal jerárquico de la fuerza, sino un suboficial de rango inferior que durante su paso por la Brigada de Investigaciones se desempeñó como chofer. El interrogante que se plantea es: ¿Por qué sus jerarcas, como el caso de la comisaria Núñez, habrían querido protegerlo? “Quizás lo hicieron porque conocía cosas non sanctas o algunos le debían favores”, deslizó García Castiella.

Frente a lo expuesto, el abogado sostuvo que es probable que el caso Cintia Fernández no termine con el fallo del 6 de junio. “Yo no descartaría que se haga otro juicio para esclarecer esta maniobra y que otras personas caigan por encubrimiento”, sentenció.

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