El cepo llegó para quedarse

Ustedes se preguntarán por qué tenemos que analizar al dólar. La respuesta es que el 90% de los intercambios comerciales del mundo se realizan en esta moneda. Podríamos catalogarla como la principal institución monetaria mundial, en la que Estados Unidos asienta su poder.

Se estima que los argentinos tienen unos US$ 400.000 millones, en fondos que están declarados en parte en el sistema financiero y los que no, en el colchón y en el extranjero.

Fugar capitales y mantener patrimonios fuera de la Argentina siempre estuvo al alcance de los sectores de mayores ingresos, porque requiere información y conexiones adecuadas para poder hacer circular el dinero fuera del país, aunque en los últimos 40 años muchos argentinos con un cierto nivel de ingresos prefirieron invertir en Uruguay (Punta del Este) o los EEUU (Miami).

Ya desde el gobierno de Bernardino Rivadavia (1827), las Provincias Unidas del Río de La Plata, nuestro país, se habituaron a endeudarse en el exterior para financiar la fuga de capitales, internos o externos.

Actualmente, se llega a dolarizar el ahorro a través de cuentas bancarias, o sacando capitales comprando acciones o títulos que permiten convertir nuestro peso en dólares. Cuando queremos invertir o ahorrar, observamos que la fuga de dólares nos marca el grado de compromiso con nuestra tierra. Los dólares que se fueron del país normalmente están depositados en bancos del exterior incluido los paraísos fiscales, inmuebles o inversiones en mercados de capitales internacionales.

La principal razón de la fuga de capitales en todo el mundo -además de buscar la diversificación de la cartera financiera- es la de eludir impuestos. En la Argentina resulta razonable, por cierto, que un inversor quiera tener su dinero resguardado de los sobresaltos de nuestra economía.

Una nueva alternativa aún incipiente pero interesante para evadir controles de cambio y preservar el valor de los capitales son las inversiones en criptomonedas

También es necesario aclarar que a pesar de que la palabra fuga de capitales puede tener un significado negativo, no necesariamente implica un delito; por esta razón muchos prefieren hablar de exteriorización de cartera, pero teniendo en cuenta que la mayoría de los depósitos se hacen en países como Uruguay, Estados Unidos, Panamá y Seycheles, entre los más significativos. Los hay legales e ilegales: por ejemplo, en el blanqueo de capitales dispuesto por el expresidente Mauricio Macri en 2016, se exteriorizaron US$ 100.000 millones de argentinos que estaban en el exterior o acá, pero sin declarar.

Las brechas

En columnas anteriores hemos hablado de los distintos tipos de dólar: el oficial, el blue, contado con liqui, turístico, entre los más importantes.

Hoy nos preocupa la brecha y las diferencias de cotización entre unos y otros siendo un síntoma de la poca credibilidad de nuestra moneda. Es preocupante el inesperado aumento del blue producido cuando se conoció la versión de que no se venderían los US$ 200 mensuales a los ahorristas, argumentando que el Banco Central no tiene las suficientes reservas para hacer frente a la gran cantidad de compradores que aumenta mes a mes. Las reservas reales son cerca de US$ 8.000 millones y se estima que el próximo mes solamente se venderán unos US$ 1.000 millones. El panorama no es de los mejores.

Atraso cambiario

Son muchas las recetas que se utilizan en el país para determinar si hay atraso cambiario:

a) comparar el tipo de cambio con una canasta de monedas,

b) cotejar el índice Big Mac,

c) comparar la evolución del dólar con la inflación durante un período determinado de tiempo.

También podemos utilizar el poco frecuente método de la expectativa devaluatoria considerada en el mercado de cambio de países vecinos. En Uruguay, por lo pronto, las casas de cambio están vendiendo cada dólar a 275 pesos argentinos, muy por encima de los $137 que llegó a valer en estos días. Una anomalía que muestra la falta de un plan económico que arroje luz sobre el futuro y que anticipa que la brecha cambiaria se seguirá agrandando.

Cepo cambiario

Las restricciones para la compra - venta de dólares en Argentina es un tema digno de atención, ya que las tendremos por mucho tiempo. El acuerdo con los tenedores de títulos con legislación extranjera trajo una cierta tranquilidad pensando que ingresarían dólares para colocaciones financieras y proyectos productivos y cierta ilusión con que una vez que se acuerde el pago de la deuda con el FMI y con los tenedores de títulos con legislación nacional será mas pronta la recuperación de la economía y el ingreso de divisas. Esta creencia facilitó que el cepo sea menos profundo de lo que se esperaba, aunque es previsible que se tomen medidas más restrictivas. Hoy ni siquiera desde la ortodoxia se discute que se pueda levantar el cepo cambiario porque dejaría sin reservas al Banco Central, generaría un nuevo ajuste devaluatorio, con efectos inflacionarios, caerían los salarios y los ingresos reales, aumentando aún más la pobreza y frenando la reactivación.

En las próximas negociaciones con el FMI seguramente se repetirán las condiciones clásicas como el equilibrio fiscal, la reforma jubilatoria y la flexibilidad laboral, pero no creo que nadie pida la libre flotación del dólar, ya que con la experiencia del gobierno anterior al otorgarle un stand by de US$ 56.000 millones, de los que el gobierno usó US$ 44.000 millones, habiéndose fugado en dos años US$54.000 millones, difícilmente el organismo internacional quiera arriesgarse.

A pesar de tener una economía bimonetaria, entiendo que no es momento de liberar el precio del dólar, es decir tendremos cepo cambiario para rato.

Vaya pensando.

 

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