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15 de Abril,  Salta, Centro, Argentina
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De El Candado en Salta para el mundo: Cómo Santos Gabriel Rueda se convirtió en ingeniero nuclear y atleta profesional

Su historia es un claro ejemplo de cómo el esfuerzo, la educación y las oportunidades pueden transformar un destino, demostrando que no importa de dónde vienes, sino hacia dónde quieres llegar.
Lunes, 13 de abril de 2026 09:01
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Santos Gabriel Rueda, más conocido como Saga, creció en el paraje El Candado, en el norte de Salta, donde la vida era dura: sin agua potable ni electricidad, y la escuela muchas veces quedaba en segundo plano frente a las necesidades económicas. "Lo normal era dejar la escuela para trabajar", recuerda. A pesar de las limitadas oportunidades, Saga logró sortear los obstáculos y construir un futuro que lo llevó a convertirse en ingeniero nuclear y atleta profesional de trail.

Un inicio difícil pero lleno de sueños

Nacido el 16 de enero de 1991, Santos vivió su infancia en una humilde casa de adobe junto a sus hermanos. El paraje El Candado, donde apenas vivían ocho familias, dejó de existir cuando cerró la empresa cafetalera que daba trabajo a su padre, Eleuterio. Después del cierre, su familia se mudó a Aguas Blancas, un pequeño pueblo cerca de la frontera con Bolivia, donde Saga descubrió por primera vez la electricidad. A los 9 años, experimentó por primera vez la luz artificial y lo que significaba estudiar de noche.

"La educación era el camino para prosperar", asegura Santos, recordando el esfuerzo de su madre, Rafaela, quien siempre inculcó a sus hijos la importancia del estudio. Fue en Aguas Blancas donde, a los 14 años, participó en las Olimpiadas de Matemática en Huerta Grande, Córdoba, una experiencia que cambió su vida. "Me abrió la cabeza y me hizo ver que podía aspirar a más", explica.

El camino hacia el Instituto Balseiro y la ingeniería nuclear

El amor por las ciencias y las matemáticas llevó a Santos a soñar con un futuro más allá de su pueblo. Tras completar la escuela secundaria, viajó solo a Cipolletti, donde se preparó para estudiar ingeniería en petróleo, y más tarde obtuvo una beca de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) para estudiar ingeniería nuclear en el prestigioso Instituto Balseiro, en Bariloche.

"La clave fue compensar las desventajas con trabajo y constancia. No sabía inglés, pero me pasaba días estudiando, de 14 a 16 horas al día", recuerda. Con esfuerzo y dedicación, Santos se graduó como ingeniero nuclear en 2014, a los 23 años. Pronto comenzó a trabajar en la CNEA, donde participó en proyectos como el monitoreo del reactor nuclear RA-6 en Bariloche y el desarrollo del reactor multipropósito RA-10.

El deporte como un nuevo desafío

Sin embargo, el destino de Saga no se limitó a la ingeniería. Mientras estudiaba en Bariloche, descubrió el trail running, un deporte que combina correr en senderos naturales con dificultades técnicas y desniveles. En 2012, comenzó a entrenar con el objetivo de mejorar su salud y, poco a poco, se fue apasionando por el deporte, hasta convertirse en uno de los mejores atletas del mundo en su disciplina.

A lo largo de su carrera en el ultratrail, Saga ha logrado importantes logros internacionales: fue campeón en el Valholl Argentina by UTMB 2024, obtuvo el segundo puesto en el Val d’Aran by UTMB y terminó en el puesto 13 en el Ultra Trail Du Mont Blanc en 2023, recorriendo 173 kilómetros en 22 horas. También ha representado a Argentina en tres mundiales de Ultra Trail y ha ganado la carrera más técnica de Argentina, los 4 Refugios Nonstop, durante cinco años consecutivos.

El valor de las oportunidades

Mirando atrás, Saga reconoce que su éxito no se debió solo a su capacidad, sino a las oportunidades que tuvo a lo largo de su vida. "Muchos chicos con los que crecí eran tan o más capaces que yo, pero no tuvieron las mismas oportunidades de estudiar", reflexiona. Para él, la educación y las becas fueron claves en su ascenso profesional y personal.

Hoy, como científico de datos y entrenador de corredores, Santos Gabriel Rueda continúa trabajando de forma remota desde Barcelona, donde vive. Además, se dedica a dar charlas motivacionales en su tierra natal y otras partes del país, alentando a los jóvenes a que no se conformen con los límites de su entorno. "Siempre les digo que, como decía mi mamá, estudiando se pueden cumplir todos los sueños", asegura.

El ejemplo de Saga es una prueba de que, a pesar de las dificultades, las oportunidades pueden cambiar el destino de una persona. Hoy, a sus 35 años, Santos Gabriel Rueda sigue demostrando que con esfuerzo, educación y pasión, cualquier sueño puede hacerse realidad.

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