Tapar la realidad solo agrava las crisis

Nuestra provincia necesita abordar sus problemas sociales en profundidad y con realismo. La muerte por desnutrición de seis niños wichis es imperdonable, porque era evitable. Y era evitable porque hace nueve años, cuando en la provincia murieron de hambre 12 niños, el gobierno entró en conmoción: primero se escudó en el distractivo de la deshidratación, luego prometió un centenar de agentes sanitarios, y no se resolvió nada.
Pero la recurrencia de estas crisis es una variable de las políticas sanitarias. La gestión de la salud sólo puede hacer un buen diagnóstico cuando está a cargo de sanitaristas. La informática es un instrumento que no cura, pero que puede ser muy útil en manos de médicos especializados en atención primaria. 
Para la política populista, los datos de pobreza, desnutrición o muertes generan pánico. Son malas noticias, pero ocultarlas agrava el daño. Para este tema, como para todas las cuestiones sociales - y para responder a las exigencias de una gestión razonable- nuestra provincia debería crear un instituto estadístico, de alto nivel académico, solventado por el Estado pero administrado por las dos universidades y otros organismos idóneos para la tarea.

 Rivadavia

Tomando el caso del departamento Rivadavia, es evidente que falta información y que urge incluirlo en la agenda prioritaria. Se trata de uno de los territorios más pobres y castigados por el subdesarrollo. 
Con 26.000 km2 de superficie -algo menor que Bélgica-, no hay datos ciertos sobre su realidad global. 
Y, vale repetirlo cuando se habla de pobreza, el Indec solo llega allí para los censos. Y el último, en 2010, informaba de 30.357 personas (15.779 varones y 14.578 mujeres) que vivían en 7.154 hogares. 
 Y también ofrecía detalles de la precariedad en que se vive en esta tierra de necesidades básicas insatisfechas. Como muestra:
a) 4.114 viviendas tenían suelo de ladrillo, y 2.498, techo de caña, paja o barro. O sea, ranchos proclives a la vinchuca.
b) Solo 1.559 contaban con cañería de agua dentro de la vivienda.
c) 1.214 hogares se abastecían con agua de lluvia, arroyos, acequias o canales
d) Ningún hogar recibía gas de red y 5.460 cocinaban y calefaccionaban con leña o carbón
e) Apenas 2.824 personas tenían acceso a computadora.
El 60% de la superficie departamental está en condiciones de ser desarrollada. Incorporando desarrollo en esta superficie sub ocupada y descuidada, el stock bovino podría llegar a las 850.000 cabezas.
El escenario que describe el último censo es el de la economía de subsistencia.
Hoy hay 600 mil hectáreas de tierras fiscales entregadas a las comunidades originarias y criollas y que podrían ser incorporadas a la economía familiar en escala de la que habla el ministro de Desarrollo Social Daniel Arroyo.
Además de un sistema estadístico, hace falta un enérgico programa de desarrollo económico, ambiental y socialmente sustentable.

El agua

El acceso al agua -como a la vivienda digna- es un derecho humano consagrado en toda la legislación internacional a la que adhiere nuestro país. En Rivadavia, en amplias regiones rurales de Salta no se observan.
“La situación del agua potable, o agua segura para consumo de los seres humanos hace a la calidad de vida, a la salud y a la dignidad de las personas”, escribió hace poco la abogada Cristina Garros Martínez, catedrática de Ucasal y miembro de Fundapaz y la Mesa del Agua. La declaración de la emergencia sanitaria, en toda la provincia, puede ser el punto de partida para una nueva estrategia de Estado.
 
 

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