Una familia humilde realizó una  feria de ropa para donar a los pobres

No son políticos, ni millonarios, son gente de bajos recursos que conoce muy de cerca la pobreza y las necesidades de los más humildes. Por eso, María José Paz, junto a su familia, en vista a tanta necesidad, decidió comprar bolsones de ropa para donar a los más pobres.

María José, vive actualmente en el barrio Iriarte, es maestra particular y realiza trabajos de cotillón. Durante el fin de semana armaron un mesón afuera de su casa y, mediante las redes sociales, invitaron a la gente a acercarse a su hogar para llevar todo lo que necesiten, incluyendo ropa y calzados para todas las edades.

La joven, de veintinueve años de edad, expresó a El Tribuno como nació esta iniciativa. "Nosotros, primero hacíamos una feria de ropa para vender junto a mi mamá y mis hermanas, juntábamos ropa y la vendíamos a precios muy bajos, de diez, veinte o treinta pesos para que la gente, se pueda vestir, y al ver que la gente, al precio tan bajo tampoco compraba, porque seamos realistas, la plata no alcanza, entonces decidimos juntar y comprar ropa en cantidad".

"Luego de comprar y juntar la ropa, la acondicionamos, la lavamos, la cosemos, se pone un cierre, un botón, y lo que haga falta, para que la gente que necesite la lleve, después nos encargamos de subir al Facebook de compra y venta, o trueques, y la gente preguntaba qué día y en qué horario, y nos organizamos específicamente un sábado ya que es el día que la mayoría de las personas puede y no trabaja, y puede venir cualquiera, dos o tres integrantes de cada familia, y así se empezaron a pasar los mensajes y a contarles a sus vecinos o amigos", relató María José.

"Ya lo hicimos un fin de semana anterior, y vino muchísima gente a buscar todo lo que necesitaba. Esta es la segunda vez que lo hicimos, ya que vimos que es mucha la necesidad, por eso decidimos hacerlo de nuevo. Antes avisábamos en el día, pero desde hace una semana que estuvimos juntando la ropa", dijo.

Paz, indicó donde compran los bolsones: "nos vamos a la feria de ropa que hay en Metán, compramos bolsones de ropa usada, también compramos a las chicas de las ferias de acá".

"Hemos podido ver, que es mucha la gente que necesita y que realmente no le alcanza, por eso vinieron de casi todos los barrios que hay en Rosario, como ser de los barrios San Martín, Ramón Abdala, El Niño, El Mirador, La Costanera y el Santa Ana", señaló.

"Te llena el alma de ver que uno puede ayudar a los demás, pero al mismo tiempo te parte el alma ver que es tanta la necesidad y la pobreza que hay, que hoy en día no te comprás así nomás un par de zapatillas, un buzo o una remera, y mucho menos aquellas familias que son numerosas", dijo con la voz entrecortada.

La familia Paz, es de bajos recursos y en ese sentido María José señaló que, "nosotros esto lo hacemos acá en nuestro domicilio; si bien no tenemos la gran comodidad, porque somos sencillos, esta casa es un lugar común y corriente, pero nos ponemos a disposición de la gente para que se lleven lo que realmente necesitan".

Cabe señalar que al lugar también se acercaron desde los merenderos que no reciben ayuda ni subsidio de ningún tipo, "vinieron las mujeres que están a cargo de los merenderos y comedores, y como ya conocen las tallas de los niños, también se llevaron todo lo que necesitan ellos".

La modalidad de la entrega de ropa, es en dos tandas, o sea en dos horarios diferentes, a las catorce y dieciséis, para que nadie se quede afuera. "Primero lo hicimos a las dos de la tarde, pero la gente ya estaba presente 15 o 30 minutos antes y nos preguntaba si ya podíamos sacar, entonces, como podrás ver, son tres mesones, y decidimos que las personas saquen primero en ese horario, vaciar un poco y al rato, volver a sacar otra tanda".

El Tribuno se acercó alrededor de las 17 y ya quedaba muy poca ropa. Al ser consultada por la actitud tan solidaria, respondió que "mis padres me enseñaron estos valores, todos estamos criados así, somos muy humildes y sencillos".

De una madre ejemplar, hijos solidarios

Mónica Paz, madre de María José, expresó que, “mi hija siempre tuvo ese espíritu de ayudar a los demás, lo mismo mis otras hijas, incluso los varones también nos ayudan y nos colaboran para cuidar a los chicos mientras ellas están en la feria, nos acercan agua para el mate o lo que haga falta, mi marido lo mismo, y el quedó sorprendido, no podía creer la cantidad de gente que viene”.
En cuanto a las necesidades que hay, Mónica dijo que, “la verdad que es mucha la necesidad que hay, la política es temporal, si pierden o ganan da igual, pasan las campañas y los chicos se quedan mirándose los unos a los otros ante tantas promesas sin cumplir”.
“Es una cadena que no se termina más, pero gracias a Dios, al menos me siento orgullosa de que mis hijos hayan aprendido a ayudar a los demás”.
Ante la pregunta de quien aprendió a ser solidaria para inculcar esos valores a sus hijos, Mónica, expresó que, “por fortuna tengo a mis padres con vida, y mi padre es un hombre sencillo, humilde, y siempre fuimos así”.
Respecto a las necesidades que hay hoy en día en comparación a unos años atrás, la madre manifestó que, “decirte que las necesidades de ahora son el doble, me quedo corta, es una barbaridad la pobreza que hay, y si de algo estamos seguras, es que con los políticos no hay que contar, y los que más pagan los platos rotos son principalmente los niños y los adolescentes, estos últimos están fuera de control, y después vienen los niños que sufren hambre, necesidades, frío, todo”.
María José reflexionó: “se perdió el respeto a los padres, ahora no se puede poner límites porque el adolescente va y te denuncia”.
 

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