En El Tribuno del sábado 24 pude leer la nota firmada por Jorge Castro respecto del conurbano bonaerense. Con un profundo respeto personal e intelectual por el autor, encuentro sin embargo en esa opinión la típica visión del habitante de Buenos Aires sobre el conjunto del país, que desconoce sus distintas realidades y necesidades. Castro opina que el conurbano es el gran problema nacional a resolver y que de su resolución depende la superación de la crisis de estancamiento y la inflación, y de los problemas institucionales, económicos y sociales que afectan a nuestro país. Para superar estos problemas sostiene que tiene que implementarse una política especifica creando un fondo especial para la transformación económica y social del conurbano, acompañado de una desregulación de las actividades productivas y de servicios y una rebaja de impuestos dirigida especialmente a impulsar este proceso y todo ello financiado con los recursos generados por las exportaciones agroalimentarias. Claramente lo que propone como solución de los problemas nacionales es un agravamiento de los desequilibrios argentinos, acentuando la concentración económica en una sola región. Esa es la raíz de las migraciones masivas e históricas. La sola diferencia del costo de los fletes entre el interior y estas regiones que se encuentran al lado de los puertos y de los mercados más poblados y de mayor poder adquisitivo ya es una valla infranqueable para las zonas mas alejadas y un incentivo para la concentración de la actividad económica en esa zona, lo que consolida esta argentina dual en la que vivimos.

La superación de los problemas económicos y sociales de Argentina requiere justamente la radicación de inversiones en las regiones más postergadas del país de empresas a las regiones centrales. Un federalismo en serio no pasa solo por una discusión de la coparticipación de recursos sino por el desarrollo equilibrado de todas las regiones del país con los marcos jurídicos económicos e impositivos y la inversión en infraestructura y tecnología necesarios para equilibrar los desequilibrios y generar una explosión de crecimiento en ese interior que, con un marco adecuado, esta en condiciones de sacar a la Argentina de ese estancamiento económico y esa inestabilidad institucional que han marcado nuestra decadencia con crecientes índices de desocupación, pobreza y falta de capacitación.

Por supuesto que para alcanzar este objetivo debemos mirar Argentina como un todo, integrada no solo a los mercados del Atlántico sino a los puertos del Pacífico, los países vecinos y los de la costa occidental del continente americano

 

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