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La dificultad para hallar trabajadores con las habilidades necesarias se convirtió en uno de los desafíos más complejos para las compañías en la Argentina. Según el relevamiento "Análisis de la brecha de habilidades requeridas por las empresas en Argentina”, elaborado por IAE Business School e IDEA Relevamientos, nueve de cada diez empresas aseguran que no logran cubrir los perfiles que necesitan con facilidad.
El estudio revela una tensión creciente: por un lado, el mercado demanda trabajadores capaces de adaptarse a entornos dinámicos, tecnológicos y cada vez más competitivos; por el otro, las habilidades que ofrece la mayoría de los postulantes quedan por debajo de esas expectativas.
Educación desactualizada
Siete de cada diez compañías señalan como causa principal la formación desactualizada o insuficiente que brindan las instituciones educativas. No se trata sólo de falta de conocimientos técnicos, sino de una brecha más profunda, vinculada a las capacidades que hoy definen la empleabilidad.
Las habilidades blandas son el punto más crítico: la autogestión (31%), el trabajo en equipo (22%) y la creatividad aparecen como las más difíciles de encontrar. A esto se suma la escasa resolución de problemas, un factor clave para puestos de liderazgo y mandos medios.
El 94% de las empresas admite que existe un desajuste directo entre las competencias que esperan y las que presentan los candidatos, una brecha que impacta de lleno en la productividad y en la gestión de equipos.
Los sectores donde la escasez golpea con más fuerza
La dificultad para reclutar talento no es homogénea. Los sectores más afectados son:
* Tecnología: 49% de las compañías no logra cubrir estos puestos; en empresas grandes, el problema escala al 61%.
* Comerciales: 45% tiene dificultades; en las PyMEs la cifra llega al 51%.
El déficit también se explica por la falta de experiencias prácticas (45%) y por una baja motivación hacia el aprendizaje continuo (38%), un aspecto clave en un mercado donde las herramientas y procesos se transforman continuamente.
Lo que dicen las empresas: invertir para suplir el vacío
“Este desajuste entre las competencias requeridas y las disponibles reduce la competitividad de las empresas. Al mismo tiempo, obliga a muchas compañías a destinar mayores recursos a capacitación interna”, advirtió Luciana Paoletti, directora ejecutiva de IDEA. Para la especialista, la actualización del sistema educativo es urgente: las escuelas y universidades deben rediseñar contenidos y metodologías si pretenden acompañar la demanda real del mundo del trabajo.
En esa misma línea, Julián Irigoin, profesor de Comportamiento Humano en las Organizaciones del IAE Business School, remarcó que “empresas de todos los tamaños y sectores manifiestan que hay brecha entre las habilidades que dicen necesitar y lo que encuentran”. Según explicó, el mayor déficit está en la autogestión, un grupo de capacidades vinculadas a la motivación, la curiosidad, la fiabilidad, la resiliencia y la flexibilidad. “Estos datos podrían ser considerados en el diseño curricular desde etapas tempranas”, concluyó.
El otro lado del mostrador: por qué los candidatos dicen que no
Del lado de los postulantes, los principales motivos para rechazar un empleo son dos:
* Salario base insuficiente (53%)
* Modalidad de trabajo (40%), con una clara preferencia por esquemas híbridos o remotos
Mientras las empresas reclaman más y mejores habilidades, los candidatos priorizan condiciones que mejoren su calidad de vida. Así, la brecha no sólo es formativa, sino también cultural y generacional.
La combinación de formación insuficiente, habilidades blandas en déficit y expectativas laborales divergentes conforma un escenario complejo que atraviesa a todo el país. La pregunta que queda flotando es si el sistema educativo, las empresas y los propios trabajadores podrán sincronizarse a tiempo para cerrar una brecha que, lejos de achicarse, sigue creciendo.