El triunfo electoral peronista de los 60, con sigla y personería propia

Hoy 14 de marzo, hace 56 años que el peronismo salteño obtuvo su último triunfo electoral de la década de 1960. Fue, además, la primera vez, después de 1955, que el peronismo concurrió a las urnas con sigla y personería propia: Partido Justicialista de Salta.

Para el peronismo de aquellos años, la década lo había encontrado proscripto y por lo tanto, sin poder participar libremente de los comicios realizados el 12 de marzo de 1960, el 18 de marzo 1962 y el 7 de julio de 1963. Pero pese a inhabilitaciones, siempre alcanzó el triunfo. En la renovación parcial de las cámaras de 1960, votó en blanco en repudio a lo que por entonces se llamó “la traición de Frondizi”, ya que este había incumplido el compromiso de levantar la proscripción y permitir su organización partidaria. Claro está que los militares estaban detrás de estas decisiones.

En la elección de gobernadores y legisladores de 1962, el peronismo continuó proscripto pero logró imponerse en casi todo el país usando distintas siglas partidarias. Aquí en Salta triunfó con la personería del Partido Laborista Nacional (PLN) y con los candidatos a gobernador y vice Dante Lovaglio y Olivio Ríos. Pero la algarabía de aquel triunfo duró apenas 48 horas. Por decisión de la Junta Militar, el ministro del Interior, Dr. Alfredo Vítolo anunció por cadena nacional que se anulaban esos comicios. Pero pese a que el gobierno había cedido a la presión de los militares, once días después, el 29 de marzo de 1962, estos derrocaron al gobierno constitucional del Dr. Arturo Frondizi y lo enviaron detenido a la isla Martín García. La misma que años antes habían ocupado Hipólito Yrigoyen y Juan Domingo Perón.

A partir del derrocamiento del presidente Frondizi, la Argentina vivió una de las décadas más vergonzosas de su historia política del siglo XX, solo comparable quizá a la década de 1930. Responsable de esa etapa fue la Junta Militar integrada por el general Raúl Poggi, el almirante Agustín Penas y el brigadier Cayo Antonio Alsina. Intervinieron todas las provincias y se disolvieron la totalidad de los cuerpos legislativos comunales, provinciales y nacionales. Y frente al Poder Ejecutivo Nacional pusieron un personaje que hoy muy pocos recuerdan: el Dr. José María Guido, hasta ese momento senador nacional por la UCR Intransigente de Río Negro y vicepresidente primero del Honorable Senado de la Nación.

Nuevas elecciones

A los pocos días que el Dr. José María Guido asumió la presidencia de la Nación, convocó a elecciones generales para mediados del año siguiente, es decir para el 7 de julio de 1963. En esos comicios se elegirían todos los cargos nacionales, provinciales y comunales. Y por supuesto, todos los partidos políticos comenzaron a organizar sus cuadros para participar de la nueva contienda electoral. El peronismo también lo hizo pero como continuaba proscripto, diseñó una estrategia electoral similar a la de 1962, echando mano a distintas siglas partidarias a los fines de poder llevar candidatos propios. Aquí en Salta, de nuevo lo hizo con el Partido Laborista Nacional.

Lentamente los plazos electorales se fueron cumpliendo mientras la campaña electoral iba paulatinamente cobrando entusiasmo. Pasó el verano, llegó el otoño y cuando esta estación dio lugar al invierno, se comenzó a transitar la recta final de la campaña electoral. Aquí en Salta, el peronismo se enfrentaba de nuevo, tal como había ocurrido en 1962, con el Movimiento Federal Democrático del Dr. Ricardo Durand, gobernador peronistas hasta 1955.

Pero la dictadura militar tenía un as en la manga. A solo 48 horas del acto comicial, es decir el viernes 5 de julio a las 10 de la noche, anunció por cadena nacional, que el peronismo era proscripto para electores del Colegio Electoral. A nivel nacional, el Partido Demócrata Cristiano sufrió la anulación de su candidato a presidente, el Dr. Raúl Matera, por ser “un notorio peronista”. Ante la nueva proscripción, un sector del peronismo resolvió votar en blanco en tanto que el resto optó por el voto positivo. Aquí en Salta, el peronismo mayoritariamente votó por sus propios candidatos contenidos en el Partido Laborista Nacional. De todos modos, su fórmula de gobernador y vice, Dante Lovaglio y Tomás Ryan, quedó anulada pese a ganar las elecciones. De este modo, el Dr. Ricardo Durand alcanzó la gobernación de Salta, por segunda vez a lo largo de una década, el 12 de octubre de 1963. Lo hizo con el apoyo de los electores de la Unión Cívica Radical del Pueblo y de la Unión Provincial.

En tanto en la Legislatura, el peronismo no se quedó atrás y aprovechando ventajas, urdió una alianza con la UCRP que les permitió a cada uno, obtener una banca en el Senado de la Nación: Dante Lovaglio y Miguel Ángel Martínez Saravia.

Durand gobernador

A poco de asumir, Ricardo Durand, hombre sagaz, dinámico y ejecutivo, imprimió a su gobierno un ritmo vertiginoso. Desde que fundara el Movimiento Federal Democrático en 1961, había sumado dos derrotas electorales en manos del peronismo, el 18 de marzo de 1962 y el 7 de julio de 1963. Pero ahora, con el poder en la mano, estaba dispuesto a revertir esos resultados. Y casi lo logra. Pronto se embarcó en la construcción de barrios, escuelas y de diques cuyos proyectos eran de antigua data. Y así, a poco de andar, surgieron nuevas barriadas: El Manjón, Villa Mitre, Jardín, parte de Tres Cerritos, Vélez Sarsfield, Portezuelo Sur, Portezuelo Norte y varios complejos de propiedad horizontal. En el norte provincial hizo suyo un anhelado proyecto presentado por el entonces senador de San Martín, el peronista Héctor Hugo Heredia. Se trataba del aprovechamiento integral e hidroeléctrico del río Itiyuro. Y en el Valle de Lerma, aceleró la firma del un convenio con AyE de la Nación para concretar el viejo proyecto de Cabra Corral. Desde el punto de vista turístico, en medio del boom del folclore salteño, lanzó juntamente con el director del diario El Tribuno, Roberto Romero, el Festival Latinoamericano del Folclore cuando faltaba casi un año para las elecciones de medio término, convocadas para el 14 de marzo de 1965.

Legalización del peronismo

Y mientras el gobernador hacía obras por todos lados para lograr una legislatura más piadosa, el PJ obtuvo en 1964, su tan ansiada personería política. Lo hizo luego de que a nivel nacional se aprobara el nuevo Estatuto de los Partidos Políticos. Pero ese reconocimiento fue sin dudas, un arma de doble filo para el peronismo, ya que luego de nueve años de proscripción debía organizarse democráticamente.

Luego de las internas

En enero de 1965 se constituyó el primer congreso del PJ a los fines de elegir los candidatos a legisladores provinciales y nacionales que debían renovarse en marzo de ese año. El Dr. Miguel Ragone, que en las internas había triunfado en Capital y gran parte del valle de Lerma pero que había perdido a nivel provincial, fue propuesto como candidato a senador capitalino. Aceptó la nominación pero días después renunció públicamente a la postulación. Adujo que no podía compartir una boleta con quienes lo habían denostado en el transcurso de la lucha interna, aludiendo a los duros enfrentamiento que había tenido con Tomás Ryan. 

Pasaron los días y los comicios del 14 de marzo se aproximaban vertiginosamente. Y mientras el ahora Movimiento Popular Salteño del gobernador Durand y demás partidos transitaban cómodamente la campaña electoral, el flamante PJ no podía desprenderse de las secuelas producidas por la intensa lucha interna. En febrero, a casi un mes de los comicios, el Dr. Miguel Ragone, no contento con renunciar a la candidatura capitalina, se presentó ante la justicia electoral impugnando la personería del PJ. Lo que causó la división de su propia lista (Verde). Y a tanto llegó el encono que de inmediato se puso al frente de una campaña por el voto en blanco. Campaña que fue desbaratada con una carta de Juan Domingo Perón dirigida a un viejo amigo suyo de Rosario de Lerma, don Jesús Inocencio Larade. La carta fue publicada por el El Tribuno y así la maniobra blanquista quedó desbaratada.

Resultado comicial

Pese a la intensa y desgastante lucha interna del PJ y al fructífero trabajo del Dr. Durand en el gobierno de la provincia, el flamante Partido Justicialista de Salta debutó triunfando en los comicios del 14 de marzo de 1965. Eso sí, fue un triunfo a lo Pirro pues solo logró aventajar al partido gobernante por 584 votos, cuando dos años antes la ventaja había sido de 12 mil votos, en una provincia donde sufragaban 170.000 ciudadanos.

Sin duda, el gobernador Ricardo Durand había ganado espacio político y miraba con cierto optimismo las elecciones de 1967 donde se elegiría nuevo gobernador. Su optimismo era relativo pues aunque en Salta no había reelección, él estaba en condiciones de ser el gran elector dentro de su partido.

Por su parte el PJ, solo parecía conformarse con haber sepultado a Miguel Ragone en el fondo de la tabla de posiciones comiciales, ya que el “Médico del Pueblo” solo había logrado en su campaña por el voto en blanco, el 1,58% de adhesión.

Pero un año después, el general Juan Carlos Onganía se ocupó de desbaratar todos los planes políticos en danza, tanto en el país como en Salta. El derrocamiento del presidente Arturo Humberto Illia hizo que en la Argentina se malograra lo poco que se había logrado avanzar democráticamente. 

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