Hace 25 años se aprobó la última reforma de la Constitución Nacional que consagró al secreto periodístico y a las de fuentes de los periodistas como bien jurídico protegido. En tiempos en que el periodismo de investigación es custodio de la democracia, los recursos y la transparencia del Estado, e incluso asume una profunda lucha contra el crimen organizado, este "derecho-deber" de los trabajadores de prensa cobra un relieve trascendental. Hoy es una jornada de conmemoración para las personas que ejercemos este oficio.

En 1994, la Asamblea Constituyente estableció en el artículo 43 que no podrá afectarse el secreto de las fuentes de información periodísticas en el marco del hábeas data.

El espíritu del secreto periodístico se sostiene en el Pacto de San José de Costa Rica, que va mucho más allá: "Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y expresión. Este derecho comprende la liberta de buscar, recibir y difundir información e ideas de toda índole por cualquier procedimiento de su elección".

En esta apertura a la legislación internacional cobra fuerza el derecho al acceso a la información en el que se funda la posibilidad que tiene el periodista de recurrir a fuentes reservadas. Así, el secreto periodístico permite a la sociedad conocer información relevante que actores sociales que ostentan poder económico o político intentan ocultar. Para los periodistas implica una gran responsabilidad cuidar la fuente, una conducta que se suele aprender en el día a día en las redacciones. Y es una deuda de las universidades afinar estos conceptos. Es un recurso preciado, ya que por lo general está en riesgo la vida, la seguridad y la actividad laboral del informante.

Las estrategias que emplean los comunicadores para mantener bajo reserva el nombre de la fuente y el tratamiento de la información le otorgan el carácter de profesional a esta práctica cotidiana.

La violación al secreto profesional, que ya tiene un carácter constitucional, está penado con hasta tres años de prisión, según el artículo 156 del Código Penal de la Nación.

El Código Procesal Penal de Salta, reformado en 2011, también contempla en el capítulo VI "Testigos" el secreto profesional en el artículo 321. "Podrán abstenerse de declarar las personas comprendidas en la legislación nacional correspondiente al régimen de periodistas profesionales, sobre las informaciones y las fuentes de las que tome conocimiento con motivo o en ocasión del ejercicio del periodismo"...

No solo basta con poner un velo a la identidad de la fuente en el artículo periodístico. Son cuatro los eslabones que requieren un riguroso cuidado: el contacto con el informante, la recepción de la información, la construcción del trabajo periodístico y la instancia posterior a la publicación. El año pasado, trabajadores de la agencia EFE se manifestaron luego de que un juez ordenara la requisa de celulares de periodistas. En Colombia también hubo un avance de la Justicia con un semanario que difundió información de un funcionario a través de fuentes reservadas.

Aunque el espionaje es una práctica ilegal, con el avance de la tecnología proliferaron los ataques cibernéticos o los "hackeos" de correos electrónicos y cuentas de redes sociales. Esto puede poner en riesgo información que brindan los informantes reservados. Hoy los trabajadores de prensa deben encarar una meticulosa preservación, incluso en sus herramientas cotidianas. En los medios de comunicación por lo general no hay protocolos para el uso del secreto profesional en los trabajos de periodismo de investigación, que son los que más requieren de estos recursos. Así, no hay un compromiso de los medios para este tema que está legislado y todo recae sobre el periodista, quien debe velar porque la fuente no sea identificada en ninguno de los eslabones de la cadena informativa.

 

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