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Las figuras de apego

Domingo, 13 de marzo de 2022 20:32

Por Bernardo Stamateas, doctor en Piscología

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Por Bernardo Stamateas, doctor en Piscología

Los seres humanos nos relacionamos afectivamente, pues somos seres que necesitan socializar. Pero debemos tener en claro que nadie es sus relaciones. 
Esas personas con quienes entablamos una interacción para construir intimidad se conocen como “figuras de apego”. Por lo general no son muchas, sino solo un puñado de gente. Pero son muy necesarias. 
Nuestra primera figura de apego es mamá. Luego vamos uniéndonos a papá y a otras personas importantes, como hermanos, abuelos, tíos, etc. Y esas relaciones cercanas sin duda nos marcan. La relación con nuestros padres nos permite construir un modelo de cómo serán, en el futuro, todas las demás relaciones en el mundo. 
¿Qué es el apego? La relación principal que establecemos con quienes son nuestros cuidadores o referentes en los primeros años de vida. Esta sienta las bases vinculares sobre las cuales nos vamos a relacionar con otros al ir creciendo. Cuando dicho apego es seguro, uno está confiado de que siempre cuenta con alguien cercano que estará disponible cuando lo necesite.
Ahora, pensá por un momento en tu niñez. ¿A quién acudías si sentías tristeza, angustia o miedo? ¿Quién era la persona que te comprendía mejor? ¿Quién te hacía reír y te divertía? ¿Cómo te sentís hoy al recordar esos años?
Todos construimos nuestras relaciones presentes con la pareja, los hijos, los amigos o los compañeros, sobre la base de nuestras relaciones pasadas, con los padres y demás miembros de la familia. 
El vínculo de apego con esas personas con quienes primero tuvimos contacto es fundamental. Y con el tiempo este se reemplaza con otros que pueden ser amigos, maestros o, incluso, jefes.
Si actualmente experimentaras alguna dificultad, ¿cuál sería la primera persona a la que se lo contarías? Ese ser humano es hoy tu figura de apego. Todos tenemos al menos una y es esa persona con quien compartimos alegrías y tristezas o momentos de crisis. Dicho vínculo nos llena el alma, pues todos, aunque no seamos conscientes, precisamos intimar emocionalmente con alguien.
El apego seguro, cuando tiene lugar en la infancia, hace que el bebé/niño tenga la seguridad de que si mamá se va y lloro, cuando ella regrese y me bese y me abrace, me calmaré y seguiré con lo que estaba haciendo. Es decir, es la seguridad de que siempre habrá alguien que nos contenga emocionalmente. ¿Por qué es importante contar con este tipo de apego sano que es incorporado interiormente? Porque nos da el permiso para salir a explorar el mundo.
Ahora, ¿cómo se comporta un adulto que tuvo un apego seguro de chico?
-Expresa sus emociones y opiniones libremente. 
-Resulta accesible para los demás.
-Se atreve a soñar y a perseguir metas y objetivos.
-Reproduce ese apego con sus propios hijos.
Un apego seguro no solo nos permite relacionarnos de manera sana y plena con los demás, sino que además mejora la relación que tenemos con nosotros mismos, que es de paz y satisfacción.

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