"Que los jueces de Salta se hagan cargo de lo que me pasó"

Está fatigado, tose de vez en cuando, dice no estar para nada bien. Reitera, varias veces, que no respetaron su derecho a la salud, que los jueces de Orán -quienes lo condenaron con prisión perpetua- y la justicia provincial son responsables de que él se haya contagiado con coronavirus. El lunes a Raúl Ricardo Rojas, alias el "Coya", le realizaron un hisopado en la cárcel federal de Gemes y 48 horas después le comunicaron que tiene COVID-19. Desde entonces estalló de bronca.

En diálogo telefónico con El Tribuno, según explicó, en la cárcel de Gemes le dieron un teléfono para que se comunicara con su familia hasta las 22. El hombre de 35 años acusado de liderar una banda de sicarios, arremetió contra el tribunal de juicio de la Sala II de Orán por haber decidido su traslado desde el Complejo Penitenciario Federal III hasta la ciudad norteña, donde comenzó a ser juzgado por el crimen de Lalo Martínez (6 de mayo de 2017) y el intento de homicidio de Ricardo Gerónimo (1 de mayo de 2017).

"Fui trasladado a las doce de la noche del viernes 19 de junio desde la cárcel federal de Gemes hasta la cárcel de Orán y no sé cuáles fueron los protocolos que los jueces tuvieron en cuenta. Lo hicieron sin hacerme ningún tipo de examen médico como tendría que haber sido para evitar el riesgo en mi salud, ahora estoy padeciendo y sufriendo las consecuencias. Más allá de que yo estoy privado de la libertad, no me pueden prohibir mis derechos, soy humano, todos tenemos errores en la vida", apuntó el Coya Rojas.

"Estando frente al coronavirus que es un riesgo a nivel mundial, no tomaron medidas de nada, me trasladaron lo mismo sin hacerme un hisopado y esperar 24 horas para ver si podía ser trasladado. Pero los jueces no hicieron nada de eso, me llevaron lo mismo, yo nunca supe por dónde me llevaron, ceca de las 4.30 del sábado 20 llegamos a la Alcaidía de Orán donde fui alojado junto a otra persona. Después fui aislado en el chancho, junto a otras personas de distintas ciudades que también estaban en otro chancho", dijo. Rojas asegura que entre el traslado de Salta a Orán y luego el regreso nuevamente a Gemes tuvo contacto con mucha gente. "No hubo protocolo, los jueces violaron el derecho a la salud y hoy estoy contagiado", dijo y reconoció no saber dónde podría haber contraído el coronavirus. "Quiero que los jueces se hagan responsables de lo que me pasó, me cuesta hablar, me están atendiendo pero no de la forma que deberían hacerlo".

El condenado aclara que las críticas y acusaciones contra los jueces norteños y la Justicia provincial no es por la condena que recibió el viernes 3 del corriente mes a prisión perpetua, junto a cuatro hombres más. "No porque me hayan condenado voy a ir contra la Justicia, es porque no tuvieron en cuenta los protocolos de salud". También sostuvo que los defensores habían interpuesto un hábeas corpus para que "no seamos trasladados, sin embargo nos llevaron igual y ahora estoy contagiado. Hicieron lo que quisieron conmigo y hoy me encuentro acá, en una cama muriéndome. Tengo familia y no se si mañana amanezco vivo o muerto".

Niega haber mandado a matar a alguien

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Ricardo Rojas

“No le temo a la condena que me impusieron porque sé que soy inocente. Me juzgaron mal, lo hicieron estando detenido y me pregunto ¿cómo puedo yo manejar una banda desde la cárcel? Una banda de sicarios que no conozco, es una acusación absurda porque no tiene fundamentos, me condenaron por dichos, por suposiciones”, apuntó el Coya.

Condenado junto a Castillo -perpetua-, Quiroga y Mendoza -19 años- y Sarmiento -15 años-, el bagayero dijo no haber tenido jamás relación con los penados. La prueba contundente en el fallo fueron los numerosos audios que se escucharon, al respecto dijo: “En ninguno se me escucha o salgo yo, en varias oportunidades mencionan a un tal Paisano o un tal Patrón, y yo me llamo Raul Ricardo Rojas”.

Al ser consultado acerca de lo que le diría a la familia de Martínez -asesinado- o a Gerónimo, el Coya Rojas sostuvo no tener palabras para decirle algo, “no entiendo por qué hicieron esto, por qué piensan que yo podría haber organizado algo así, tan aberrante. Me hicieron dar una condena de 35 años, el día que salga, porque yo sé que voy a salir, no voy a hacerlo amenazando ni nada de eso. Quiero salir para estar con mi familia, disfrutar de mi hija y mi hijo”.

Cuando se le preguntó qué piensa y siente cuando se habla de él como un hombre que pasó de ser un ladrón de bicicletas a liderar una banda de sicarios, señaló: “No siento nada porque no soy la clase de persona que todos piensan o suponen. No me afecta porque no es verdad”.

En una de las audiencias del juicio contra los sicarios de Orán, que se realizó a través de videoconferencia entre Orán y Salta, el Coya se puso nervioso y desafió con su mano a través de un gesto de mal gusto al reportero de El Tribuno, acerca de esa situación apuntó: “Sí, ya me sentía mal encima no me gusta que me saquen fotos, soy padre y tengo una familia”.

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