Jamás es tarde si el objetivo te llena el alma y el cuerpo

¡Viejos son los trapos! El baile retro no tiene fecha de vencimiento, y siempre es buena la ocasión para “tirarse un paso”. “Mover el esqueleto” es además saludable para la salud, más allá que oxigena el cerebro y a uno lo mantiene en forma...aunque la pancita es una fiel compañera cuando nos invaden los años. Pero nada impide que logremos una excelente comunión con un pista de baile, y echemos a volar el gran sueño de “sábado por la noche”.

Alcanza con la voluntad

El baile es un movimiento que implica al cuerpo entero, manos, piernas, brazos, pies, al compás y siguiendo el ritmo de una música determinada. No importan los años, solo alcanza con la voluntad.
La capital salteña ya cuenta con numerosas escuelas retro (11), pero el gran propulsor tiene nombre y apellido: Sandro Ahumada, lo conocen como Yiyo, quien dio el puntapie inicial en el 2016.
“Hace algunos años me diagnosticaron Diabetes y me recomendaron que realizara actividad física. En ese momento decidí volver a bailar. En mi juventud formaba parte del grupo de baile Warrior’s Dancer (entre 1988 y 1993). Junto con mi señora: Gabriela Mesa nos aventuramos a abrir la Primera Escuela de Retro de Salta. Por mi sobrepeso, al principio me daba verguenza dictar las clases, pero mi esposa me alentó a enfrentar la realidad. Comenzamos con cuatro alumnos, a los 2 meses ya eran 12. La gran demanda nos obligó a alquilar salones de centros vecinales para continuar con las clases. Hoy tenemos nuestra sede en Chacabuco 608 (Villa Chartas). Por nuestra escuela ya pasaron 473 alumnos, y realizamos 523 presentaciones con el ballet. Además, somos los creadores del Festival de Baile y Talento, que se realiza desde hace cuatro años en nuestra ciudad”, señaló el profesor Yiyo.

Un viaje inolvidable

La mencionada escuela acaba de representar a nuestra provincia y al país en la segunda edición del evento Retro Mix 2020, que se desarrolló en la ciudad boliviana de Santa Cruz.
“Llegamos invitados por la Primera Escuela de Retro de Bolivia, por intermedio de Marcos Monroy, con quien desde un tiempo mantenemos una cálida amistad. La cita debía cumplirse en el mes de noviembre del 2019, pero los problemas políticos de Bolivia, impidieron que se realizara en tiempo y forma. Finalmente se cumplió la semana pasada. Fueron días maravillosos, tuvimos once presentaciones, visitamos canales de televisión, eventos solidarios, y prestigiosos boliches de esa bella ciudad. Yo participé como jurado clasificador del Retro Mix 2020, donde mi grupo estuvo como invitado. El certamen se llevó a cabo para hombres y mujeres, en categorías individuales y grupales. Es sorprendente observar como los bailarines jóvenes de Bolivia bailan la música retro. De igual manera, ellos quedaron asombrados por la destreza y movimientos de nuestras bailarines, en relación a la edad de las integrantes del ballet. El balance fue netamente positivo, con sobrado aprendizaje. El intercambio sumó para todos los protagonistas. Durante el útimo día en Santa Cruz, nos llegaron invitaciones para viajar a Buenos Aires, y también a Comodoro Rivadavia. Además, quiero agradecer a mis tíos Enrique Vargas y su señora Gladys Rivas, porque nos hicieron el aguante en Santa Cruz”, agregó Ahumada.

Las bailarinas

La delegación estuvo encabezada por: Gabriela Mesa (directora de la escuela), y el profesor Sandro Ahumada. Bailarinas: Elizabeth Luna, Dora Vedia, Carmen Carpio, Alejandra Campos, Gladys Guzmán, y Viviana Campos.
Nada surgió de la nada, los cimientos se empezaron a construir hace ya un tiempo.
“El primer paso lo dió el amigo jujeño Hugo Velázquez, luego se fueron sumando de otros paises, y armamos un encadenado de amigos de Latinoamérica, que se llama Plataforma de Hierro, por intermedio de las redes sociales, principalmente por Facebook. Allí, compartimos charlas, vivencias, historias, y lógicamente videos de música y baile. El slogan del grupo es: las pirañas con estilo y mentes dispuestas a cultivarnos juntos”, enfatizó Sandro.
Sandro Ahumada también emprende una sandwichería familiar, junto a su esposa Gaby, fruto de este amor llegaron al mundo: Nicolás (21 años), Nayra (18) y Daiana (17).
“El baile me ayudó mucho en mi vida, es un permanente cable a tierra. Estas experiencias nos ayudan a intercambiar culturas y costumbres. Estos viajes enriquecen de manera increíble. La música retro fue adquiriendo notoriedad en los últimos años en la capital salteña”, sostuvo Elizabeth Luna, integrante de la Primera Escuela de Retro de Salta.

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