A más de tres años de la muerte de Emiliano Sala, el jugador argentino de 28 años que había sido adquirido por Cardiff City de la Premier League y murió en un accidente aéreo cuando se dirigía a Gales, la BBC obtuvo acceso exclusivo a un revelador llamado telefónico que hizo el piloto involucrado en la tragedia.

David Ibbotson (59) mantuvo una conversación telefónica con un amigo en la que dejó al desnudo las dificultades técnicas que sufría la aeronave. Previo al diálogo, el hombre voló a Nantes, Francia, ciudad donde residía Sala y en la que se desempeñaba como futbolista hasta ese entonces.

Tras aterrizar en el Aeropuerto de Atlantique, Ibbotson se contactó con el piloto Kevin Jones. En plena charla, admitió haber escuchado “un estallido” mientras piloteaba hacia la nación francesa. Se quejó también de haber sentido una “niebla densa y muy baja” dentro del avión Piper Malibu de 35 años de servicio.

“Me encontraba en la mitad del Canal [de la Mancha] y escuché un ‘bang’. No sabía lo que pasaba. Aproveché para revisar todo, verifiqué mis parámetros. Como todo estaba bien, seguí volando. Pero me llamó verdaderamente la atención”, fueron las palabras del aviador difundidas por el medio inglés.

“Ese Malibu de vez en cuando tiene como una niebla densa y muy baja por dentro. Podés sentirlo, muy muy bajo en todo el fuselaje”, agregó segundos después. Señaló además que el pedal del freno izquierdo no funcionaba del todo bien y “podía ser peligroso”.

Sala sufrió “envenenamiento grave por monóxido de carbono” que lo dejó “inconsciente” antes de que el avión que le llevaba a Cardiff se estrellara en el Canal de la Mancha.

Un médico agregó que antes de su muerte el argentino se envenenó con monóxido de carbono, lo que implicó que estuviera “profundamente inconsciente” antes del impacto en el agua.

Según explicó el doctor, los niveles de monóxido de carbono de las dos muestras analizadas de Sala, una de sangre de la vena iliofemoral y otra de ADN del pecho, mostraron un porcentaje del 58%.

Purdue también subrayó lo complicado que fue la obtención de la sangre y el ADN porque el cuerpo de Sala estaba “en descomposición” cuando pudo conseguir las muestras.

Debido a esto, el médico solo pudo conseguir una muestra de la vena iliofemoral, para el análisis de sangre, y otra de la cavidad pectoral, para el análisis de ADN. Esta última estaba tan contaminada que no era “fiable” para el análisis de sangre.

“Este avión tiene que volver al hangar. Es una aeronave muy poco fiable”, le dijo a Jones. Horas antes de que Sala se subiese al Piper Malibu y ambos emprendieran el viaje hacia Cardiff, el piloto expresó: “Normalmente tendría mi chaleco salvavidas entre mis asientos, pero mañana lo voy a usar”.

En plena travesía, Sala demostró preocupación por la fragilidad del avión. Por medio de un audio, que envió a un grupo de amigos a través de WhatsApp, admitió: “Estoy acá arriba del avión, que parece que se está por caer a pedazos, y me estoy yendo para Cardiff loco. No sé, van a mandar a alguien a buscarme porque no sé si me van a encontrar. Pero ya saben. Papá... qué miedo que tengo”.

 

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